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Coctelería Cubana… para leer y probar.

Mi Daiquirí en el Floridita,
mi Mojito en la Bodeguita.

Ernest Hemingway

A petición de fiestaenlacocina, hago este post.

Y por puro deleite, además, porque Mi Librería no puede obviar tanta bibliografía alcohólica que por ahí se pasea, ni vamos a dejar de compartir esos cocteles cubanos que hoy gozan de fama internacional y que tan oportunos resultan para amenizar la tarde.

El ron cubano es una carta de triunfo, lo confirman su aceptación y su prestigio, especialmente su líder indiscutible, el Havana Club. Con él se preparan deliciosos cocteles que estimulan la cordialidad humana, como diría el experto Fernando G. Campoamor en su librito Coctelería cubana: 100 recetas con ron.

Del mismo autor hay otro libro muy interesante: El Hijo alegre de la caña de azúcar: biografía del ron, del que hacía mucho tiempo quería conversar. En él hay mucha historia, pues la existencia del ron depende, como todos sabemos, del azúcar y esa, blanca o negra, cruda o refinada, libre o esclava, ha marcado esta Isla desde los tiempos de la colonia y fue centro de la economía por siglos, por tanto,  influyó decisivamente en la vida cultural del cubano.

Tantas anécdotas hay detrás de cada coctel, tantos personajes y remembranzas, que tuvo la literatura que sacarla del bar y ocuparse de su permanencia. No hay libro de cocina cubana que no dedique un capítulo entero a la coctelería. Son libros buscados, añorados, conservados con celo de coleccionistas.

Bueno sería que no se dejaran engañar con mezclas falsas, por eso hoy, los que visiten Mi Librería, se irán con las recetas originales de los mejores diez cocteles cubanos.

DAIQUIRÍ
(el preferido de Hemingway, lean su historia aquí)

En la batidora:
1/2 cdta. de azúcar
1/4 onza de jugo de limón
gotas de marrasquino
1 1/2 onzas de ron blanco
hielo frapé
Batir bien y servir en una copa de champán.


CUBA LIBRE

En un vaso de jaibol (de 8 onzas):
1 1/2 onzas de ron blanco
Colocar cubos de hielo.
Completar con refresco de cola
Añadir gotas de limón
Revolver.


MOJITO

En un vaso de jaibol:
1/2 cdta. de azúcar
1/4 onza de jugo de limón
Diluir bien con un poquito de agua de soda.
Añadir hojas de yerbabuena y machacar el tallo (sin dañar las hojas)
para que suelte el jugo.
Cubos de hielo.
Agregar 1 1/2 onas de ron blanco.
Llenar el vaso con agua de soda y revolver.
Adornar con hojas de yerbabuena.


PRESIDENTE

En la coctelera:
1/2 onza de vermouth rojo
1 1/2 onza de ron blanco
gotas de granadina
Trozos de hielo.
Retorcer sobre la copa una cáscara de naranja para que suelte el aceite.
Adornar con la cáscar y una cereza.


RON COLLINS

En un vaso alto de jaibol:
1/2 cdta. de azúcar
1/4 onza de jugo de limón
Diluir bien.
1 1/2 onza de ron blanco
Llenar el vaso con agua de soda y revolver.
Adornar con una rodaja de limón y una cereza.

 

MARY PICKFORD

 En la coctelera:
1 1/2 onza de jugo de piña
1 1/2 onza de ron blanco
1 cdta. de marrasquino
Trozos de hielo
Batir a mano y servir colado en una copa de coctel.
Adornar con una rodaja de piña.

 

ISLA DE PINOS

En la coctelera:
Cubos de hielo
1 1/2 onzas de ron blanco
3 onzas de jugo de toronja
Revolver y servir colado
en una copa de coctel.

 

MULATA

En la batidora:
1/4 onza de jugo de limón
1 1/2 onzas de ron AÑEJO
1/2 onza de crema de cacao.
Una buena cantidad de hielo frappé.
Batir bien y servir
en una copa de champán.

 

SAOCO

En un vaso alto de jaibol o
preferiblemente en el envase
natural del coco:

2 onzas de ron blanco
4 onzas de agua de coco
Cubos de hielo
Revolver y servir con absorvente.


CUBANITO

En un vaso de 10 onzas:
1 ½ onza de ron Havana Club Añejo Blanco
½ onza de jugo de limón
5 onzas de jugo de tomate
1 cucharadita de salsa inglesa
Hielo
Salsa picante
Sal
Adornar con una rodaja de limón

Sean cuidadosos con las medidas, porque como dice Campoamor:  en ese punto no cabe creatividad sin el peligro de malograr el sabor y el cuerpo de la bebida que se eligió, por ejemplo, si en lugar de agregar marrasquino al Mary Pickford, le añadimos granadina, lo que tenemos es un Havana Special… ¡y aquí es donde el libro se hace imprescindible!

 Les dejo de tarea para la casa la deliciosa Piña colada, el Habana Libre y el espectacular Bellomonte.

¡Salud!

 

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Islas de papel.

Nos seduce la idea de pisar tierra de nadie, alejarnos del escenario que nos acoje por años, mundano y continental, y entregarnos a la fascinación que nos ofrece una isla paradisíaca,convertidos en conquistadores y a la vez conquistados por sus tintes desbordantes, sus misterios por descubrir, sus aventuras fabulosas detrás de cada recoveco.
Será que el hombre sueña con lo extraordinario y cree que la soledad de la isla se lo ofrece. Rodeada de mar, puede ser un día prisión y libertad, soledad y plenitud, silencio y alborozo, peligro y paz. Y, como mujer inconstante, es quizás en esa ambivalencia donde radica su encanto.
Yo vivo en una isla grande, la mayor de las Antillas, y siento esa peculiar insularidad que nos condena a la nostalgia cuando pisamos el continente. Pretendemos los isleños ser diferentes por esa condición de desarraigo en tierra firme, pero para bien de los otros, amanecemos siempre con la risa limpia que nos arranca el mar, rodeando nuestro día de su optimismo azul y persistente.
La literatura universal no se ha privado del misterio y las posibilidades creativas que ofrecen las islas, y como no le bastó al hombre lo que la naturaleza le regaló generosamente, tuvo que inventar las suyas propias, acomodándolas a su gusto. Naveguemos hoy por el inmenso mar de letras que inundan nuestras bibliotecas y hagamos escala en algunas islas imaginarias inmortalizadas en la geografía de los libros.

NUBLAR

Esta isla es fruto del ingenio de Michael Crichton, la puso a 120 millas de Costa Rica y en ella colocó nada más y nada menos que su conocido Parque Jurásico.
El clima tropical, las selvas densas, dos ríos atravesándola, todo bien combinado para el buen vivir de unos dinosaurios que el cine se encargó de inmortalizar. Hay otros títulos de este autor que me gustan más, pero como hemos dicho otras veces, cada libro tiene su lector… y a mí me gusta la isla.

SAREK

Creada por Maurice Leblanc, para su novela La Isla de los treinta ataúdes.  Los hechos ocurren en 1917, en una supuesta isla cercana a las costas de Bretaña.  La joven protagonista recibe la noticia de que su marido, de quién no sabe hace catorce años (esto me intriga mucho más), ha muerto misteriosamente en la isla. Ella va y allí se queda para siempre. Para quien guste del suspense, las profecías y el misterio bien dosificado, no renuncie a esta visita a la isla Sarek, donde el terror supersticioso de sus habitantes pueden convencernos de que realmente existió, aunque algunos piensan que realmente Leblanc fantaseó invirtiendo la real isla Sark.

NÚMENOR

Isla ficticia de J.R.Tolkien, aparece en El Señor de los anillos, donde es considerada el más importante reino de los hombres de Arda. La isla de Númenor fue formada bruscamente como una estrella de cinco-puntas.  En el centro de la isla estaba la montaña Meneltarma (el pilar del cielo). La ciudad de los reyes era Armenelos en el sudoeste al pie de las colinas. Según consultas hechas, Númeror es destruída y tragada por el mar: la isla había alcanzado tal grandeza que sus reyes se volvieron vanidosos y provocaron guerras que terminaron en su desaparición.

CASPAK

Es la antecesora de Nublar. Sí,  ya existía una isla semejante en la trilogía La Tierra olvidada por el tiempo, de Edgar Rice Burroughs, solo que en esta, los animales que la habitan son originales, los viajeros pueden observar los extraños procesos de evolución que se dan en la isla, y encontrar especies en distinto grado de evolución, según el lugar donde estuvieran. Solo voy a refrescar la memoria para los que fruncieron el ceño con el nombre del autor… ¿recuerdan a Tarzán?

La lista es infinita, mencionaré algunos, pero estoy segura que ustedes la ampliarán con creces:

LA ISLA DEL DOCTOR MOREAU,  H. G. Wells.

LA ISLA DE LA FELICIDAD, H.C. Andersen.

LA ISLA DEL TESORO, Robert Louis Stevenson.

LA ISLA DE ARTURO, Elsa Morante.

ALTRURIA, de William Dean Howells, en Un viajero de Altruria.

ATLANTIDA, de Platón, en Critias.

BALNIBAMI, LAPUTA y GLUBDUBDRIB, de Jonathan Swift, en Los Viajes de Gulliver.

ANTANGIL, de Joachim de Moulin.

BARATARIA, de Cervantes, en El Quijote.

BENSALEM, de Francis Bacon.

LA ISLA DE LOS BIENAVENTURADOS, de Luciano Samosata, en Historia verdadera.

LA ISLA DEL FIN DEL MUNDO, de Edgar Allan Poe.

LA ISLA DE LOS INMORTALES, de Jorge Luis Borges.

ICARIA, de Etienne Cabet.

Las islas han sido útiles a los escritores. En ellas han recreado grutas y montañas, animales monstruosos, nativos, árboles gigantes, frutas exóticas, playas de éxtasis, volcanes y tesoros. Todo el sentimiento humano en perfiladas islas rodeadas de un mar inaccesible, condición muy oportuna para que el lector ingenuo y soñador se lance a buscarlas y…

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CRUCIGRAMA LITERARIO:¡Post # 100! (Actualizado)

 

Casi sin darme cuenta, Mi Librería llega hoy a la primera centena de entradas. Más de 70 000 visitantes han pasado por aquí, a conocer un pedacito de mi Habana y de la literatura que se hace en esta isla. Estoy feliz por haber llegado y más aún por todo lo que me queda por andar. Por eso les traje un regalo: un crucigrama literario hecho por mí, con mil defectos, ya verán, pero fue una empresa tan difícil que tuve que adicionarle todo mi cariño para compensar. Descarguen el pdf  y arriésguense a llenarlo, muchas respuestas están en este mismo blog… luego me cuentan.


DESCARGAR CRUCIGRAMA


 Ahora, gracias a la colaboración de Diana, pueden rellenarlo aquí mismo, y solo cliqueando sobre las casillas numeradas se pueden leer las preguntas… ¡Así de fácil!

 

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Dos invitaciones de Mi Librería

 

A la primera pueden ir tal como estén vestidos en este momento, quizás con un short y una camiseta si pasan los días en una isla tropical como la mía. Además, es bien cerca, no necesitarán transporte, ni dinero, ni guías, ni siquiera tendrán que cruzar a la acera de enfrente. Porque los estoy invitando a la nueva sección de Mi Librería, solo tienen que subir el mouse… anjá, ahí mismo a la derecha… donde dice PARA NIÑOS… ¡eso!… vayan abriéndola en otra ventana mientras les cuento que esa nueva página es para todos los que tengan niños en casa y para los que tengan alma de niño, porque es una selección, aún incompleta, de poesías infantiles cubanas, con las cuales he trabajado y me he divertido mucho. Lo hice teniendo en cuenta la poca difusión que tienen en otros países, y como mis lectores no se pueden quedar atrás, pues que nadie les haga el cuento: ahí tienen buena poesía infantil, impriman las que más les gusten y se las regalan a sus niños de mi parte.  Ahí quedarán para siempre en esa página traviesa que se ha colado en mi blog… para cuando la necesiten.

La segunda invitación ya es más formal. Aquí sí tendrán que cambiarse de ropas, smoking está bien,  tomar un ómnibus los del lado de allá o un avión los del lado de acá. Los invito al fogón de la Dra. Jomeini, porque el pasado domingo, tuvo la gentileza de darme un espacio de su blog para escribir sobre libros y cocina. Y hasta allá llevé a Leonardo Padura, el cubano cuyos libros todos persiguen porque tienen de todo un poco… ¡y más!. Como no quiero repetirme, no les cuento nada, aquí tienen el ticket de entrada… ¡que lo disfruten!

¿La pasaron bien?

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El cine en las novelas… y no al revés.

Que la literatura ha sido del cine inspiración, génesis, punto de partida, no es decir nada nuevo.  Lo corrobora el hecho de que todas las grandes obras que la humanidad ha escrito se han llevado a la pantalla grande con más o menos acierto, desde El Quijote hasta Harry Potter, desde Lo que el viento se llevó,  hasta la cubana El Siglo de las luces. El cine siempre quiso ponerle rostro a la palabra para hacerla tangible.

Aún sin venir de una novela, el filme antes de ser tal, ya es literatura, y aunque algunos no reconozcan el guion como un género, no es menos cierto que se han publicado muchos y pueden leerse como una obra teatral y disfrutarse aún sin haber visto la película. Para mí, lo es.

 Sin embargo, quiero ver esa relación a la inversa: el cine como punto de referencia para ubicar y enriquecer una época, para dar determinado ambiente a la novela o para mostrar gustos de los personajes que después delinearán su personalidad.

El cine sobrevivió a guerras, presenció descubrimientos, compartió la historia junto a los libros. Como fenómeno social que llega a la mayoría, el cine aparece en la literatura, a veces de forma imperceptible, complementándola, enriqueciéndola. La literatura siempre quiso ponerle palabra a la imagen para hacerla imperecedera.

Hay mucho para escoger en Mi Librería, siempre me quedo con deseos de decir más. Pero una muestra breve nos traerá otras imágenes, nos pondrá a recordar textos y ese ejercicio de la memoria es bien gratificante.

Yo solo pongo el punto de partida… y aprovecho para ilustrar con lobby cards, que me encantan.

En el cine Imperio exhibían Ben-Hur. Las puertas de la sala aún no se abrían y ya se amontonaba un gentío enorme. La parte alta del frontis del cine se veía cubierta casi por completo de un gigantesco cartel de propaganda con una espectacular carrera de carros romanos pintada a todo color. La escena estaba copiada casi perfectamente del afiche oficial de la superproducción. Aquellos enormes carteles de afiches de películas coloreados con latex siempre lo habían maravillado. ¿Quién sería el Miguel Ángel que pintaba aquellas obras de arte?

Himno del ángel parado en una pata.
Hernán Rivera Letelier.

Los cines estrenaban Acattone, La Dolce vita, El Caso Morgan, Rashomón y, en uno o dos pases del Cine Club Universitario, Persona, de Bergman. Aquella fue la oportunidad que Dios  dio a los humanos de reconciliarnos, pero no lo supimos comprender y algunos se pusieron a tirar bombas…
Una vez, le pregunté cuál había sido la vergüenza más grande que hubiera pasado…  Me contó que fue en La Quimera del oro, cuando Charlot se enamora de la muchacha y esta, cumpliendo su promesa, lo visita en la cabaña con sus amigas, y cuando se marchan, Charlot queda tan feliz que empieza a dar brincos, así como es él, y rompe almohadones y baila mientras las plumas caen por todas partes y se le pegan a la cara y el traje…pero he aquí que la muchacha, ya lejos, se ha dado cuenta de que ha olvidado el guante en la cabaña y decide regresar por él. ¡Ay, Dios santo, va a descubrir a Charlot en su ridícula ceremonia!

En el cielo con diamantes
Senel Paz.

Ahora bien, esto le pasa al hombre que cuando niño fue por última vez a la matinée del teatro de barrio saboreando hasta la indigestión helados de gustos discernibles, mientras ve una de Gregory Peck que se le ha acabado el agua y un coyote acarajado-feazo- le va mordisqueando un cordel que le mana del estómago.

Cuento: Pajarraco

… me puse tan profundamente triste, tan avergonzado. con las manos cruzadas sobre los pantaloncillos, que la miré a los ojos y le sonreí, como si alguno de esos huevones de Hollywood estuviera filmándonos para el Cinemascope. Pero la verdad es que ni ella ni yo dábamos más que para un rotativo de barrio, ni siquiera para hora veinte minutos de rollo, acaso a lo más para una sinopsis entre medio de una de John Wayne con Robert Mitchum y una de Mel Ferrer con Audrey Hepburn, no dábamos ni para una calcomanía, ni para una nota al margen de una novela…aunque Dios que está en todas partes (como dicen los que lo han visto) hubiese captado de pura buena gente este pedazo, el tipo que le hace en el laboratorio el montaje habría cortado los pedacitos de nuestra escena y se los habría regalado a los niños que necesitan un trozo de celuloide para mirar qué bonitos son los eclipses.

Cuento:Basketball
Ambos de Antonio Skármeta

El cartel mal hecho de la entrada anuncia para la segunda tanda a Bette Davis en Jezabel la tempestuosa.Berta paga los cinco centavos de la entrada (solo son cinco centavos, hoy es Día de Damas), y se deja guiar por una muchacha aburrida que porta linterna…a ella nunca le han hecho gracia las películas que hacen gracia. Prefiere un buen drama de Joan Crawford, Olivia de Havilland o Lana Turner. Eso por no hablar de Vivian Leigh en Lo que el viento se llevó. Pero falta un poco para disfrutar a Bette Davis en Jezabel. Antes, el espectador está obligado a consumir una de esas estúpidas películas de relleno.
Entonces, la cara del Flaco ocupa completamente la pantalla manchada y amarilla. Un instante, un fugaz instante en que mira al público de la sala, se rasca la cabeza y sonríe. La brevedad de la sonrisa no impide que la señorita Berta experimente un estremecimiento…Algo en esa sonrisa la perturba, la conmueve hasta las lágrimas. Por eso, sucede lo que sucede, por eso se pone de pie y grita, grita sin importarles que todos se vuelvan indignados, silben, la manden a callar. No le importa. La tiene sin cuidado que la acomodadora aburrida intente sacarla a la fuerza del cine. Lo único que Berta quiere es detener la imagen sonriente de Stan Laurel, aquel relámpago (efímero como cualquier revelación) que por un segundo la hace tener la certidumbre de que está salvada
.

Tuyo es el reino
Abilio Estévez

 

THE END

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Supersticiones de la humanidad… ¿un tema antiguo?

A pesar de la remotísima antigüedad de las supersticiones, el hombre de hoy sigue creyendo en ellas, aunque la ciencia le abra puertas y le dibuje caminos sólidos a sus interrogantes.

Parece ser que el misterio sobre lo que el porvenir nos tiene reservado seguirá desatando agüeros, presagios y cuantas mañas adivinatorias sean precisas para el vaticinio, si no certero, al menos esperanzador, no importa que sean fruto de la ignorancia, pues en muchas ocasiones he oído al “más leído” decir un “por si acaso” y alejarse sin recato alguno del gato negro que se acerca sigiloso.

En Mi Librería hay un hermoso libro que así se titula: Supersticiones de la humanidad, editado en Barcelona, por Jaime Seix, el año 1881 y su autor es J.Coroliu. Ya les había prometido comentar sobre él en un post anterior  y hoy cumplo regalándoles un pedacito de esta obra monumental ilustrada con cromos y grabados representando escenas de la mitología y de la historia que he utilizado para ilustrar mi entrada.

El libro es un amplio ensayo de esas prácticas ancestrales, un viaje a espacios perdidos de la geografía, pero no de la historia, porque los pueblos son los mismos ayer y hoy, y las ideas supersticiosas se resisten a  desaparecer como las cucarachas.

No conozco bien los límites entre leyenda, religión, mitología y esas artes que tantas variantes muestran: magia negra y blanca, quiromancia, agorería, nigromancia, brujería, astrología, hechicería, espiritismo…Todas se mezclan en una suerte de tradición oral que a pesar de su origen turbio emergen resplandecientes como ave fénix.

Solo dejo una pequeñísima muestra de este libro fascinante de más de mil inmensas páginas y que hoy descansa en Mi Librería. Mañana… mañana no sé hacia donde sople el viento.

Pincha las imágenes para verlas un poco más grandesSe ordena a las recién paridas que tengan una vela encendida por espacio de tres días y tres noches, pues durante este período los genios del mal podrían fácilmente perjudicar al niño y mediante esta precaución no pueden acercarse a él a la distancia de quince codos.

PERSIA

En Caldea y Asiria se usaron mucho los talismanes que llamaron mamit y cuya virtud era alejar los espíritus maléficos de las viviendas de los hombres. Los hacían con retazos de ropa en los cuales  escribían exorcismos, otros eran amuletos a manera de medallones colgados al cuello con imágenes y fórmulas mágicas grabadas en su superficie.
ASIRIA

Después de haber acampado el rey dos días en aquel lugar, mandó que anunciasen su marcha para el día siguiente. Pero al llegar la noche, estando claro y sereno el firmamento fue apagándose la luz de la luna, apareciendo por momentos este astro como manchado y tinto en sangre. Como esto acontecía precisamente la víspera de librarse una gran batalla, todo el ejército se sintió profundamente turbado por un sentimiento que no tardó en converttirse en verdadero espanto.
EGIPTO

Las muchachas casaderas tratan de adivinar cuál tendrá marido antes de terminar el año, formando un círculo en el cual esparce cada una de ellas delante de sí un puñado de granos de avena. Una mujer colocada en el  centro del corro y llevando en brazos un gallo bien tapado, da varias vueltas con los ojos cerrados y luego suelta el volátil. Aquella cuyo montoncito de avena es primeramente picoteado por él, será la primera en casarse.
RUSIA

No bien hubo dicho estas palabras cuando el soberano de los dioses le envió el águila, el más seguro de los agüeros entre todos los que vuelan bajo el cielo, era Morfnos, ave cazadora. Sus alas se abrieron, dice Homero, y pasó volando a la derecha y encima de la ciudad. Tranquilizáronse todos y se regocijaron al verla.
GRECIA

.En Flandes hay una superstición según la cual los nacidos en viernes poseen un don especial para curar la fiebre.

. En Cataluña, el arromo es un árbol maléfico cuya sola presencia en el jardín de una casa puede ser la causa de que enfermen y mueran varios de sus moradores.

. En Irlanda dicen que si se va a contar a un árbol el sueño que se ha tenido, el vegetal se seca y perece. También creen posible transportar a una planta la maldición del hombre.

.En Holanda creen que para no tener nunca dolor de muelas no hay como cortarse las uñas los viernes.

Confieso que me sorprende la vigencia de tales creencias. Basta encontrarse con ellas al abrir cualquier revista  en la última página y tropezar con un infalible horóscopo. Tristemente la creencia fiel a las supersticiones solo trae el embrutecimiento de la gente.  Veamos, entonces, su lado cultural, folklórico, literario y divertido… pero nada más.

Ojalá este tema infinito haya removido neuronas. Mientras espero sus comentarios, cruzaré los dedos, tocaré madera y me aseguraré de salir a la calle con el pie izquierdo… por si acaso.

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Saramago

Morir es,
a fin de cuentas,
lo más normal y corriente que hay en la vida,
asunto de pura rutina.
 

Intermitencias de la muerte
J. Saramago
 

 

Un día se apareció tal cual era en su  Ensayo para la Ceguera  y me quedé esperando su próximo libro con impaciencia de novia. 

Cuando llegaron Todos los nombres e Intermitencia de la muerte, el compromiso se hizo oficial y ya no hubo pretextos para nuestros encuentros. Los otros, los Evangelios, Conventos y Cercos llegaron después, aunque nacieran antes como Ricardo Reis. 

Nos identificábamos tanto que se fue consolidando la relación y lógicamente terminaría en matrimonio con La Caverna y El Viaje del elefante.  La luna de miel fue deliciosa en La Balsa de piedra

Todo fue por su culpa. 

Me asaltaba con mayúsculas para encabezar conversaciones, así, en medio de cualquier párrafo y yo acepté su propuesta novedosa, cansada de plecas y guiones…

Volvió la cabeza un poco y susurró a su vez al oído de la mujer del médico, Lo sabía, no sé si estoy segura de que lo sabía, pero lo sabía, Es un secreto, no puedes decir nada a nadie, No se preocupe, no lo haré, Tengo confianza en ti, Puede tenerla, preferiría morir a engañarla, Debes tratarme de tú, Eso no, no puedo.

Me recordaba a saltos aquel subjuntivo ocioso que nadie se molestaba en usar y lo hizo elegante en su letra sabia…

Batiendo cuanto fuese piedra o piedra pareciese… 

Me hablaba mirándome a los ojos, era testigo al narrar, pero me dio la mano y me subó al renglón, justo a su lado…

… y de repente desapareció de la vista. Hizo plof y se esfumó. Hay onomatopeyas providenciales. Imagínense que teníamos que describir el proceso de evaporación del sujeto con todos los pormenores. Serían necesarias, por menos, diez páginas. Plof

Me sorprendió con situaciones absurdas, matizadas con lo verosímil, mostraba su regusto por lo insólito, por esas posturas extremas y limítrofes que explotan el delirio humano… 

Entonces, la Península Ibérica se movió un poco más, un metro, dos metros, como probando fuerzas. Las cuerdas que servían de testigos, lanzadas de borde a borde, como hacen los bomberos en las paredes que presentan brechas y amenazan venirse abajo, se rompieron como simples cordeles, algunas más sólidas arrancaron de raíz los árboles y los postes a los que estaban atadas. 

Me llenó la cabeza de utopías y metáforas, pero nunca perdió el fino e ingenioso sentido del humor que tanto me cautiva… 

Y a Venecia, qué le podrá ocurrir, Mira, amigo, la más fácil de las cosas difíciles en el mundo sería salvar Venecia, bastaba cerrar la laguna, ligar las islas entre sí para que el mar no pueda entrar a sus anchas, si los italianos no fueran capaces de hacer el trabajo solos, que llamen a los holandeses, que es gente para poner a Venecia en seco en un decir amén… 

Me regaló la minuciosidd del detalle, que apuntaló con sinónimos para no perderme y me puso a copiar sentencias para que luego las usara a mi antojo… 

Se calla siempre cuando la voluntad es firme… 

Me sedujo.
Me conquistó.
Y yo supe corresponderle con mi fidelidad de lectora empedernida. 

A veces, tan distraída voy mientras lo espero, que no escucho bien a mi alrededor, como el nombre de no sé qué famoso escritor que menciona un periodista en la TV, creo que acaba de fallecer, dice. Parece que era bueno, porque todos llevan tristes hasta la memoria. 

Suerte que mi Saramago es eterno. 


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Autógrafos, dedicatorias…como piezas raras.

Dedico esta edición a mis enemigos,
que tanto me han ayudado en mi carrera.
Camilo José Cela 
La familia de Pascual Duarte

 Sé que muchas personas como Eva y Fenixidio conservarán para siempre esos libros que generosamente sus autores les dedicaron. Esas palabras breves estampadas en la portadilla atraparon minutos de intercambio con el autor, que ya les había regalado su talento con una literatura seguramente inolvidable.

Dedicado por el escritor Manuel Talens, en su libro Hijas de Eva, a Alberto Korda, reconocido fotógrafo cubano, ya fallecido.

Hay dedicatorias muy originales, y no me refiero a las impresas, que esas ya son parte del cuerpo de la obra, sino a las manuscritas,  las de puño y letra, las “para mí”, esas que inician con un nombre y solo uno. Les ilustro con una curiosa: la que el autor Manuel Talens le dedicara a Alberto Korda. Si aún con las referencias no le ven nada de interesante, piensen si no es raro que haya llegado hasta Mi Librería.

Siempre van acompañadas de las firmas. Tal como pintores cotizados, los autógrafos de algunos escritores se han vuelto piezas de coleccionistas y sus precios pueden remontarse a cifras inimaginables, como aquella de James Joyce, en una primera edición de Ulysses, que en una subasta newyorquina se remontó a la elegante cifra de 460 000 euros, en 2002.

Sueño con adquirir una firma de Hemingway, de Whitman, de Neruda, de Cortázar, de Lorca o Pérez Galdós…lástima que no pueda pensar en retenerlas como el tesoro que son, sino en el aporte que darían a la economía familiar.

Si tienes este ejemplar y además autografiado...

Busco, como todo librero, esos nombres famosos demandados en todas las épocas y he llegado a tener dedicatorias de escritores cubanos importantes como Nicolás Guillén, Alejo Carpentier, Lezama Lima, Eliseo Diego. Y los he vendido, con dolor de mi alma y alivio para mi bolsillo.

Cierta vez, en un lote por el que confieso no había pagado mucho, encontré en un libro, aparentemente insignificante, la firma de Fidel Castro. El resto de la historia ya la saben.

En otra ocasión tuve casualmente dos ejemplares del mismo libro de Dulce María Loynaz, con la curiosidad añadida que tenían veinte años de diferencia. Sus ochenta y tantos habían transformado ya en tembloroso el trazo, pero sus palabras seguían firmes e ingeniosas, lúcidas como su mente de mujer excepcional. Cuánto siento no haber guardado al menos una foto de testigo.

Eduardo Galeano dedicando uno de sus libros. Si hubiera sido a mi...

Por Mi Librería han pasado cientos de dedicatorias más personales, íntimas, algunas tan sentidas y amorosas que no me imagino cómo el destinatario tuvo el valor de desprenderse de ella. Entonces he pensado que la vida tuvo que torcerle los caminos a esas dos personas y trocó lo que en un momento pudo haber sido afecto o admiración. Quién sabe si el libro me fue vendido después de  un robo, una traición, una muerte.

Es que el autógrafo da al libro un valor añadido, una prueba de singularidad, lo convierte en pieza rara. Los libreros lo persiguen, los coleccionistas lo atesoran, los buenos lectores lo conservan con celo, los malos lo abandonan con indiferencia. Pero la historia de los libros les ha dado su espacio y su valor, como sello distintivo de un instante atrapado en el tiempo con letras irrepetibles.

Firmado por el editor de Le Livre d´Oro de Victor Hugo, París, 1883.

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Tras el humo de un tabaco.

En la pasada Feria del Libro  de La Habana compré Caminos de humo, una antología de cuentos cubanos con aromas de tabaco, donde aparecen veinticuatro relatos cuyos protagonistas, o uno de los personajes, o quizás el leimotiv de todos, es ese habano virtuoso que se distingue por su estimulante presencia, por su despliegue de placer y erotismo, por su cubanísima hidalguía. Si consideramos la proverbial frase: Cuba es la tierra del mejor tabaco del mundo, entonces este librito se vuelve indispensable para lectores empedernidos, fumadores o no,  por puro privilegio natural.

Ya guardaba con celo en mi librero
El Bello habano, escrito por Reynaldo González, Premio Nacional de Literatura y visitante de Mi Librería, uno de los mejores “conversadores” que conozco.  Es un libro anecdótico, que engarza leyenda y literatura, humor e historia, con la hábil pluma de un maestro. El prólogo  es de un conocido de todos: Vázquez Montalbán. (Si alguien del Club de IB quiere un ejemplar, que levante la mano).

Tabaco y literatura andan juntos desde siempre en el proceso creativo.  Compruébenlo, solo les daré algunos nombres y cuando piensen en ellos, no dejen de colocar entre sus labios un puro y envolver su imagen en la transparencia azulosa de una bocanada: Hemingway, Cortázar, Stevenson, Twain, Whitman, Flaubert, Sartre, Faulkner, Joyce, Lezama, Valery, Mallarmé, Camus… etc, etc, etc.

Mientras preparaba esta entrada,   encontré dos anécdotas simpáticas que no me privaré de cortar y pegar: una de Juan Carlos Onetti, el novelista uruguayo  y otra del filósofo ruso Mijaíl Bajtin.

Onetti siempre contó que había comenzado a escribir por causa del tabaco. A principio de los años 30, recién casado, se trasladó a Buenos Aires, donde estaba prohibida la venta de cigarrillos durante el fin de semana, de modo que los fumadores acopiaban los viernes tabaco para tres días. A él se le olvidó comprar y la desesperación se tradujo en un cuento de apenas cuarenta páginas que escribió en una tarde, sentado ante la máquina de escribir para desahogarse. Era la primera versión de El Pozo, que se publicaría nueve años después. Fue lo único en su vida que escribió sin fumar.

Mijaíl Bajtin fue condenado por Stalin a un exilio forzoso en un lugar donde no había estancos, se vio obligado a fumarse un ensayo sobre Goethe, en el que trabajo por diez años. Mecanografiado en papel cebolla, se confió de tener otro manuscrito guardado en la capital rusa,  el mismo que desapareció patéticamente tras un bombardeo. Literalmente, una obra que se esfumó para siempre. 

A veces humorísticamente, en ocasiones con remilgos y quejas, muchas por detractores, el tabaco aparece en la literatura universal. Cigarro, cigarrillo, puro, breva, tabaco, habano…  la elegante hoja enrollada se defiende en los libros como gato bocarriba.  Escogí a los defensores acérrimos para ilustrar mi comentario, a los que no pueden vivir sin él, a los que alguna vez, le dieron la oportunidad de inmortalizarlo en sus obras.

Por tema de mi conferencia de hoy he elegido el que sigue: «Sobre el daño que el tabaco causa a la Humanidad». Yo soy fumador…, pero como mi mujer me manda hablar de lo dañino del tabaco…, ¡qué remedio me queda!… ¡Si hay que hablar del tabaco…, hablaré del tabaco!… A mí me da igual!… Eso sí…, les ruego, señores, que escuchen esta conferencia con la debida seriedad… Aquel a quien una conferencia científica asuste o desagrade…, puede no escucharla y retirarse… (Se estira el chaleco.) Solicito también una atención especial por parte de los señores médicos…, ya que estos pueden sacar gran provecho de mi conferencia…, dado que el tabaco, a pesar de su carácter perjudicial, es empleado también en medicina. Si, por ejemplo, metiéramos una mosca en una tabaquera…, moriría, seguramente, víctima de un desequilibrio de sus nervios…

Sobre el daño que hace el tabaco
Antón Chéjov.

No comprendo eso- dijo Hans Castorp-No comprendo que se pueda vivir sin fumar. Es privarse, sin duda alguna, de la mejor parte de la existencia y, en todo caso, de un placer muy considerable.Cuando me despierto, ya me alegra el pensar que podré fumar durante el día y cuando como tengo el mismo pensamiento. Sí, puedo decir que como para poder luego fumar y creo que no exagero mucho.Un día sin tabaco sería el colmo del aburrimiento, sería un día absolutamente vacío e insípido y si por la mañana tuviese que decirme:”hoy no podré fumar” creo que no tendría el valor para levantarme. Te juro que me quedaría en la cama. Mira, cuando se tiene un cigarro que tira bien -naturalmente, no ha de haber ningún agujero ni debe tirar mal, esto es una cosa completamente desagradable- , cuando se tiene un buen cigarro, uno se halla al abrigo de todo.

La montaña mágica,
Thomas Mann

Ocurrió que un día no pude ya comprar ni cigarrillos franceses… y tuve que cometer un acto vil: vender mis libros. Eran apenas doscientos o algo así, pero eran los que más quería, aquellos que arrastraba durante años por países, trenes y pensiones y que habían sobrevivido a todos los avatares de mi vida vagabunda. Yo había ido dejando por todo sitio abrigos, paraguas, zapatos y relojes, pero de estos libros nunca había querido desprenderme. Sus páginas anotadas, subrayadas o manchadas conservaban las huellas de mi aprendizaje literario y, en cierta forma, de mi itinerario espiritual. Todo consistió en comenzar. Un día me dije: “Este Valéry vale quizás un cartón de rubios americanos”, en lo que me equivoqué, pues el bouquiniste que lo aceptó me pagó apenas con qué comprar un par de cajetillas. Luego me deshice de mis Balzac, que se convertían automáticamente en sendos paquetes de Lucky. Mis poetas surrealistas me decepcionaron, pues no daban más que para un Players británico. Un Ciro Alegría dedicado, en el que puse muchas esperanzas, fue solo recibido porque le añadí de paso el teatro de Chejov. A Flaubert lo fui soltando a poquitos, lo que me permitió fumar durante una semana los primitivos Gauloises. Pero mi peor humillación fue cuando me animé a vender lo último que me quedaba: diez ejemplares de mi libro Los gallinazos sin plumas, que un buen amigo había tenido el coraje de editar en Lima. Cuando el librero vio la tosca edición en español, y de autor desconocido, estuvo a punto de tirármela por la cabeza. “Aquí no recibimos esto. Vaya a Gilbert, donde compran libros al peso”. Fue lo que hice. Volví al hotel con un paquete de Gitanes. Sentado en mi cama encendí un pitillo y quedé mirando mi estante vacío. Mis libros se habían hecho literalmente humo.

Solo para fumadores
Julio Ramón Ribeyro.

Fumarse un habano, mejor dos, tres, una rueda completa. Encender el próximo con aquel a punto de apagarse. Pasar días y días -esas jornadas en que nada hacemos, en que poco podemos hacer- inhalando el humo de una legión de habanos. Esa podría ser una manera de alcanzar el nirvana, colocarse en resonancia con todo aquello que se espera de un habanero que se aburre y comienza a pensar en fumárselo todo, desde las hojas secas de los árboles hasta su propio cuerpo. Comenzar con los dedos de las manos, las propias, las ajenas, todas hasta alcanzar la transformación en un ser humano en extinción fumándose su propio ser en medio de la Nada. En medio de una ciudad de humo, con personas de humo orgullosas del habano.

Un Cuento de humo.
(Del libro: Caminos de humo)
Ernesto Pérez Chang

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Cinco propuestas de Rosa Montero

En los momentos de crisis,
sólo la imaginación
es más importante que el conocimiento.
Albert Einstein

La controvertida Rosa MonteroSi algún día tengo delante de mí a la novelista Rosa Montero, seguramente no le diría nada, porque cuando uno admira a una persona, cuando se ha ilusionado en decirle que le gustó esto o aquello, fruto de su talento creador o de lo que fuere, basta que se dé el momento soñado para que el cerebro no funcione como debe y deje salir una tontería, y ahí mismo aparece el ridículo del que siempre estaremos arrepentidos. Así que, si algún día tengo delante de mí a Rosa Montero, decididamente,  me quedaré callada.

Uno de los libros que llevé en mi huída intempestiva, fue  La Loca de la casa, de Rosa Montero. (Ya saben, de los que bibliobulímica me envió) Y ahora mismo no podría definir si hubo algo que me hizo tanto bien como lanzarme  de cabeza en su lectura, y aunque al leerlo me di cuenta de la verdadera dimensión de mi ignorancia, lo tomo como punto de partida (uf, siempre estoy empezando) y hago la recomendación desde Mi Librería.

 Pero como sé que hay listas infinitas en los bibliopropósitos de mis amigos,  se me ocurrió un acercamiento al libro a partir de las obras de otros autores que la escritora comenta. Yo  solo levanto mi mano a favor de lo que atinadamente presenta Rosa Montero.

Carson McCullers. El Corazón es un cazador solitarioLa conmovedora y trágica Carson McCullers, autora de El Corazón es un cazador solitario, escribió en sus diarios:
Mi vida ha seguido la pauta que siempre ha seguido: trabajo y amor.

Me parece que ella también debía de contabilizar los días en libros y amantes, una coincidencia que no me extraña nada, porque la pasión y el oficio literario tienen muchos puntos en común.

 

 

Decididamente, no me gustó esta novela, pero es mejor que ustedes saquen sus propias conclusiones.Y el estupendo escritor español José Ovejero llevaba un tiempo bloqueado y sin poder sacar adelante una novela en la que había trabajado durante años cuando, en mitad de un rutinario viaje en avión, y con la intención de salir del atolladero, se dijo a sí mismo: Relájate y escribe cualquier cosa. E inmediatamente se le ocurrió la siguiente frase: 2001 ha sido un mal año para Miki. No tenía ni idea de quién era Miki ni de por qué había sido un mal año, pero ese pequeño problema de contenido no le amilanó en absoluto. Así nació una novela que se redactó así misma a toda velocidad en solo seis meses y que se tituló, como es natural, Un mal año para Miki.A veces tengo la sensación de que el autor es una especie de medium. 

Esta parece ser una buena propuesta para este milenio.Me gusta mucho Italo Calvino; me gusta su prosa limpia, me gustan sus novelas fantásticas, me gustan sus ensayos literarios de Seis propuestas para el próximo milenio. Pero hace poco leí un curiosos libro suyo, Ermitaño en París, que reúne textos diversos, fundamentalmente autobiográficos, y que hizo que Calvino me resultara en ocasiones un tanto cargante.

 

"Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie" Dice Tancredi y abrazó al tío conmovido"...El Gatopardo es la primera y última novela de Giuseppe Tomasi de Lampedusa, que con anterioridad no había hecho otra cosa que escribir cartas. A los cincuenta y ocho años redactó su única novela, y durante dos años la trató de publicar infructuosamente. Se la rechazaron en Einaudi y en Mondadori, porque lo que se llevaba por entonces era la llamada literatura comprometida, o sea, el realismo socialista, y la bellísima obra de Lampedusa no tenía nada que ver con eso, por fortuna para nosostros sus lectores. Al cabo Feltrinelli la sacó en 1957, pero el pobre príncipe murió pocos meses antes, sin saber siquiera si le iban a publicar.

Un título para los guisantes verdes.Un autor amnésico es el maravillosos Conrad de El Corazón en las tinieblas, una novela que, pese a reproducir casi punto por punto una experiencia real del escritor, no tiene nada que ver con lo rememorativo y lo autobiográfico: cuando Conrad habla de la selva no está describiendo la selva del Congo Belga, sino La Selva como categoría absoluta, y ni siquiera eso, porque esa jungla enigmática y horriblemente ubérrima representa la oscuridad del mundo, la irracionalidad, el mal fascinante, la locura.

Creo que me compliqué demasiado, no puedo seguir. Por La Loca de la casa desfilan nombres tan conocidos como Nabokov, Faulkner, Eluard, Grass, Joyce, Kafka, Cervantes, Salgari, Zola, Tolstoi, Hemingway, Rimbaud, Wilde,  Sthendal, Proust, etc, etc, etc…

Acérquense, porque además de mostrarnos un universo literario con sus pro y sus contra, lleno de anécdotas bien aderezadas con su sentido irónico, Rosa Montero nos engatuza con una experiencia personal con triple final, que pudo haber sido de cualquier manera… o quizás no fue de ninguna.

Solo su genial imaginación,  esa loca de la casa, logra que lleguemos al final con una sonrisa, esa que ya nos habíamos puesto desde la primera página:

Me he acostumbrado a ordenar los recuerdos de mi vida
con un cómputo de novios y de libros…

Tener imaginación es garantía de una vida más plena

El que tiene imaginación, con qué facilidad saca de la nada un mundo. Bécquer

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