Archivo mensual: junio 2010

BIBs: mucho más que belleza.

Propuesta para futuros envíos de BIBs

Ya sabemos que BIBs es ese club de amigos que una vez decidió llamarse Blogueros de Incontestable Belleza,  para dar esa carga de humor que siempre buscamos en los post, aunque de libros se traten, y que logramos en los comentarios, tan ricos y divertidos. Creo que la idea definitiva del nombre fue de Homolibris, no sé. Hoy me doy cuenta que no es solo una broma: los miembros de BIBs  están cargados de belleza.

En la reunión que tuvieron en marzo, en Madrid,  decidieron hacer un envío de libros al otro lado del océano y fue elegida Mi Librería, privilegiadamente elegida por ellos. Me siento en las nubes y no sé qué escribir. Solo maldigo a los señores del correo de Cuba que tuvieron el atrevimiento de abrir el paquete y sustraer (será mejor decir robar) un exquisito pañuelo y el marcapáginas que identifica a BIBs. Como me dice Loquemeahorro en un correo: está claro que solo las cosas “sin valor” como los libros van a llegar. Llegaron los libros y una cartica manuscrita por un Guisante Verde. Nada mejor. Así que no voy a llorar, ya podré ir a buscarlos yo misma… ¿por qué no?

Por ahora, ¡a leer! , con la alegría de saber que un día, esos amigos míos decidieron ponerme una sonrisa en la cara… ¡y lo consiguieron!

Regalo de los Blogueros de incontestable Belleza

¡¡¡MIL GRACIAS!!!

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GAZAPOTECA

El único hombre que no se equivoca,
es el que nunca hace nada.

Aquí regreso con dos nuevas pifias, no tan simpáticas como las anteriores, pero valen la pena. La primera es de una publicación religiosa que se llama Palabra nueva y que venden en la iglesia que mi mamá visita todos los domingos. Siempre trae buenos artículos y es muy cuidadosa con la edición, aunque es una revista de bajo costo, cosa que no importa mucho si su contenido es de alto costo. Lo cierto es que estuve leyendo este  domingo y me encontré esta perlita.

ML comenta: Que quede claro, que un minuto de silencio no son dos minutos de silencio, de manera que, insisto, el primer minuto no fue un minuto porque uno sí puede ser dos, aunque se diga uno… ¿ya lo había dicho en el título? Ah, que no digan que no lo dije ¿eh?

La segunda es de un periódico dominicano, el Listín Diario, que por estos días un amigo ha dejado caer en mi casa. Me llamó mucho la atención el reportaje del preso cubano, sobre el que no me interesa hacer ningún comentario. El caso es que en un mismo artículo encuentro varios desvaríos, cosa que no es extraña en esta publicación, porque he tenido la oportunidad de leerla y siempre se esmeran en regalarnos gazapos a los amantes de la buena redacción y ortografía.

ML comenta: Les iba a perdonar el cuentagostas, porque pensé que… bueno, al final del renglón… pase. Luego me tropiezo con la liberación inoncidicional, cosa que sonaba muy extraña hasta que caí en que se habían formado un lío con la sílaba con . Ahí empecé a recordar un cursito de corrector de estilo que pasé hace muchos años, y en eso estaba cuando caigo en la cuenta de la condena del susodicho: si fue condenado hace tres años, ¿cómo asegura luego que fue condenado en el 2003? ¿Es que estamos en el 2006? ¡Vaya, cuando yo lo digo! Siempre estoy en la luna de Valencia, menos mal que no es el 2010, ¡todavía me quedan lejos mis 50!

¿O será que a cuentagostas la liberación inoncidicional te la dan a los tres años pero sales a los siete?  Mejor hago un minuto de silencio… pero que sean dos.

¿Alguien me explica?

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Arte para los ojos.

Yo usaba espejuelos. Hace casi veinte años tomé la sabia decisión de operarme  y me puse en manos de unos capacitados doctores que extirparon de mis ojos la indeseable miopía  que amenazaba con avanzar.

Siempre he admirado a los cirujanos, esas personas que aprenden a lidiar con sangre, huesos, ojos… y los manipulan con habilidad, con destreza, casi como jugando, para enderezar, acotejar y componer lo mejor posible lo que la naturaleza o un accidente ha trastocado. Son elegidos, digo yo, porque ante tanto interior expuesto como en bandeja, no todo el mundo permanece de pie.

En esos quijotes del cuerpo he pensado hoy, cuando ha caído en Mi Librería el primer libro de Oftalmología editado en Cuba: Monografía oftalmológica, o descripción de todas las enfermedades que pueden padecer los órganos de la visión. Una joya, sin dudas.

Fue escrito por el Dr. José M. González Morillas, español que ejercía su profesión en La Habana , en la Sala de Santa Lucía del Hospital Militar a mediados del siglo XIX. El libro, editado en dos tomos, fue publicado en 1848 y tiene el valor añadido de ser el primero que vio la luz sobre este tema en castellano. Es el resultado de su experiencia, sus observaciones, deducciones, y todo lo que pudo hacer ante los miles de enfermos que atendió en esos años. Incluye además grabados y dibujos anatómicos, de ojos e instrumentos para mí espeluznantes, para los estudiantes de la época, útiles. La Oftalmología era casi desconocida en Cuba, y los avances europeos quedaban distantes, difíciles de acceder,  de ahí que la obra del Dr. González Morillas constituyó la base de estudios posteriores, resultado de su esfuerzo por trasmitir sus conocimientos.

Por supuesto, no lo he leído completo, solo de ver esos ojos picados al mejor estilo Buñuel  o descubrir el procedimiento para quitar un glaucoma por aquí o un tumor por allá me da escalofríos. Pero la primera parte del libro sí estaba a mi alcance, y me llamó mucho la atención la denominación de ARTE a esta ciencia difícil y misteriosa que es la Oftalmología. Algo capté además de la anatomía y fisiología del ojo, pero cuando entró en las patologías y la terapéutica quirúrgica, tuve que abandonar sin remedio.

Tal vez, para los doctores que me operaron, el libro Monografía oftalmológica esté obsoleto. Pero nadie le quitará su indiscutible valor bibliográfico e histórico, su osadía… y yo lo veo desde este siglo XXI con verdadera alegría, especialmente porque pienso que algo tuvo que ver para que yo un día lanzara desde mi balcón mis horribles espejuelos de miope.

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