Archivo mensual: julio 2009

Síndrome Down… ¿iguales o diferentes?

YurimaAntes de nacer Yurima, ya sabía mi esposo que iba a ser su padrino. Todos esperábamos a la niña, la segunda del feliz matrimonio de unos amigos entrañables. Lo que no supimos antes, nos sobrecogió después: Yurima es Síndrome Down.

Al principio todo cambió. Tantas situaciones inesperadas irrumpieron de pronto en la vida de nuestros amigos que estuvieron a punto de desplomarse. Pero no fue así.

Hoy Yurima tiene casi tres años y cada vez que la veo me sorprende con sus progresos, sus travesuras, su cariño, su belleza y sobre todo, por encima de todo, su alegría. Hace un año participó en una tabla gimnástica en la Ciudad Deportiva y lució espléndida, de aquel día anda por ahí una foto de ella junto al bicampeón olímpico Alberto Juantorena.  Atrás quedó la tristeza de lo inesperado y hoy todos sonríen con nuevos derroteros. Yurima es feliz. 

Con su hermano Danielito

Su madre ha venido a mí para pedirme ayuda: ella quiere escribir su experiencia para compartirla. Me parece un privilegio poner mi mano en ese empeño.

Conozco muy pocas obras que tengan un personaje con SD.: un cuento de Almudena Grandes Los ojos rotos, dicen que una novela de Sthephen King… pero sí hay mucha información y mientras más leo, más me convenzo de que pueden llegar lejísimos. He consultado muchos textos desde entonces y quiero compartir algunas cosas breves,  como el saber que Pablo Pineda  ha logrado hacer una carrera y también la defensa desgarradora que hace José Sáez en su blog. Una visita obligada: el bellísimo sitio Diario de una chica con SD, recomendación especial de Mi Librería para la votación de 20 minutos.

Diario de una niña con síndrome dowm

Aquí van algunas reglas de oro que ofrece  la página   down21  para la educación de los niños con Síndrome Down. Pero léanlas bien y mediten…  ¿Sólo para los Síndrome Down? 

 REGLAS DE ORO PARA UNA EDUCACIÓN EFICAZ

 Conocer al niño en sus habilidades y posibilidades, y no tanto en sus limitaciones  y debilidades.
Aceptar al niño como es y no como quisiéramos que fuera. Ayudarle a mejorar, sin intentar cambiarle.
Confiar plenamente en que si actuamos bien, siempre es capaz de aprender y de progresar.
Valorar sus esfuerzos y sus logros, aunque parezcan pequeños.
Sancionar negativamente sólo las conductas. Respeto absoluto al niño, sin ningún tipo de condena o insulto a su persona.
Comparar al niño sólo consigo mismo, con sus propios avances. No utilizar nunca a otro niño como modelo o patrón.
Esperar cuanto sea preciso para conseguir un objetivo, participando activamente para lograrlo.
Estimular al niño con optimismo realista para que se esfuerce y logre metas alcanzables para él.
No hablar nunca delante del niño de sus fallos o problemas o de cualquier sensación o actitud negativa que él pueda provocar.
Evitar siempre la sobreprotección así como la exigencia excesiva, intentando adaptarse a la capacidad del niño y a su ritmo de aprendizaje.
Luchar personalmente cada día contra el desánimo, la desilusión, la desgana, la tristeza, rodeándose de personas que ayuden y realizando actividades gratificantes.
Pensar, cada día, que ese día es el primero de los que se tienen por delante y que sólo hay que esforzarse ese día. No lamentarse por el pasado, ni preocuparse por el futuro

¿No podrían apropiarse de ellas los padres de cualquier niño? ¿Qué demuestra esto?

Yurima y yo, hace dos añosQue son más las semejanzas que las diferencias …  y  hay que oir la carcajada alborotadora de esta Yurima cuando me abraza para entenderlo mejor.

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Reinvindicación del choteo

Quizás alguien no conozca cuál es el sentido que esta palabra tuvo en Cuba hace unas décadas atrás. Decía Jorge Mañach en su ensayo Indagación al choteo:

… es la mofa franca, desplegada, nada aguda generalmente, como que no tiene hechura de dardo, sino más bien de polvillo de molida guasa, que se arroja a la cara de la víctima.
El negrito, el gallego, el borracho, la mulata, personajes tipos del criollismo

Yo ni intentaré decirlo mejor. Él escribió esto en 1928, pero aún en el 2009, el cubano sigue con esa gracia nativa que tal vez el clima o las circunstancias o qué sé yo, hayan influido tanto como para incorporarla a su idiosincrasia.Y seguimos hasta hoy con la manía de reirnos de cualquier situación seria, de tirarlo todo a relajo. Si no, miren cómo  estodevivir  llevó a la risa una experiencia de llanto.

Hoy nadie le llama así, nadie recuerda las tan usadas “trompetillas” a los politiqueros de turno. Los jóvenes de hoy prefieren “dar chucho”, “dar cuero” o algunas formas de usar el tan traído y llevado verbo joder,  y aunque no sepan decir qué significa el choteo, siguen burlándose de la radio, la televisión, la prensa, los artistas, los guajiros, los problemas del vecino, de sí mismos y hasta de la madre que los parió…  aunque pequemos de irreverentes, todos soltamos la carcajada.

El cubano es así, no tiene remedio. Y esto le ha servido de mucho, especialmente para amortiguar carencias y necesidades, para defenderse de situaciones adversas o para decir indirectamente lo que no puede criticar sin salir lastimado.

Por los años 70 y 80 el máximo exponente de este género en la literatura fue Héctor Zumbado. Anteriormente había sido Marcos Behmaras, pero a mí me tocó de cerca el primero, a quien veo pasar frente a Mi Librería de vez en cuando y a quien el destino  le jugó una mala pasada con una inmerecida golpiza que le afectó el cerebro. Por suerte su obra quedó para siempre intacta, en varios libros: Riflexiones, Amor a primer añejo, Limonada

Hace unos pocos años leí a Rosa Montero, en su libro La vida desnuda, y me recordó mucho esta forma de satirizar la vida cotidiana muy parecido a lo que por acá se hace. No debe ser la única española, para eso bastaría con visitar a loqueahorro, especialista en el género.

Pero volviendo a la Isla grande,  hoy he reído mucho con Eduardo del Llano, tanto, que no sé qué escoger para este comentario. Entonces me decidí por Cuota, del libro Basura y otros desperdicios.

 La cola se había demorado mucho; cuando Alfil llegó ante el mostrador traía un encabronamiento adicional. El empleado lo miró con indiferencia.
– Dime.
– ¿Qué te voy a decir? Quiero lo que me toca.
– Bueno, coge – dijo el empleado, poniendo sobre la pulida superficie un paquete de regular tamaño – aquí hay dos personajes principales, quince secundarios y treinta ocasionales. Tienes también varias escenas de acción y una erótica.
– ¿Y los signos de puntuación?
– Se acabaron. Pero vuelve la semana que viene a ver si cae el surtido.
– ¿Eso es en serio? no puedo escribir sin los signos de puntuación.
– Trata de meterle una onda moderna, sin comas ni puntos. Y que las escenas sean tranquilas para que no necesites interrogaciones ni admiración.
– Pero, ¿cómo rayos voy a escribir una escena erótica, por ejemplo, sin los signos? ¿Te imaginas a la protagonisdta diciendo fríamente
dame más ay que rico? Ahí tiene que haber pasión, entusiasmo, qué sé yo.
– Trata de lograrlo por contexto. Y todavía no te he dicho lo peor. No hay finales asignados este mes.
– ¿Cómo que no hay finales?
– No hay. Vinieron tres y ya se les otorgaron a casos muy justificados, obras de carácter priorizado. Claro que yo conozco a un tipo que te vende un final, pero cobra caro.
– Estamos mal -gimió Alfil- ¿Hay narraciones paralelas? Yo no cogí las del mes pasado.
– Pues te embarcaste, porque se acabaron ¿Paralelas? Narración lineal y vas con suerte. Monólogos sí, todos los que quieras, especialmente monólogos interiores, que no llevan signos.
– ¿Y versos?
– Tienes que escoger entre un soneto y una décima. Si coges la décima tienes derecho a tres líneas de citas adicionales.
– Dame el soneto – resolvió el escritor- y la dirección del socio que vende el final.
– Tienes suerte – dijo el empleado mientras le envolvía el pedido- te llevas el  último soneto. Estas cosas en la calle están perdidas o carísimas.
Luis Alfil asintió y tomó el paquete. Pesaba poco, pero con aquello debía arreglárselas para terminar la novela que estaba escribiendo. Una novela optimista, llena de fe en el futuro.

 Unos artistas de primera línea, se han reunido y de manera independiente, sin recursos apenas, han realizado algunos cuentos de Eduardo del LLano: Monte Rouge, Photoshop, Brainstorm  y otros. Les dejo uno, pero no se queden sin ver los demás. Les mostrará una cara de la moneda que no siempre se ve.

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Lo mejor de lo mejor… en la web (4)

Tengo la necesidad imperiosa de compatir tantos post  buenos,  leídos por ahí, en sitios y blogs , que decidí abrir esta categoría, aunque  tengan que ver o no  con libros-librerías-literatura-lectura y otros tags afines.    Recomendaciones especiales de  Mi Librería.  (ver , 2 y 3)

Esta etiqueta la llevará el libro en su viaje por el mundo.LIBROS VIAJEROS

Esta idea es vieja, sí, pero yo la descubrí hace poco. Me parece tan lindo eso de cazar libros y luego seguirles la pista en una página, que se los estoy proponiendo a ver si alguien se entusiasma con la iniciativa y deja caer algunos ejemplares por ahí. Quien sabe si algún día se encuentran uno proveniente de… ¡Mi Librería!

Este es el ingenioso cabezal del blog.CORDOVA 3D

Para quedar asombrados. ¡Una página impecable!. No dejen de visitar el Bricolero, y descubrir en la propuesta de estantería, un libro que parece haber salido de Mi Librería… ¿lo ven?

Yo no pude resistirme y voté por él en el concurso de 20 minutos: categoría Blog de ciudad.  Después de registrarlo casi completo, cosa que lleva días, solo me cabe pensar que el autor de este blog es músico, poeta y ¡loco!

Un diseño sobrio y funcionalGUION ORIGINAL

No esperen una lista de reseñas de películas, porque el objetivo de este blog es redescubrir el cine. Vas a encontrar aquí curiosidades, trucos, recuerdos, comentarios, todo escrito tan ameno, seleccionado con rigor y bellamente ilustrado.
  Ha sido un gustazo descubrirlo, por eso se los regalo, con mucho amor.

EL MUNDO DE NEMI

Un simpático sitio para divertirse y pensar. Sí, porque Nemi tiene su doble lectura, su intención de dejarte con una idea en la cabeza para luego darte cuenta que lo mismo te ha ocurrido a ti. Y eso me gustó de esta tira: su cotidianidad. De más está decir que disfruto mucho su diseño y la identidad que han logrado. Eso es difícil, digo yo. Un aplauso para este mundo original.NEMI

 Olvidé en el post anterior  hacer un enlace interesante, y es sobre 100 recetas de café.
Ya  Eva  me había enviado unas cuantas, así que las adicioné a estas. Pero les confieso una cosa…¡me quedo con mi cafecito mañanero!:

Negro como el diablo
caliente como el infierno
puro como un ángel
dulce como el amor.

                Tayllerand

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Todos los negros tomamos café…

Es jugo rico, fuego suave, sin llama y sin ardor,
aviva y acelera toda la ágil sangre de mis venas.
El Café tiene un misterioso comercio con el alma;
dispone los miembros a la batalla y a la carrera;
limpia de humanidad el espíritu;
aguza y adereza las potencias;
ilumina las profundidades interiores
y las envía a fogosos y preciosos conceptos a los labios.
José Martí

Una buena mezcla... Los cubanos somos tomadores habituales de café. Esa tacita mañanera no falta en ninguna casa de la isla. Sin ella, el día comienza incompleto.

Es tradición ofrecerlo en cortesía a los visitantes de la casa, de manera que si estás por estos lugares, saludando amigos, te será muy difícil evitarla, todos te brindarán un buchito de café como bienvenida: negro, fuerte y en tacita pequeña. Y no vas a poder decir que no en todas partes.

Por el mundo, el café se ha convertido en pareja ideal de la computadora, pero aquí… aquí es algo más. No voy a hacer la historia del café, solo compruébalo abriendo cualquier libro cubano, sea novela, cuento, teatro, poesía, cualquiera tiene una mención de honor al único negro que no tiene problemas con nadie.

¿No me creen?

Cafetera de cualquier hogar cubanoLlovía después de la caída de la noche con una violencia cerrada, contínua.
Cada vez que eso ocurre en Florida Blanca, hay un buen pretexto para pasar largo rato entre tomar café negro y oir contar historias viejas.

Mirta Yáñez
Una broma pesada
(cuento)

 

Café cubano: una tradición… porque Rolando se veía muy bien, muy cantante, muy cubano, muy muy muy habanero allí con su traje  dril 100 blanco y su sombrero de paja, chiquito, puesto como solamente lo saben poner los negros, tomando café con mucho cuidado de que el café no le manche el traje inmaculado, con el cuerpo echado para atrás y la boca encima de la taza y la taza en una mano y debajo de la mano la otra mano puesta sobre el mostrador tomando café buche a buche.

Guillermo Cabrera Infante
Tres tristes tigres
(novela)

 

Cena con caféMe disculparás las manzanas y las peras, que he sustituído por mangos y guayabas, lo que no está del todo mal al lado de mandarinas y uvas. Después nos queda el café que tomaremos en el balcón mientras te recito poemas de Zenea, el vilipendiado, y pasaremos por alto los habanos, que a ninguno de los dos nos interesan.

Senel Paz
El lobo, el bosque y el hombre nuevo
(cuento – filme Fresa y chocolate)

 

La tacita de porcelana con café negro-¿Quieres café?, es brasileño- pregunta Mónica y cuando Lu mueve la cabeza afirmando, va a la cocina, prepara un café bien fuerte, del que dejó Álvaro, el asturiano, y lo sirven en dos pequeñas tacitas de porcelana, regalo de Herbert, el alemán, que las compró a un precio altísimo. El café, casi sin azúcar, es la pasión de Lu, mucho más si se trata de un café de primerísima calidad como este de Brasil.

Julio Travieso Serrano.
Llueve sobre La Habana.
(novela)

  
Sé que muchos se van a identificar con el tema, y para no perder la costumbre, me despido brindándoles una coffee que pueden regalar cuando estén chateando por el yahoo messenger, solo tienen que poner los siguientes símbolos ~o)     ¡Y ya está!

Beso con café... ¿alguien sabe quién es el autor de esta pieza?

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La Apreciación de la lectura.

Leer, desde los primeros añosUna buena amiga me preguntó: ¿cómo ustedes saben cuándo un texto está bien escrito?  (Fíjense que dijo ustedes, incluyendo a los comentaristas) Y no me quedó más remedio que lanzarme de cabeza en esa arena movediza.

Hoy que  tenemos más posibilidades de expresar públicamente  nuestro pensamiento (los blog son prueba de ello)  es más difícil saber elegir, decantar, seleccionar lo que leemos. Superarnos en este empeño es un fin loable, digo yo.

Escribir no siempre significa escribir bien

La palabra es la herramienta que tiene el escritor, y no es cuestión de unirlas, mezclarlas y aderezarlas con algunos signos de puntuación como ingredientes para transmitir una idea. Se necesita más que una  receta de cocina: conocimiento de técnicas, originalidad, estilo, talento, para lograr esa atmósfera especial de la buena literatura. Pero no es de escribir de lo que hablamos, sino de apreciar lo que leemos.

Como no soy buena  para esto, cualquier ayuda será bienvenida. Trataré de ilustrar con ejemplos . Dice Saramago en su novela Memorial del convento:

Recomendación de Mi Librería

Recomendación de Mi Librería

Empezaron los frailes a entrar en la iglesia y la hallaron a oscuras. Ya estaba conforme el hermano responsable con el castigo que no dejarían de aplicarle por una falta que no sabría explicar, cuando se observó, y fue confirmado por el tacto y el olor, que no era aceite lo que faltaba, que allí estaba derramado por el suelo, sino las lámparas, que de plata eran. Estaba aún fresco el desacato, si así se puede decir, pues las cadenas de donde habían colgado las susodichas lámparas oscilaban aún mansamente, diciendo, en lenguaje de alambre, Hace poco, hace poco.

Cuando uno lee esto, solo le queda asombrarse: ¡¿cómo se le ocurrió esa imagen?! ¡Ese lenguaje de alambre me mató!. Esta misma idea, un escritor mediocre la hubiera dicho más directamente, quizás informándonos del robo sin darnos el detalle que Saramago vio. Bien, hubiéramos recibido la misma idea, pero sin penas ni glorias. Ahora,  un escritor malo se habría esmerado en inventarle mil y un adjetivos, en rebuscar palabras hasta llegar al sin sentido. Y ahí es donde un buen lector dice: ¿qué hago yo perdiendo mi tiempo leyendo esto?

Veamos cómo Julio Cortázar, en su cuento Carta a una señorita en París, nos da su visión de un cuarto excesivamente ordenado y cómo se sobrecoge ante él, un hecho común que quizás otro escritor no le hubiera dado la mayor importancia:

Cuento de CortázarMe es amargo entrar en un ámbito donde alguien que vive bellamente lo ha dispuesto todo como una reiteración visible de su alma, aquí los libros (de un lado en español, del otro en francés e inglés), allí los almohadones verdes, en este preciso sitio de la mesita el cenicero de cristal que parece el corte de una pompa de jabón, y siempre un perfume, un sonido, un crecer de plantas, una fotografía del amigo muerto, ritual de bandejas con té y tenacillas de azúcar… mover esa tacita altera el juego de relaciones de toda la casa, de cada objeto con otro, de cada momento de su alma con el alma entera de la casa y su habitante lejana. Y yo no puedo acercar los dedos a un libro, ceñir apenas el cono de luz de una lámpara, destapar la caja de música, sin que un sentimiento de ultraje y desafío me pase por los ojos como un bando de gorriones.

Solo destaqué algunas palabras e ideas  que me parecieron sencillamente elocuentes.

Para ser un buen lector, para darse cuenta de estas diferencias no es preciso estudiar literatura, ni recurrir a los clásicos, ni saberse los decálogos de Monterroso y Quiroga, ni los consejos de Juan Bosh (para escribir sí, eso es otra cosa).  Lo fundamental es LEER, leer mucho y conscientemente, leer siempre. Comparando lecturas nos formaremos un criterio, se puede sentir placer al leer sin presumir de amplios conocimientos. Leer un cuento, una novela, un libro de ciencias, una revista, una obra de teatro, un guión cinematográfico, leer en internet, el periódico, un comic. Todo eso servirá para un día poder apreciar un texto como algo diferente, novedoso y asombrosamente  bueno, tanto que nos haga decir: ¡Dios mío, cómo pudo escribir eso!

-Entonces, – me dice mi amiga, que no se considera una buena lectora  pero que tiene la sagacidad de una- ¿es más importante la forma que el contenido?

Mi primera respuesta fue que ambas tenían el mismo nivel de importancia, porque un buen escritor tiene la visión aguda, la habilidad de encontrar donde hay y donde no hay. Pero puestos a pensar, ese buen escritor retoma un tema humano cualquiera, una circunstancia común y la hace genial a golpe de palabras. ¿Entonces?…

Ya decía yo que era arena movediza el temita. Se me quedan muchas cuestiones en el tintero. Pero ya he sido bastante  atrevida por opinar sin permiso , solo esbozando mis propias ideas con el fin de motivar, de encender la chispa. Solo eso… por ahora.

Leer siempre...

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