La Biblioteca afectiva

 Hay libros que no aparecen en antologías, ni sus autores logran éxito publicitario, ni serán recordados por generaciones. Hay otros que son objeto de estudio, que marcan estilos y vanguardias. Pero la Biblioteca afectiva, TU biblioteca, no entiende de criterios ajenos, ni escucha recomendaciones, ni olvida aquel librito que te enseñó a leer, o aquel que colocabas en la almohada de niño y que quién sabe dónde esté hoy. La Biblioteca afectiva es estrictamente personal, solo existe en nuestra memoria.

Pienso en esto porque hace unos días, cuando Mi Librería hizo una compra en una casa particular, encontré un librito de apenas cuarenta páginas que yo conocía antes de saber leer. Cuando lo vi, se me fueron las manos hacia él y seguramente alguien rió a mis espaldas por ver con qué emoción salvaba aquel folletico insignificante de la basura.

Se llama Luis y el león, y estoy convencida de que solo yo en el mundo entero, lo recuerda con cariño. Bueno, me imagino que la autora también, Verónica Marek, que puede ser húngara o rumana y que no encontré por los recovecos de Google ni por ninguna parte.

De esa primera infancia también incluyo Cuentos y estampas, al que ya le dediqué un post y recomiendo que regresen a él, pues en los comentarios hay una oferta desde Brasil. No la dejen pasar los que tiene niños en casa.

Aprendí a leer con:

Mi monita maromera
salta de la mata al muro
mi monita maromera
come plátano maduro.

¿Dónde estará? Era un libro de texto de primer grado por allá por los años 60. Ha llovido mucho y el Ministerio de Educación no se detuvo. Bien sé que esa monita está en la Biblioteca afectiva de un montón de cincuentones actuales.

Cuando tenía alrededor de diez u once años, becada en una escuela deportiva, me gustaba visitar la biblioteca escolar. Hoy no tengo que hacer un gran esfuerzo mental para visualizar el libro que más pedía: Leyendas de Mesopotamia. Era de gran formato, profusamente ilustrado y probablemente editado en España por la década del 70. ¡Cómo viajé con ese libro en tiempo y espacio! Para mí, Mesopotamia aún existía y era el centro del mundo.

Con mi padre compartí muchas tardes experimentando con las propuestas del libro Física recreativa de Perelman. Fue una época de descubrimientos, de reguero sobre la mesa, agua, fuego y asombros. Luego compartí esta experiencia con mis hijos, y volví a meter huevos sin romperse en una botella e hicimos flotar nuevamente una aguja en la superficie del agua. De alguna manera ellos trajeron a su abuelo de vuelta.

Ya en séptimo grado, tuve una enfermedad tonta que me mantuvo en cama durante más de un mes. Entonces leí mi primer “gran” libro: la trilogía de Yuri Guerman : Esta es tu causa, Mi ser querido y Respondo por todo. Entre los tres había cerca de dos mil páginas y cuando terminé debo haber sentido algo parecido a Iniesta cuando anotó el gol definitorio en el pasado Mundial de fútbol. Lo he vuelto a ver en librerías de viejos y lo sigo recomendando.

Por los años 80 tuve un novio que me regaló el libro Capítulos de literatura cubana. Estábamos en la universidad y cuando leí la dedicatoria me sentí privilegiada. Ese joven me veía inteligente, así que no lo dejé escapar y aún hoy es mi esposo. A propósito, le pregunté a Leo qué libro incorporaría en su Biblioteca afectiva y me hizo una anécdota que quiero compartir:

Siendo un niño bien travieso, en un plan de la calle, participó en una rifa y se ganó el libro Pinocho. Era la novela completa, no una versión de la maravillosa historia de Collodi. Otro niño hubiera seguido la fiesta, pero él subió corriendo las escaleras hasta su cuarto, y no salió hasta que Gepeto vio a Pinocho convertido en un niño de verdad. Él también fue otro desde entonces y hoy no le quita mérito a su nombre.

Le pregunté también a mis hijos: Eddie mencionó rápidamente La Familia Mumín, hermoso libro de la escandinava Tove Jansson, que puse tempranamente en sus manos y Diana me alcanzó el suyo, pues lo conserva con celo: La Historia interminable, de Michael Ende. Ahora no  pesa lo caro que nos costó. Lo gracioso es que ambos mencionaron un libro con el que reían mucho juntos y que no recordamos su nombre exacto, era  de un mundo de cavernosos, seres cochinos que no se bañaban y estaban llenos de fango, las aluciones escatológicas y sus dibujos asquerosos despertaron sus risas infantiles. Todavía las escucho maliciosas.

Mi bautizo de fuego lo marcó La Consagración de la Primavera, de Alejo Carpentier, que hoy por hoy, sigue siendo mi novela favorita, porque me dio la sensación de poder, de capacidad, me dio la certeza de que a partir de entonces mi apreciación por la lectura cambiaría, se haría más selectiva y exigente. Y así fue.

Se me quedan muchos, pero si estos fueron los que salieron a flote a golpe de memoria, es que son los que son.

¿Cuál es tu Biblioteca afectiva?

Busca aquellos libros que marcaron tu vida, no las grandes obras. Tal vez hoy no estén en tu librero, pero el día que vuelvas a verlo, por insignificante que a otros les parezca, le dirás irremediablemente: ¿te acuerdas?

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31 comentarios

Archivado bajo COMENTARIOS, LIBROS PREFERIDOS, LITERATURA UNIVERSAL

31 Respuestas a “La Biblioteca afectiva

  1. Mi biblioteca afectiva es tan enorme que te dejaría un excesivo comentario en cuanto longitud. Llevo especialmente en el corazón el método con el que aprendíamos a leer por entonces “El Parvulitos”. Una vez ví uno en el rastro y se me saltaron las lágrimas y todo. No lo compré porque por esa época lo que menos necesitaba era añadir más nostalgia a mi vida.
    Aún conservo una pequeñita parte de esa biblioteca: Oliver Twist, El Patito Feo, Cuentos de Hadas… No sigo que me volveré a emocionar. Saludos

  2. Ade, que post más lindo te ha quedado, a mí me han dejado marcas muchos libros, en diferentes etapas de la vida, uno de ellos es el de Diani, La Historia Interminable, tengo en ese lugar la serie completa de La Fundación de Asimov, El Juego de Ender y otros más. Pero que sí, esos son parte de mi bliblioteca afectiva, ni siquiera los tengo ahora, espero volverlos a tener algún día, pero son aquellos libros que se miran con el amor de una vida. Y el agradecimiento que da todo amor.

  3. Qué post más bonito, me ha “tocado”, si yo tuviera un “Lo mejor de la quincena”, lo incluiría sin dudarlo. De momento lo voy a enviar a amigos.

    Ah, que muchas gracias por compartir La Consagración de la Primavera conmigo, el saber que es un libro especial para ti, lo hace todavía mejor.

    Ahora estoy con Cecilia Valdés, ya lo comentaremos..

    Ya lo he dicho varias veces pero

    – Otto es un rinoceronte.

    Creo forjó mi sentido del humor e impidió que me convirtiera en una asesina en serie.

    – Todo Astérix (con los dos autores, eso sí) y Tintín.

    Me quedo en la infancia, para no cansar mucho (más)

  4. Hola Ade, qué bonita idea, tengo que reflexionar sobre mi biblioteca afectiva, deja que disfrute primero con la tuya, y vuelvo para contarte sobre esos clásicos ilustrados que me hicieron lectora, fueron los dibujos los que primero atrajeron mi atención. Buen tema!
    Una abrazo ;-)

  5. Por cierto se me habia olvidado decirte que yo tambien estaba enamorada de aquel de Las Leyendas de Mesopotamia, todavía me parece verlo frente a mi…

  6. Impecable la presentación de este Blog!
    Escribimos desde el Foro de bibliotecología, cultura y sociedad: Identidad Bibliotecaria.
    Nos agradaría que nos envíen las Actividades relacionadas con la bibliotecología, educación o cultura que estimen convenientes, para su más amplia difusión….
    y además que presenten su blog en el Foro..!!

    Adjuntamos nuestro web-site y el correo electrónico respectivo.
    http://ar.groups.yahoo.com/group/RichardeBury/

    e.mail
    richardebury@gruposyahoo.com.ar

    Saludos Cordiales…

    Blog
    Identidad Bibliotecaria
    http://richardebury.blogspot.com/

  7. Ohhhhhhhhhh, es una entrada de lo más entrañable, Ade. Todos (todos los lectores habituales, al menos) tenemos esa biblioteca entrañable con la que aprendimos a leer; libros que, en muchos casos, son difíciles de encontrar años después y que sólo quienes guardan alguno de ellos en la memoria pueden (podemos) entender cómo se te fueron las manos hacia el librito de Luis y el león, jejeje.

    En mi caso son también muchos los libros que se acumulan en la mente y de algunos, desgraciadamente, el recuerdo de su grata lectura no está acompañado por el de su título por lo que no resulta fácil encontrarlos aunque en ocasiones termine por ser posible.

    No hace mucho, apenas poco más de un año, me reencontraba con uno de los libros que leí y releí en mi infancia. Recuerdo cómo lo sacaba de la biblioteca pública de mi pueblo al menos una vez cada semana o cada dos semanas y lo leía y devolvía en la misma tarde. Se trataba de La casa de los cocodrilos, y de él hablé en el blog del Trotalomas (en uno anterior, que resultó un experimento fallido, ya en vía muerta y que es distinto al actual).

    Otro de los libros que recuerdo haber leído en aquella época con mucho gusto fue La isla de Abel, con el que me hice aproximadamente cuando el anterior. Se trataba de la historia de un ratón-Robinson que sobrevive a una riada en una isla y que… bueno, recuerdo que me encantaban sus ilustraciones.

    También era mucho de Los Tres Investigadores, la serie de novelitas avaladas por el sello Hitchcock y, como buen seguidor de Sherlock Holmes, de todo aquello que sonase a detective y misterio. Holmes, por otro lado, y otras novelas de Conan Doyle (como El mundo perdido) y de Verne me acompañaron en aquella época en todo momento.

    ¡Ah! Traes a la entrada a unos de mis preferidos. ¡Los Mumin! Me encantan, me encantan, me encantan, jeje. Además, los leí en esa edición de Noguer que presentas en la fotografía. Tengo pendiente, por cierto, hacerme con alguno de los libros que siguen editando. Hará un par de años o tres me encontré con un portaminas en Córdoba con un Mumin que mueve los brazos al pulsar el botón para sacar la mina y Azote tuvo que regalármelo para callarme (sí, suena muy triste, jajajaja).

    Ende era otro de los clásicos (y luego llegó Tolkien). Antes de leer La historia interminable o Momo (y ya no digamos su magnífico El espejo en el espejo), e incluso de asociarle a este autor ya le conocía y me encantaba por sus libritos (que también tengo, ya de mayor, aunque en otra edición más moderna) de Jim Botón y Lucas el maquinista y Jim Botón y los 13 salvajes que resultan sencillamente imprescindibles, jeje.

    Ufff, esto da para una entrada bien larga, jajajaja. No me lío más o no termino. A Yuri Guerman estoy deseando leerle, ciertamente, y aparece tanto por aquí como en tu último comentario en mi blog. Hablaremos de ello, por supuesto. En el comentario va una dirección de correo, puedes usar esa o “mustelido” en gmail.com y ya hablamos. :)

    Un abrazote,

    Homo libris.

  8. Pues yo soy poco dada a la mitomanía y no creo mucho (o nada) en eso de obras que marquen vidas. Supongo que a lo largo de la vida todas van dejando algo, desde las grandes obras hasta la peor basura, pero no una en especial.
    De tener que decir alguna, coincido con al prima de Audrey, tal vez el libro en el que aprendes a leer o en el que aprendes tus primeras matemáticas…, esos sí podría decirse que en cierto modo marcan la vida (más lo que haces con ellos que los libros en sí), pero ni recuerdo cuales fueron.
    Tampoco recuerdo el primer libro que compré, ni el primero que me regalaron, ni el primero que leí, ni el primero que regalé, ….
    Supongo que no tengo biblioteca afectiva.

  9. Ade:
    ¡preciosa entrada! disfruté mucho leyendo de la biblioteca afectiva de tu familia…¡gracias por dejarnos conocerlos un poco más!
    de mi biblioteca afectiva estarían unos libros de cuentos infantiles en sus versiones originales, e ilustrados que mis papás me regalaron cuando era muy pequeña e hicieron la delicia de muchas tardes…Tom Sawyer y Huckleberry Finn, Mujercitas también tienen un lugar especial en mi memoria.
    Un beso grande,
    Ale.

  10. adelita137

    ¡Cuántos comentarios agradables!
    No sé qué decir, son ustedes los que han enriquecido la entrada, así que lo mejor es hacer mutis y disfrutar de tanta letra inteligente que se pasea por mi blog.
    Gracias a todos
    AD.

  11. diana

    pues aportando un poquito más:
    La verdad es q La historia interminable fue un libro raro, porque me gustaba mucho, pero como era mi primer libro LARGO me costaba trabajo pasar de capítulo y cada uno que pasaba, era una meta cumplida, así que son dos las razones que hacen este libro especial en mi vida, 1. Una historia preciosa ideal para ser la primera y 2 mi primer libro LARGO REBAZADO YUJU!!!
    En cuanto a “El misterioso mundo de lo cavernosos” (tan misterioso que no aparece en internet, aunque sigo intentándolo), fue maravilloso. fantástico, y marcó mi vida sin dudas, por suerte no me dió por imitarlos, sobre todo la parte en que se lavaban los dientes con lodo (como shrek) este libro debe ser el antecedente secreto de shrek.
    Pero hay uno muy especial, el único libro que me he leído dos veces de sopetón, El juego de Ender, me transportó, fue fantástico y estoy segura de que habrá una tercera vez, me acuerdo que primero me lo leí sano nuevecito y despues sobreviviente del incendio de casa de Maggie : ).
    Lo importante creo es que son momentos muy valiosos, porque no hay nada mejor en la vida que divertirse y ser feliz a toda hora y si un libro puede darte una de esas horas, pues bienvenido.

  12. He recordado otros libros que me encantaron en mi infancia, y que eran más “sentimentales”

    Una india en la estrellas. Todavía lo tengo, aunque no me atrevo a releerlo.

    La hija del espantapájaros de María Gripe ¡Que niño no se sentiría identificado!

    Y hay dos cuyo título ahora no recuerdo, uno sobre una niña esquimal que hablaba de que era un pueblo sin perspectivas. ¿Cómo he podido olvidar su título? Me encantó

    Y ¿El cabeza de Turco? ¿El niño de los azotes? sobre un príncipe maleducado, al que como no pueden pegar, por su rango, pegan a otro niño en su lugar, y como poco a poco, le va “naciendo” la conciencia.

  13. ¡Cómo había podido olvidarlo!

    El libro de la niña esquimal es “Julie y los lobos”

    http://www.librosalfaguarajuvenil.com/es/libro/julie-y-los-lobos/

    (y no digo nada más , Trotalomas)

  14. Ana

    Qué bonito recordar lo que leímos…

    Primero esos maravillosos cuentos infantiles, con la imagen troquelada: La Castañera, Aladín y tantos más.

    Comics: El Principe Valiente, El Corsario de Hierro…

    Primeros libros: Mujercitas, Lucy, Los Cinco…

    Y después ya no pude parar…

  15. adelita137

    Los primeros libros son muy importantes, ellos son los encargados de crear esa estimación genérica por todos los demás.
    Martí decía:
    Manos, pies, alas… todo eso ponen al hombre esos primeros humildísimos libros de la escuela.

    AD.

  16. Siempre me acordaré de ese ‘Héroes en zapatillas’ A arquímedes se le acusa, de nacer en Siracusa.
    Inapropiado para la edad en que lo leí, Alfanhuí lo he releído muchas veces, siempre con placer.

  17. Hummmm, buena pregunta, difícil respuesta.
    Sin duda, el primero: Cuentos de H.C. Andersen (fue el primer “libro gordo” que tuve). Pero hay más:
    – La historia interminable y Momo, de Michael Ende.
    – Mi familia y otros animales, de Gerald Durrell.
    – EL Gran Gigante Bonachón, de Roald Dahl
    – Konrad o el niño que salió de una lata de conservas, de Christine Nostlinger.
    – El hobbit, de Tolkien
    Y tantos otros. Tantos.
    Fui una niña afortunada con una casa llena de libros en los que viajar…
    Y tú me los has hecho recordar. Mil gracias.

  18. Cuántos recuerdos se me agolpan en mi cabeza, cuentos, TBOs y no muchos porque escaseaba demasiado la lectura. Pero había una poesía que a mi me encantaba y casi la memorizaba, aún me acuerdo.
    Es de Rubén Darío y se llama Margarita.
    Te dejo un enlace, seguro que mucha gente la recuerda
    http://ritak.livejournal.com/14970.html
    Como nos mueves la memoria.
    Un abrazo
    Teresa

  19. nureya

    encontre tarde tu blog, pero no puedo dejar de comentar sobre mi biblioteca preferida, ese precioso todo lo que escribes y realmente, esos libros que leimos hace ya tiempo no se olvidan, aunque ya haya pasado tiempo y nuestro archivo mental tenga otros en la memoria.
    yo recuerdo Pinocho, un libro que llego a mi manos a los 7 años, enferma de la garganta y que una tia mia me regaló, a parti de ahi, segui leyendo y sigo leyendo a diario, La edad de Oro, me resulta fascinante, creo que no se ha logrado que los niños y los mayores la aprecien en toda su grandeza.
    otro libro que me convoca a cada rato es Los Miserables, mi primera gran novela, Jean ValJean, se convirtio en mi heroe favorito; despues apareció
    Garcia Marquez y Cien Años de Soledad es uno de mis preferidos, de mi niñez recuerdo el Osito Boribon, la historia de un osito que unos niños operaban para curarlo, de verdad, leer tu escrito me ha traido a la memoria tantos y tantos libros que han pasado por mis manos, y que espero sigan pasando, porque leer va a ser siempre mi elecccion preferida.
    Sigues siendo la misma Adela de siempre, inteligente, sensible y alegre
    Nureya

  20. Irene

    Hola, te he encontrado por casualidad y me ha emocionado esta entrada. Mis libros, que han marcado una gran parte de mi vida, son:

    -El viento en los sauces, de Kenneth Graham. Bucolico retrato de la vida en el rio y las aventuras de el sapo, la rata y el castor.Precioso. Hay hasta una pinícula. Hay un capítulo de los Simpson en torno a este libro.

    -Buenas noches, Ludovico, de Patsy Scarry. Las ilustraciones son maravillosas. En ingles, su título original, es Big Bedtime StoryBook, o sea, igualico que en español. y Ludovico es el alias de Little Richard.

    -De donde venimos?. Imprescindible para enseñar a los niños la respuesta a la gran pregunta. Sin tapujos ni tonterías. Ej: ¿porque no se puede hacer el amor todo el día? porque es como si saltaras todo el día a la comba, cansa mucho….
    En la primera pagina un espermatozoide con bombín y rosa mira seductor. Para mearse.

    -Las brujas, de Roahl Dahl. Daban miedo de verdad.

    -Mi familia y otros animales, de Gerald Durrell.

    -Silvia y la máquina qué. Una hora estuve en la feria del libro manoseandolo hasta que me decidí a comprarlo. El autor, medio enternecido medio hasta las narices, me lo dedicó: para la indecisa Irene…

    Saludos y gracias por este blog tan estupendo!

  21. Me encantó! Va link el domingo en Lo mejor de la Quincena, allí te comentaré también de mi biblioteca afectiva. Saludos…

  22. adelita137

    Novedades: ya tengo curiosidad por saber. Lo cierto es que esta entrada se ha enriquecido mucho con los comentarios, todos han aportado sus vivencias y eso la ha hecho muy interesante, ¿verdad? Gracias por la elección. AD.

  23. Pingback: Lo mejor de la quincena :: Blog de Libros

  24. Hola! Soy Busi, argentina-húngara, ahora vivo en Budapest y llegué a tu blog buscando traducciones de Verónica Marék al castellano.
    Quiero contarte que ella es húngara, ahora tiene 70 anios, su nombre en húngaro es Marék Veronika, por eso no la encontraste por internet, supongo.
    Mis hijas también crecieron con uno de sus libros, el cumpleanios de Boribon, en húngaro. Lo contamos y leímos infinitas veces, las mayores ya se lo sabían de memoria.
    Verónica es muy conocida en Japón, justamente por su librito Luis y el león. Así que esa emoción la compartes con muchos húngaros y japoneses!
    Bueno, un saludo de otra amante de los libros!

  25. adelita137

    Qué alegría tu comentario! Sí, conocimos al Osito Boribón también, me alegra mucho saber que aún vive y que es reconocida. Gracias por llegarte a mi blog y dejar tu información.
    Saludos
    AD.

  26. ¡Hola, Adela!
    Te escribo desde El Salvador. Encontré tu blog por una afortunada casualidad, y desde entonces ya se encuentra entre mis preferidos por tu amena redacción y los temas tan interesantes de los post.
    Especialmente el de “la biblioteca afectiva” me encantó y me hizo recordar los buenos momentos que pasé cuando a los siete años leí mis primeros libros (“Mujercitas”, “El príncipe y el mendigo” y “las aventuras de Tom Sawyer”).
    Muchos años después descubrí a Saramago y ya no pude separarme de él (por cierto, me encanto su post acerca de él. ¡Simplemente maravilloso!), leí a Galeano y lo encontré magnífico; descubrí a Vargas Llosa y lo disfruté; leí a Cortázar y me pareció un genio.

    Adela, ¡¡¡Mil gracias por revivir esos bellos momentos!!!

  27. Por cierto, te comento que me gustó tanto tu post sobre “la biblioteca afectiva”, que lo he presentado en la última entrada de mi blog http://canciondelavidaprofunda.blogspot.com/, acompañado del link a tu blog.

  28. Luis Porras

    Yo recuerdo el libro de “Luis y el León”

  29. Alberto

    Irene, llevo anos buscando el libro buenas noches ludovico de patsy scarry. Por favor ponte en contacto conmigo: arg4747@gmail.com
    Muchas gracias.

  30. Pingback: ¡¡La Biblioteca afectiva!! | leoqueleoleoqueleo

  31. Aime Perez

    Encontre esta pagina por el recuerdo de “Mi monita maromera” tantos anos despues tomo un lapicero en mis manos y escribo el verso completo… siempre escribo eso… exactamente en primer grado hace 51 anos en una escuelita rural de mi tierra villaclarena aprendi a escribir con ese libro.. … Ese oso y esa osa…Mi mama me ama, yo amo a mi mama.. etc… decididamente ese es mi libro afectivo

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