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Islas de papel.

Nos seduce la idea de pisar tierra de nadie, alejarnos del escenario que nos acoje por años, mundano y continental, y entregarnos a la fascinación que nos ofrece una isla paradisíaca,convertidos en conquistadores y a la vez conquistados por sus tintes desbordantes, sus misterios por descubrir, sus aventuras fabulosas detrás de cada recoveco.
Será que el hombre sueña con lo extraordinario y cree que la soledad de la isla se lo ofrece. Rodeada de mar, puede ser un día prisión y libertad, soledad y plenitud, silencio y alborozo, peligro y paz. Y, como mujer inconstante, es quizás en esa ambivalencia donde radica su encanto.
Yo vivo en una isla grande, la mayor de las Antillas, y siento esa peculiar insularidad que nos condena a la nostalgia cuando pisamos el continente. Pretendemos los isleños ser diferentes por esa condición de desarraigo en tierra firme, pero para bien de los otros, amanecemos siempre con la risa limpia que nos arranca el mar, rodeando nuestro día de su optimismo azul y persistente.
La literatura universal no se ha privado del misterio y las posibilidades creativas que ofrecen las islas, y como no le bastó al hombre lo que la naturaleza le regaló generosamente, tuvo que inventar las suyas propias, acomodándolas a su gusto. Naveguemos hoy por el inmenso mar de letras que inundan nuestras bibliotecas y hagamos escala en algunas islas imaginarias inmortalizadas en la geografía de los libros.

NUBLAR

Esta isla es fruto del ingenio de Michael Crichton, la puso a 120 millas de Costa Rica y en ella colocó nada más y nada menos que su conocido Parque Jurásico.
El clima tropical, las selvas densas, dos ríos atravesándola, todo bien combinado para el buen vivir de unos dinosaurios que el cine se encargó de inmortalizar. Hay otros títulos de este autor que me gustan más, pero como hemos dicho otras veces, cada libro tiene su lector… y a mí me gusta la isla.

SAREK

Creada por Maurice Leblanc, para su novela La Isla de los treinta ataúdes.  Los hechos ocurren en 1917, en una supuesta isla cercana a las costas de Bretaña.  La joven protagonista recibe la noticia de que su marido, de quién no sabe hace catorce años (esto me intriga mucho más), ha muerto misteriosamente en la isla. Ella va y allí se queda para siempre. Para quien guste del suspense, las profecías y el misterio bien dosificado, no renuncie a esta visita a la isla Sarek, donde el terror supersticioso de sus habitantes pueden convencernos de que realmente existió, aunque algunos piensan que realmente Leblanc fantaseó invirtiendo la real isla Sark.

NÚMENOR

Isla ficticia de J.R.Tolkien, aparece en El Señor de los anillos, donde es considerada el más importante reino de los hombres de Arda. La isla de Númenor fue formada bruscamente como una estrella de cinco-puntas.  En el centro de la isla estaba la montaña Meneltarma (el pilar del cielo). La ciudad de los reyes era Armenelos en el sudoeste al pie de las colinas. Según consultas hechas, Númeror es destruída y tragada por el mar: la isla había alcanzado tal grandeza que sus reyes se volvieron vanidosos y provocaron guerras que terminaron en su desaparición.

CASPAK

Es la antecesora de Nublar. Sí,  ya existía una isla semejante en la trilogía La Tierra olvidada por el tiempo, de Edgar Rice Burroughs, solo que en esta, los animales que la habitan son originales, los viajeros pueden observar los extraños procesos de evolución que se dan en la isla, y encontrar especies en distinto grado de evolución, según el lugar donde estuvieran. Solo voy a refrescar la memoria para los que fruncieron el ceño con el nombre del autor… ¿recuerdan a Tarzán?

La lista es infinita, mencionaré algunos, pero estoy segura que ustedes la ampliarán con creces:

LA ISLA DEL DOCTOR MOREAU,  H. G. Wells.

LA ISLA DE LA FELICIDAD, H.C. Andersen.

LA ISLA DEL TESORO, Robert Louis Stevenson.

LA ISLA DE ARTURO, Elsa Morante.

ALTRURIA, de William Dean Howells, en Un viajero de Altruria.

ATLANTIDA, de Platón, en Critias.

BALNIBAMI, LAPUTA y GLUBDUBDRIB, de Jonathan Swift, en Los Viajes de Gulliver.

ANTANGIL, de Joachim de Moulin.

BARATARIA, de Cervantes, en El Quijote.

BENSALEM, de Francis Bacon.

LA ISLA DE LOS BIENAVENTURADOS, de Luciano Samosata, en Historia verdadera.

LA ISLA DEL FIN DEL MUNDO, de Edgar Allan Poe.

LA ISLA DE LOS INMORTALES, de Jorge Luis Borges.

ICARIA, de Etienne Cabet.

Las islas han sido útiles a los escritores. En ellas han recreado grutas y montañas, animales monstruosos, nativos, árboles gigantes, frutas exóticas, playas de éxtasis, volcanes y tesoros. Todo el sentimiento humano en perfiladas islas rodeadas de un mar inaccesible, condición muy oportuna para que el lector ingenuo y soñador se lance a buscarlas y…

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