El cine en las novelas… y no al revés.

Que la literatura ha sido del cine inspiración, génesis, punto de partida, no es decir nada nuevo.  Lo corrobora el hecho de que todas las grandes obras que la humanidad ha escrito se han llevado a la pantalla grande con más o menos acierto, desde El Quijote hasta Harry Potter, desde Lo que el viento se llevó,  hasta la cubana El Siglo de las luces. El cine siempre quiso ponerle rostro a la palabra para hacerla tangible.

Aún sin venir de una novela, el filme antes de ser tal, ya es literatura, y aunque algunos no reconozcan el guion como un género, no es menos cierto que se han publicado muchos y pueden leerse como una obra teatral y disfrutarse aún sin haber visto la película. Para mí, lo es.

 Sin embargo, quiero ver esa relación a la inversa: el cine como punto de referencia para ubicar y enriquecer una época, para dar determinado ambiente a la novela o para mostrar gustos de los personajes que después delinearán su personalidad.

El cine sobrevivió a guerras, presenció descubrimientos, compartió la historia junto a los libros. Como fenómeno social que llega a la mayoría, el cine aparece en la literatura, a veces de forma imperceptible, complementándola, enriqueciéndola. La literatura siempre quiso ponerle palabra a la imagen para hacerla imperecedera.

Hay mucho para escoger en Mi Librería, siempre me quedo con deseos de decir más. Pero una muestra breve nos traerá otras imágenes, nos pondrá a recordar textos y ese ejercicio de la memoria es bien gratificante.

Yo solo pongo el punto de partida… y aprovecho para ilustrar con lobby cards, que me encantan.

En el cine Imperio exhibían Ben-Hur. Las puertas de la sala aún no se abrían y ya se amontonaba un gentío enorme. La parte alta del frontis del cine se veía cubierta casi por completo de un gigantesco cartel de propaganda con una espectacular carrera de carros romanos pintada a todo color. La escena estaba copiada casi perfectamente del afiche oficial de la superproducción. Aquellos enormes carteles de afiches de películas coloreados con latex siempre lo habían maravillado. ¿Quién sería el Miguel Ángel que pintaba aquellas obras de arte?

Himno del ángel parado en una pata.
Hernán Rivera Letelier.

Los cines estrenaban Acattone, La Dolce vita, El Caso Morgan, Rashomón y, en uno o dos pases del Cine Club Universitario, Persona, de Bergman. Aquella fue la oportunidad que Dios  dio a los humanos de reconciliarnos, pero no lo supimos comprender y algunos se pusieron a tirar bombas…
Una vez, le pregunté cuál había sido la vergüenza más grande que hubiera pasado…  Me contó que fue en La Quimera del oro, cuando Charlot se enamora de la muchacha y esta, cumpliendo su promesa, lo visita en la cabaña con sus amigas, y cuando se marchan, Charlot queda tan feliz que empieza a dar brincos, así como es él, y rompe almohadones y baila mientras las plumas caen por todas partes y se le pegan a la cara y el traje…pero he aquí que la muchacha, ya lejos, se ha dado cuenta de que ha olvidado el guante en la cabaña y decide regresar por él. ¡Ay, Dios santo, va a descubrir a Charlot en su ridícula ceremonia!

En el cielo con diamantes
Senel Paz.

Ahora bien, esto le pasa al hombre que cuando niño fue por última vez a la matinée del teatro de barrio saboreando hasta la indigestión helados de gustos discernibles, mientras ve una de Gregory Peck que se le ha acabado el agua y un coyote acarajado-feazo- le va mordisqueando un cordel que le mana del estómago.

Cuento: Pajarraco

… me puse tan profundamente triste, tan avergonzado. con las manos cruzadas sobre los pantaloncillos, que la miré a los ojos y le sonreí, como si alguno de esos huevones de Hollywood estuviera filmándonos para el Cinemascope. Pero la verdad es que ni ella ni yo dábamos más que para un rotativo de barrio, ni siquiera para hora veinte minutos de rollo, acaso a lo más para una sinopsis entre medio de una de John Wayne con Robert Mitchum y una de Mel Ferrer con Audrey Hepburn, no dábamos ni para una calcomanía, ni para una nota al margen de una novela…aunque Dios que está en todas partes (como dicen los que lo han visto) hubiese captado de pura buena gente este pedazo, el tipo que le hace en el laboratorio el montaje habría cortado los pedacitos de nuestra escena y se los habría regalado a los niños que necesitan un trozo de celuloide para mirar qué bonitos son los eclipses.

Cuento:Basketball
Ambos de Antonio Skármeta

El cartel mal hecho de la entrada anuncia para la segunda tanda a Bette Davis en Jezabel la tempestuosa.Berta paga los cinco centavos de la entrada (solo son cinco centavos, hoy es Día de Damas), y se deja guiar por una muchacha aburrida que porta linterna…a ella nunca le han hecho gracia las películas que hacen gracia. Prefiere un buen drama de Joan Crawford, Olivia de Havilland o Lana Turner. Eso por no hablar de Vivian Leigh en Lo que el viento se llevó. Pero falta un poco para disfrutar a Bette Davis en Jezabel. Antes, el espectador está obligado a consumir una de esas estúpidas películas de relleno.
Entonces, la cara del Flaco ocupa completamente la pantalla manchada y amarilla. Un instante, un fugaz instante en que mira al público de la sala, se rasca la cabeza y sonríe. La brevedad de la sonrisa no impide que la señorita Berta experimente un estremecimiento…Algo en esa sonrisa la perturba, la conmueve hasta las lágrimas. Por eso, sucede lo que sucede, por eso se pone de pie y grita, grita sin importarles que todos se vuelvan indignados, silben, la manden a callar. No le importa. La tiene sin cuidado que la acomodadora aburrida intente sacarla a la fuerza del cine. Lo único que Berta quiere es detener la imagen sonriente de Stan Laurel, aquel relámpago (efímero como cualquier revelación) que por un segundo la hace tener la certidumbre de que está salvada
.

Tuyo es el reino
Abilio Estévez

 

THE END

About these ads

13 comentarios

Archivado bajo COMENTARIOS, LITERATURA UNIVERSAL

13 Respuestas a “El cine en las novelas… y no al revés.

  1. Vaya, qué buen post, ahora mismo no me vienen a la memoria fragmentos como los que has puesto, muy buenos, por cierto, pero sí es verdad que el cine irrumpe constantemente en la literatura de los últimos 80 años,podríamos decir, citan películas, actores,escenas, sin contar aquellos libros que ya salen directamente de las películas,que son el libro después del guión. Y estoy de acuerdo contigo, el guión sí que es literatura, lógicamente, los hay buenos y malos, como en el resto, pero sí que lo es, tanto como lo son las obras de teatro. Pero el mundo anda lento, como siempre, reconociendo las verdades..

  2. Ana

    !Qué idea mas buena! Me voy a poner a buscar algo entre mis libros ¡A ver si encuentro algo!

  3. jaja, no me habia fijado que al final pusiste THE END, como en las películas, jiji, que bien.

  4. adelita137

    Ana, pues seguro que encuentras más rápido de lo que te imaginas, ya verás.
    estodevivir: ¿y te fijaste en lo que dice la claqueta? cosas del Lei, jeje.

    AD.

  5. excelente entrada como siempre Ade,
    un beso,
    Ale.

  6. Ana

    Ya lo tengo, ya lo tengo… :-)

    Hace unos días empecé a leer “A sangre fría” de Truman Capote, lo tenía hacía tiempo pendiente y nunca me animaba a cogerlo. El caso es que casi nada más empezar, me encontré con esto:

    … Sierra Madre, película que él había visto ocho veces. (Era la mejor película de Bogart, pero el viejo que se dedicaba a la búsqueda de minas, el que a Perry le recordaba a su padre, estaba estupendo también: Walter Huston…

    Un beso.

  7. Eva

    Una entrada super curiosa, Ade. Me ha encantado. Contigo son numerosas las ocasiones en que aprendemos algo. Gracias.

  8. Ade, es increíble que encuentres tantos temas sugerentes y siempre nos ofreces varios textos al respecto que incitan muchísimo a la lectura, y también a recordar alguno similar.

    A mí solo me viene a la mente un libro infantil-juvenil sobre la evacuación de niños londinenses al campo, durante la II Guerra Mundial, en el que la hermana mayor va con el novio a ver una película de ¿Loretta Young?, porque siempre van a ver las películas de esta actriz.

    Y el pobre noviete, que era un alma cándida, piensa en el día que se atreva a decirle que detesta a Loretta Young.

  9. adelita137

    Gracias Ale, gracias Eva, tan gentiles como siempre… se pasan, se pasan.
    Ana:
    ¿viste? es que ahora van a saltar a la vista, específicamente este que elegiste es muy bueno y recuerdo haber visto el lobby card de Sierra Madre. Lástima que no pueda ponerlo aquí ahora mismo. Un saludo.
    Loque:
    Me imagino el difícil momento del noviete, jeje. Increíble cómo ustedes enriquecen el post, siempre…¡qué sería de mí sin ustedes!

    Un beso a todos
    AD.

  10. La claqueta esta preciosa Ade, y qué bonitas esas ¿lobby cards?, siempre aprendo algo.

    Me encanta encontrar en una novela alusiones a películas que conozco, a veces son sólo los títulos, pero es un buen diálogo entre el personaje y el lector, tú lo expresas mejor:
    “Sin embargo, quiero ver esa relación a la inversa: el cine como punto de referencia para ubicar y enriquecer una época, para dar determinado ambiente a la novela o para mostrar gustos de los personajes que después delinearán su personalidad.”
    Un abrazo ;-)

  11. Desde Guión Original, decirte que esta entrada es una de las más bonitas que he leído este año en un blog, y está hecha con gran sensibilidad y cariño tanto al cine como a la literatura.

    Gracias.

    Nos seguiremos viendo por aquí o por allí, quién sabe.

  12. adelita137

    Maribel: A mí también me gustó la claqueta, me creí directora de repente, jeje. Los lobby cards son unos juegos de carteles que se hacían, no sé si aún se usan, para promocionar los filmes y se colocaban en el lobby de los cines. Con el tiempo se han convertido en piezas de coleccionistas. Aquí se consiguen, de hecho yo tengo algunos, seguramente Estodevivir podría hablar mejor que yo de ellos, porque en sus tiempos de librera, vendió muchísimos. Gracias por llegarte.

    Jesu GS: Viniendo de Guión original ese elogio no me cabe en el pecho. Me alegró mucho tu visita.

    Por cierto, tú pones guión con tilde y yo no, porque leí que como era monosílabo no se acentuaba, pero antes siempre yo se la ponía, y ahora veo que tú, que si mal no recuerdo eres profesor, también la usas… ¿quién aclara esto?

    AD.

  13. jane

    Llego hasta tu blog siguiendo el olor de la guayaba del Fogón de la Dra Jomeini. Me parece una idea preciosa lo del cine en la literatura. Cuando yo llevaba la Biblioteca de mi centro, antes de jubilarme, hice alguna vez exposiciones de carteles de novelas llevadas al cine, pero no al revés. Sobre esto, así de entrada, me acuerdo de “El misterio de la guía de ferrocarriles” de Agatha Christie, en el que el último asesinato ocurre en un cine, durante la representación de “Ningún gorrión”, de “Arráncame la vida” de Ángeles Mastreta en la que hay una conversación sobre el estreno de “La dama de las camelias” (y aquí hay una novela que habla de una película basada en una novela) o de novelas en que los protagonistas se preguntan por sus películas preferidas, como “Esperando un respiro” de Terry McMillan (dicen “Toro salvaje”, Fuego en el cuerpo” y “En busca del arca perdida”) o van, en la misma novela, al cine a ver “El turista accidental”. La novela que estoy leyendo ahora, “Nocturnos” de Kazuo Ishiguro, por ejemplo, nombra a actores como a George Clooney, De Niro o a Meg Ryan, o hablan de temas musicales de películas, como “El padrino”.
    Enhorabuena por el blog. Me parece muy interesante y lo visitaré a menudo.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s