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Lo mejor de lo mejor…en la web (7)

Tengo la necesidad imperiosa de compartir tantos posts buenos, leídos por ahí, en sitios y blogs , que decidí abrir esta categoría, aunque tengan que ver o no con libros-librerías-literatura-lectura y otros tags afines. Recomendaciones especiales de Mi Librería. (Ver la categoría)

Pero esta vez, celebrando mi segundo cumpleblog, haré algo especial: todos los sitios sugeridos son de Cuba. He tratado de seleccionar de diferentes temas, para ver si, como lingote de oro, le caigo bien a todo el mundo. Espero que descubran nuevos aristas de mi controvertido país y que saquen sus propias conclusiones.

HUMOR
Humor cubano

He reido mil veces con estos espectáculos de los humoristas cubanos, quizás no entiendan algún chiste por ser un poco locales, pero van a disfrutarlos, imagínense que los cubanos son así, eternos jodedores bromistas.

FOTOGRAFIA
FotoCuba

Seguramente han visto muchísimas fotografías de la Isla en promociones de viajes, pero las fotos de Reno Massola son otra cosa y no van a pasar inadvertidas.
Les sugiero que se detengan  un segundo en las que realizó especialmente al New York City Ballet. Formidables.

 

MÚSICA
El Taburete

El Taburete es una silla que se usa en el campo cubano, hecha de madera y cuero de animal, tiene la peculiaridad de ser muy cómoda y fuerte por lo que se estila recostarla a la pared y así inclinada, disfrutar un cafecito o una buena conversación. Me imagino que los hacedores de este blog quieren que tomen asiento y disfruten de sus comentarios, fundamentalmente de música cubana,pero también van a encontrar reseñas de arte y de la vida en la Isla. Tómense un “diez” y entren sin pena.

LITERATURA
La Jiribilla

Conocí esta revista en su edición de papel por sus diseños, era cuando mi hijo estudiaba esa carrera y esos dibujos locos que presentaban para mí eran funestos, luego empecé a apreciar su intención y su manera aguda de llegar al público joven, a quien está dirigida la revista. Registren bien esta página que puede ser un punto referencial para conocer la cultura cubana de alto vuelo. No dejen de visitar la página de El Cuento, cuando tengan tiempo de leer, que nadie les diga que no saben nada de literatura cubana.

INFANTIL
Zunzún

Así se llama una revista para niños, que se supera en su versión digital. Es muy conocida, lleva  años en circulación, en ella han dejado su huella escritores muy significativos en la literatura infantil, como Anisia Miranda, Dora alonso y Nersys Felipe.
No se pierdan la sección para curiosos, compártanla con sus niños, vale la pena.

 

Ah, y no me pidan de política o de la situación actual o de cómo nos las arreglamos los cubanos, no quiero estropear esta hermosa mañana azul.

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MI LIBRERIA en la Perla del Sur.

Cienfuegos es el nombre de esta ciudad marina que fundaron los franceses en el siglo XIX. Está situada en torno a la ancha bahía que comparte su nombre y eso le brinda una luminosidad singular, lo que unido al casi perfecto trazado de sus calles, hace la estancia muy agradable.

Allí estuve unos días, en plan guisante verde y he regresado con la decisión de volver. Es la tierra de mis padres, la misma que mi abuela canaria  pisó una vez y para siempre.

Unas cuantas fotos  dejan constancia de la arquitectura sorprendente que conserva, de la pulcritud de sus calles, de esa tranquilidad pueblerina que tanto le hace falta a un ajetreado habanero de vez en cuando.

Solo alcancé a desandar sus calles, contemplar el mar, esta vez desde un malecón que mira al sur y visitar el precioso Jardín Botánico, del que hice también una carpeta de fotografías  de aficionada, pero al regreso ya tengo planes concretos: una visita al Nicho, el lugar más hermoso de Cuba, matizado con cascadas que brotan desde las altas montañas del Escambray; un paseo en yate a los cayos cercanos, playa paradisíaca incluída; y una visita a Trinidad, ciudad vecina, eminentemente colonial.

Ya lo saben, en el centro de esta Isla, justo en la costa sur,  la ciudad de  Cienfuegos  amanece cada día para sorprender con su belleza singular, como una  auténtica perla preciosa.

Mi Librería estuvo allí… y ustedes también.

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Tras el humo de un tabaco.

En la pasada Feria del Libro  de La Habana compré Caminos de humo, una antología de cuentos cubanos con aromas de tabaco, donde aparecen veinticuatro relatos cuyos protagonistas, o uno de los personajes, o quizás el leimotiv de todos, es ese habano virtuoso que se distingue por su estimulante presencia, por su despliegue de placer y erotismo, por su cubanísima hidalguía. Si consideramos la proverbial frase: Cuba es la tierra del mejor tabaco del mundo, entonces este librito se vuelve indispensable para lectores empedernidos, fumadores o no,  por puro privilegio natural.

Ya guardaba con celo en mi librero
El Bello habano, escrito por Reynaldo González, Premio Nacional de Literatura y visitante de Mi Librería, uno de los mejores “conversadores” que conozco.  Es un libro anecdótico, que engarza leyenda y literatura, humor e historia, con la hábil pluma de un maestro. El prólogo  es de un conocido de todos: Vázquez Montalbán. (Si alguien del Club de IB quiere un ejemplar, que levante la mano).

Tabaco y literatura andan juntos desde siempre en el proceso creativo.  Compruébenlo, solo les daré algunos nombres y cuando piensen en ellos, no dejen de colocar entre sus labios un puro y envolver su imagen en la transparencia azulosa de una bocanada: Hemingway, Cortázar, Stevenson, Twain, Whitman, Flaubert, Sartre, Faulkner, Joyce, Lezama, Valery, Mallarmé, Camus… etc, etc, etc.

Mientras preparaba esta entrada,   encontré dos anécdotas simpáticas que no me privaré de cortar y pegar: una de Juan Carlos Onetti, el novelista uruguayo  y otra del filósofo ruso Mijaíl Bajtin.

Onetti siempre contó que había comenzado a escribir por causa del tabaco. A principio de los años 30, recién casado, se trasladó a Buenos Aires, donde estaba prohibida la venta de cigarrillos durante el fin de semana, de modo que los fumadores acopiaban los viernes tabaco para tres días. A él se le olvidó comprar y la desesperación se tradujo en un cuento de apenas cuarenta páginas que escribió en una tarde, sentado ante la máquina de escribir para desahogarse. Era la primera versión de El Pozo, que se publicaría nueve años después. Fue lo único en su vida que escribió sin fumar.

Mijaíl Bajtin fue condenado por Stalin a un exilio forzoso en un lugar donde no había estancos, se vio obligado a fumarse un ensayo sobre Goethe, en el que trabajo por diez años. Mecanografiado en papel cebolla, se confió de tener otro manuscrito guardado en la capital rusa,  el mismo que desapareció patéticamente tras un bombardeo. Literalmente, una obra que se esfumó para siempre. 

A veces humorísticamente, en ocasiones con remilgos y quejas, muchas por detractores, el tabaco aparece en la literatura universal. Cigarro, cigarrillo, puro, breva, tabaco, habano…  la elegante hoja enrollada se defiende en los libros como gato bocarriba.  Escogí a los defensores acérrimos para ilustrar mi comentario, a los que no pueden vivir sin él, a los que alguna vez, le dieron la oportunidad de inmortalizarlo en sus obras.

Por tema de mi conferencia de hoy he elegido el que sigue: «Sobre el daño que el tabaco causa a la Humanidad». Yo soy fumador…, pero como mi mujer me manda hablar de lo dañino del tabaco…, ¡qué remedio me queda!… ¡Si hay que hablar del tabaco…, hablaré del tabaco!… A mí me da igual!… Eso sí…, les ruego, señores, que escuchen esta conferencia con la debida seriedad… Aquel a quien una conferencia científica asuste o desagrade…, puede no escucharla y retirarse… (Se estira el chaleco.) Solicito también una atención especial por parte de los señores médicos…, ya que estos pueden sacar gran provecho de mi conferencia…, dado que el tabaco, a pesar de su carácter perjudicial, es empleado también en medicina. Si, por ejemplo, metiéramos una mosca en una tabaquera…, moriría, seguramente, víctima de un desequilibrio de sus nervios…

Sobre el daño que hace el tabaco
Antón Chéjov.

No comprendo eso- dijo Hans Castorp-No comprendo que se pueda vivir sin fumar. Es privarse, sin duda alguna, de la mejor parte de la existencia y, en todo caso, de un placer muy considerable.Cuando me despierto, ya me alegra el pensar que podré fumar durante el día y cuando como tengo el mismo pensamiento. Sí, puedo decir que como para poder luego fumar y creo que no exagero mucho.Un día sin tabaco sería el colmo del aburrimiento, sería un día absolutamente vacío e insípido y si por la mañana tuviese que decirme:”hoy no podré fumar” creo que no tendría el valor para levantarme. Te juro que me quedaría en la cama. Mira, cuando se tiene un cigarro que tira bien -naturalmente, no ha de haber ningún agujero ni debe tirar mal, esto es una cosa completamente desagradable- , cuando se tiene un buen cigarro, uno se halla al abrigo de todo.

La montaña mágica,
Thomas Mann

Ocurrió que un día no pude ya comprar ni cigarrillos franceses… y tuve que cometer un acto vil: vender mis libros. Eran apenas doscientos o algo así, pero eran los que más quería, aquellos que arrastraba durante años por países, trenes y pensiones y que habían sobrevivido a todos los avatares de mi vida vagabunda. Yo había ido dejando por todo sitio abrigos, paraguas, zapatos y relojes, pero de estos libros nunca había querido desprenderme. Sus páginas anotadas, subrayadas o manchadas conservaban las huellas de mi aprendizaje literario y, en cierta forma, de mi itinerario espiritual. Todo consistió en comenzar. Un día me dije: “Este Valéry vale quizás un cartón de rubios americanos”, en lo que me equivoqué, pues el bouquiniste que lo aceptó me pagó apenas con qué comprar un par de cajetillas. Luego me deshice de mis Balzac, que se convertían automáticamente en sendos paquetes de Lucky. Mis poetas surrealistas me decepcionaron, pues no daban más que para un Players británico. Un Ciro Alegría dedicado, en el que puse muchas esperanzas, fue solo recibido porque le añadí de paso el teatro de Chejov. A Flaubert lo fui soltando a poquitos, lo que me permitió fumar durante una semana los primitivos Gauloises. Pero mi peor humillación fue cuando me animé a vender lo último que me quedaba: diez ejemplares de mi libro Los gallinazos sin plumas, que un buen amigo había tenido el coraje de editar en Lima. Cuando el librero vio la tosca edición en español, y de autor desconocido, estuvo a punto de tirármela por la cabeza. “Aquí no recibimos esto. Vaya a Gilbert, donde compran libros al peso”. Fue lo que hice. Volví al hotel con un paquete de Gitanes. Sentado en mi cama encendí un pitillo y quedé mirando mi estante vacío. Mis libros se habían hecho literalmente humo.

Solo para fumadores
Julio Ramón Ribeyro.

Fumarse un habano, mejor dos, tres, una rueda completa. Encender el próximo con aquel a punto de apagarse. Pasar días y días -esas jornadas en que nada hacemos, en que poco podemos hacer- inhalando el humo de una legión de habanos. Esa podría ser una manera de alcanzar el nirvana, colocarse en resonancia con todo aquello que se espera de un habanero que se aburre y comienza a pensar en fumárselo todo, desde las hojas secas de los árboles hasta su propio cuerpo. Comenzar con los dedos de las manos, las propias, las ajenas, todas hasta alcanzar la transformación en un ser humano en extinción fumándose su propio ser en medio de la Nada. En medio de una ciudad de humo, con personas de humo orgullosas del habano.

Un Cuento de humo.
(Del libro: Caminos de humo)
Ernesto Pérez Chang

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Los chichiricú: esos güijes fascinantes de la mitología cubana.

Las mitologías pertenecen al acervo de la cultura universal,
por el arte hondo de su fuerza creadora.
Cuando el mito es bello, es arte.
Samuel Feijóo.

palmas cubanas, árbol nacionalNo hay que creer en ellos, ni siquiera cuestionarse su existencia para disfrutarlos. Cada pueblo tendrá los suyos porque son fruto de la imaginación del hombre y abundan por el mundo en mil formas diferentes, enriqueciendo la mitología ancestral. Pero en Cuba conviven con la gente, especialmente en el campo y cualquier guajiro puede estar horas contando historias.

la leyenda de Matías PérezUno de los libros que más he vendido en Mi Librería es precisamente Mitología cubana, de Samuel Feijóo, un hombre que dedicó su vida a recopilar cuentos, leyendas, refranes, dichos y otras manifestaciones de la sabiduría popular cubana. También fue poeta, pintor, periodista, y hasta un poco de locura hubo al final de la vida de ese gran estudioso.

majáHe revisado el Catauro de seres míticos y legendarios de Cuba   y tropecé con  muchos personajes mitológicos: damas con guadaña, vampiros, cagüeiros, babujales, aparecidos, indias que se transforman. Hay leyendas tan ingeniosas y ocurrentes que se convierten en riquísima lectura: La dama de blanco, La Luz de Yara, Madre de agua, La Leyenda del guajiro del café, La Muerta viva, Matías Pérez…

güijeMis preferidos son los güijes, esos seres fantásticos que aparecen en los ríos y lagunas de nuestra isla, ellos son la versión tropical del duende europeo. Siempre se les identificó con la imagen de negritos malvados, peludos y peligrosos.Pero hay otro tipo de güijes que son los chichiricú. Estos son calvos y aparecen muy bien descritos por Fernando Ortiz, uno de nuestros etnólogos más importantes.

…duendes atrevidos que apenas caía la noche salían a mortificar a las gentes perdidas en la lobreguez. No mataban ni herían a los pasantes: más traviesos que malévolos, se contentaban con burlarse de sus víctimas, asustándolas o dándoles broma. Tales eran los chichiricú, dos genios negritos venidos de la Costa de Guinea. Eran hombre y mujer, siempre emparejados y en cueros vivos. Salían siempre juntos a empresas de travesuras, retozando con los infieles extraviados…

chichiricúEn los años 80, el libro Los Chichiricú del charco de la Jícara, de la cubana Julia Calzadilla  obtuvo el premio Casa de las Américas. Este libro es precioso, narra el paseo de dos chichiricú por la isla, adaptando sus travesuras y andanzas al nivel infantil. Su título sonoro siempre me pareció atractivo y las ilustraciones de Fabelo son sencillamente deliciosas.

pezEstoy más apegada al libro porque hace un montón de años que lo compré en una visita de trabajo a la biblioteca municipal del pueblo de Maisí. ¿Saben dónde está? en el extremo más oriental de la isla, un lugar de difícil acceso y con unas vistas al mar inolvidables. Pues allí llegué y en una pequeña librería vi el libro y lo compré. Nunca más lo he vuelto a ver, ni siquiera en otra edición, aunque sé que las hay. Cosas que pasan.

Isla de Cuba.

Pues para no dejarlos con la boca hecha agua, ahí va un fragmento breve, para los amantes de la literatura infantil y la fantasía.

Los Chichiricú del charco de la JícaraDE CUANDO QUERÍAN QUE LLOVIESE

Una mañana, los chichiricú querían que lloviese.
Y ella le dijo a él que cogiera una regadera y llenara las nubes de agua fría.
Y él le dijo a ella que era mejor colgar un latón de la  palma más alta.
Y ella le volvió a decir lo de la regadera.
Y él volvió a decirle lo del latón.
Y así estuvieron largo rato, hasta que ella se salió con la suya.
Entonces él le dijo que si ella hubiese sido una fruta sería mandarina, porque constantemente quería estar dándole órdenes.
Pero ella lo abrazó suavemente y le sopló con cariño la nariz, que así es como besan los duendes.

Ahora que han leído esto, ya están advertidos: si andan cerca de un río de noche y el aire se llena de burbujas y sienten un sonido como el chiquichiquichá de las maracas es que hay algún chichiricú que se prepara para su próxima travesura. Después no digan que no les avisé.café cubano para los amigos que lean este blog

Viñetas: Eddie Leo Padrón, tomadas del  Catauro de seres míticos y legendarios en Cuba.
Mapa: Diana Padrón de la Torre.

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La Consagración de la primavera

Alejo Carpentier

Alejo Carpentier

Hay quienes temen adentrarse en la prosa carpenteriana por considerarla compleja, barroca, llena de galicismos ajenos al lector hispanohablante, que le hacen engorrosa la lectura. Un poco de eso hay, pero si no se lanza uno a su lectura, se pierde una experiencia verdaderamente estremecedora, impactante,  bella y hasta divertida.

Tal vez se pudiera comenzar por sus cuentos, ¨Viaje a la semilla¨ es una verdadera joyita, pero yo prefiero la novela y creo que ninguna mejor que ¨La Consagración de la primavera¨para comenzar. Si quieres desentumecer tus neuronas, busca esta novela y empieza el viaje por esos 42 capítulos fascinantes, llenos de amor, historia, coincidencias, decisiones, humor, en los que el autor hace gala del dominio del lenguaje, a veces difícil, pero siempre asequible.

La historia de Enrique, el cubano y de Vera, la profesora rusa de ballet, comienza a finales de la década del 30 del siglo XX, en España y termina en Cuba, después  de los primeros convulsos años de la Revolución.

La obra deslumbra por la simpática erudición de su autor, Alejo Carpentier, el más grande novelista cubano, leerlo es gratificante. El capítulo 8 narra unos días de amor como jamás nadie lo haya hecho… compruébalo:

¨Y fueron tiempos del desorden, del insaciable cuerpo a cuerpo, de las anarquías del abrazo de formas machiembradas, revueltas, volteadas, en los albures del impulso y del deseo… tiempos de la puerta sellada, de la llamada sin respuesta, del teléfono descolgado, del cartero inútil…tiempos del egoismo compartido… de la jubilosa alienación… del dejar de ser para encarnarme en ti…¨

La novela termina en Baracoa, en el hotel de La Rusa. Si quieres saber más de este lugar visita este sitio.

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