Archivo mensual: julio 2010

Supersticiones de la humanidad… ¿un tema antiguo?

A pesar de la remotísima antigüedad de las supersticiones, el hombre de hoy sigue creyendo en ellas, aunque la ciencia le abra puertas y le dibuje caminos sólidos a sus interrogantes.

Parece ser que el misterio sobre lo que el porvenir nos tiene reservado seguirá desatando agüeros, presagios y cuantas mañas adivinatorias sean precisas para el vaticinio, si no certero, al menos esperanzador, no importa que sean fruto de la ignorancia, pues en muchas ocasiones he oído al “más leído” decir un “por si acaso” y alejarse sin recato alguno del gato negro que se acerca sigiloso.

En Mi Librería hay un hermoso libro que así se titula: Supersticiones de la humanidad, editado en Barcelona, por Jaime Seix, el año 1881 y su autor es J.Coroliu. Ya les había prometido comentar sobre él en un post anterior  y hoy cumplo regalándoles un pedacito de esta obra monumental ilustrada con cromos y grabados representando escenas de la mitología y de la historia que he utilizado para ilustrar mi entrada.

El libro es un amplio ensayo de esas prácticas ancestrales, un viaje a espacios perdidos de la geografía, pero no de la historia, porque los pueblos son los mismos ayer y hoy, y las ideas supersticiosas se resisten a  desaparecer como las cucarachas.

No conozco bien los límites entre leyenda, religión, mitología y esas artes que tantas variantes muestran: magia negra y blanca, quiromancia, agorería, nigromancia, brujería, astrología, hechicería, espiritismo…Todas se mezclan en una suerte de tradición oral que a pesar de su origen turbio emergen resplandecientes como ave fénix.

Solo dejo una pequeñísima muestra de este libro fascinante de más de mil inmensas páginas y que hoy descansa en Mi Librería. Mañana… mañana no sé hacia donde sople el viento.

Pincha las imágenes para verlas un poco más grandesSe ordena a las recién paridas que tengan una vela encendida por espacio de tres días y tres noches, pues durante este período los genios del mal podrían fácilmente perjudicar al niño y mediante esta precaución no pueden acercarse a él a la distancia de quince codos.

PERSIA

En Caldea y Asiria se usaron mucho los talismanes que llamaron mamit y cuya virtud era alejar los espíritus maléficos de las viviendas de los hombres. Los hacían con retazos de ropa en los cuales  escribían exorcismos, otros eran amuletos a manera de medallones colgados al cuello con imágenes y fórmulas mágicas grabadas en su superficie.
ASIRIA

Después de haber acampado el rey dos días en aquel lugar, mandó que anunciasen su marcha para el día siguiente. Pero al llegar la noche, estando claro y sereno el firmamento fue apagándose la luz de la luna, apareciendo por momentos este astro como manchado y tinto en sangre. Como esto acontecía precisamente la víspera de librarse una gran batalla, todo el ejército se sintió profundamente turbado por un sentimiento que no tardó en converttirse en verdadero espanto.
EGIPTO

Las muchachas casaderas tratan de adivinar cuál tendrá marido antes de terminar el año, formando un círculo en el cual esparce cada una de ellas delante de sí un puñado de granos de avena. Una mujer colocada en el  centro del corro y llevando en brazos un gallo bien tapado, da varias vueltas con los ojos cerrados y luego suelta el volátil. Aquella cuyo montoncito de avena es primeramente picoteado por él, será la primera en casarse.
RUSIA

No bien hubo dicho estas palabras cuando el soberano de los dioses le envió el águila, el más seguro de los agüeros entre todos los que vuelan bajo el cielo, era Morfnos, ave cazadora. Sus alas se abrieron, dice Homero, y pasó volando a la derecha y encima de la ciudad. Tranquilizáronse todos y se regocijaron al verla.
GRECIA

.En Flandes hay una superstición según la cual los nacidos en viernes poseen un don especial para curar la fiebre.

. En Cataluña, el arromo es un árbol maléfico cuya sola presencia en el jardín de una casa puede ser la causa de que enfermen y mueran varios de sus moradores.

. En Irlanda dicen que si se va a contar a un árbol el sueño que se ha tenido, el vegetal se seca y perece. También creen posible transportar a una planta la maldición del hombre.

.En Holanda creen que para no tener nunca dolor de muelas no hay como cortarse las uñas los viernes.

Confieso que me sorprende la vigencia de tales creencias. Basta encontrarse con ellas al abrir cualquier revista  en la última página y tropezar con un infalible horóscopo. Tristemente la creencia fiel a las supersticiones solo trae el embrutecimiento de la gente.  Veamos, entonces, su lado cultural, folklórico, literario y divertido… pero nada más.

Ojalá este tema infinito haya removido neuronas. Mientras espero sus comentarios, cruzaré los dedos, tocaré madera y me aseguraré de salir a la calle con el pie izquierdo… por si acaso.

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Saramago

Morir es,
a fin de cuentas,
lo más normal y corriente que hay en la vida,
asunto de pura rutina.
 

Intermitencias de la muerte
J. Saramago
 

 

Un día se apareció tal cual era en su  Ensayo para la Ceguera  y me quedé esperando su próximo libro con impaciencia de novia. 

Cuando llegaron Todos los nombres e Intermitencia de la muerte, el compromiso se hizo oficial y ya no hubo pretextos para nuestros encuentros. Los otros, los Evangelios, Conventos y Cercos llegaron después, aunque nacieran antes como Ricardo Reis. 

Nos identificábamos tanto que se fue consolidando la relación y lógicamente terminaría en matrimonio con La Caverna y El Viaje del elefante.  La luna de miel fue deliciosa en La Balsa de piedra

Todo fue por su culpa. 

Me asaltaba con mayúsculas para encabezar conversaciones, así, en medio de cualquier párrafo y yo acepté su propuesta novedosa, cansada de plecas y guiones…

Volvió la cabeza un poco y susurró a su vez al oído de la mujer del médico, Lo sabía, no sé si estoy segura de que lo sabía, pero lo sabía, Es un secreto, no puedes decir nada a nadie, No se preocupe, no lo haré, Tengo confianza en ti, Puede tenerla, preferiría morir a engañarla, Debes tratarme de tú, Eso no, no puedo.

Me recordaba a saltos aquel subjuntivo ocioso que nadie se molestaba en usar y lo hizo elegante en su letra sabia…

Batiendo cuanto fuese piedra o piedra pareciese… 

Me hablaba mirándome a los ojos, era testigo al narrar, pero me dio la mano y me subó al renglón, justo a su lado…

… y de repente desapareció de la vista. Hizo plof y se esfumó. Hay onomatopeyas providenciales. Imagínense que teníamos que describir el proceso de evaporación del sujeto con todos los pormenores. Serían necesarias, por menos, diez páginas. Plof

Me sorprendió con situaciones absurdas, matizadas con lo verosímil, mostraba su regusto por lo insólito, por esas posturas extremas y limítrofes que explotan el delirio humano… 

Entonces, la Península Ibérica se movió un poco más, un metro, dos metros, como probando fuerzas. Las cuerdas que servían de testigos, lanzadas de borde a borde, como hacen los bomberos en las paredes que presentan brechas y amenazan venirse abajo, se rompieron como simples cordeles, algunas más sólidas arrancaron de raíz los árboles y los postes a los que estaban atadas. 

Me llenó la cabeza de utopías y metáforas, pero nunca perdió el fino e ingenioso sentido del humor que tanto me cautiva… 

Y a Venecia, qué le podrá ocurrir, Mira, amigo, la más fácil de las cosas difíciles en el mundo sería salvar Venecia, bastaba cerrar la laguna, ligar las islas entre sí para que el mar no pueda entrar a sus anchas, si los italianos no fueran capaces de hacer el trabajo solos, que llamen a los holandeses, que es gente para poner a Venecia en seco en un decir amén… 

Me regaló la minuciosidd del detalle, que apuntaló con sinónimos para no perderme y me puso a copiar sentencias para que luego las usara a mi antojo… 

Se calla siempre cuando la voluntad es firme… 

Me sedujo.
Me conquistó.
Y yo supe corresponderle con mi fidelidad de lectora empedernida. 

A veces, tan distraída voy mientras lo espero, que no escucho bien a mi alrededor, como el nombre de no sé qué famoso escritor que menciona un periodista en la TV, creo que acaba de fallecer, dice. Parece que era bueno, porque todos llevan tristes hasta la memoria. 

Suerte que mi Saramago es eterno. 


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