Dejando huellas en los libros

 

... ellos marcaron algún dia un punto en la lectura...

... ellos marcaron algún día un punto en la lectura...

Mi Librería vende libros de uso que se adquieren en casas  de personas que desean deshacerse de sus colecciones. Cuando estos libros llegan, hay que revisarlos, limpiarlos, repararlos o como decimos por acá  “pasarles la mano”.  Luego se clasifican y se tasan.  Pero en ese proceso previo a la venta hay un momento muy singular: las cosas que aparecen dentro de los libros.

Ya había leído algo al respecto en un blog colega y como también guardamos esos pequeños tesoros, decidí mostrar algunos, sin la esperanza de que aparezcan sus dueños, pero quizás motive algún comentario por ser raros e interesantes.

El primer lugar lo llevan los marcadores, por supuesto. Los hay antiguos, foráneos, atractivos en su diseño, de diferentes materiales o con citas insospechadas. También los recortes de periódicos son frecuentes, y en muchas ocasiones aportan tanto al tema del libro que decidimos dejarlos donde bien están. Ya por otro sitio comentaban como esos antiguos recortes de periódicos vienen siendo hoy como hipertextos, ¿qué les parece?

Representación de la obra de Virgilio Piñera

Representación de la obra de Virgilio Piñera

Así, los hombres van dejando sus huellas en los libros: estampas religiosas, billetes, sellos de correo, pegatinas, postales, fotografías, recetas de cocina, listas para el supermercado, tickes, recibos de pago, etiquetas de productos, envolturas de confituras, recetas médicas, manuscritos, poesías, cartas de amor, flores secas, mariposas… y tal vez algo más que por ahí olvido. Desafortunadamente, a veces me sorprenden las indeseables trazas y polillas donde esperé encontrar un recuerdo humano.

Les muestro hoy dos ejemplos: unos billetes de lotería españoles de 1956-7  que me llamaron mucho la atención, quizás a algún lector “añejo”  le traiga recuerdos. Y adjunto además un anuncio de la presentación de la obra Aire frío de Virgilio Piñera, en Miami, y es que quien conoce a este controvertido autor sabe lo interesante de esta propuesta, más aún fuera de su país.

Podría hacer toda una galería pero no quiero aburrirlos, además, debo ir a hacer una nueva compra, tal vez hoy mismo aparezca algo nuevo… ¿?… ya les contaré.

billete

billete de loteria antiguo

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3 comentarios

Archivado bajo COMENTARIOS, HUMOR DE LIBRERIAS

3 Respuestas a “Dejando huellas en los libros

  1. Maguna

    Por cierto, no se te ocurra botar esos marcadores viejos ni nada de eso, que todo eso se vende en ebay, hay gente que los colecciona, los marcadores, digo. Te escribo sobre esto porque dice Mami, tu mas ferviente admiradora, que yo no te leo, y yo entro todos los días aquí y leo todo, y me parece extraordinario tu blog, fascinante y ameno, como tú. Ademas de que las ilustraciones y los otros materiales que has puesto le dan un toque de distinción, ayer estuve mirando el animado del ruso sobre el viejo y el mar, buenísimo. Un cito, tu maguna neumonítica.

  2. ¡Es verdad! que de cosas se guardan en los libros, me pongo a recordar y en mis años de adolescencia abundan los pétalos de rosas que casi nunca me regalaba ningún enamorado, pero yo los ponía de igual manera, después vinieron las estampitas de santos a los que tanto rezaba para que me ayudaran con mis exámenes y ahora lo que se puede encontrar en mis libros de los últimos 10 años son los marcapáginas que me regalan de propaganda, los calendarios que me dan a principio de cada año y recuerdos varios de los sitios donde leí esos libros (tiquets de tiendas, entradas de metro, billetes de tren o avión, tarjetas de hoteles…). Ahora también pueden verse hojas de laurel, que leí en alguna parte que protegen las hojas de los libros del paso de los años, ¿es cierto eso? tú sabrás más que yo del tema.
    Gracias

  3. ¡Que gran casualidad!

    Precisamente este fin de semana aprovechaba para visitar una de las librerías de viejo que me son más queridas en Málaga (España), y compraba entre otros un ejemplar de La Ratesa, de Günter Grass. Como marcapáginas, un antiguo propietario parecía haber usado una hojita de un club de noche… algo bastante sorprendente, habida cuenta de la sesuda escritura del autor alemán.

    Sin duda, los encuentros que tendrás de este tipo serán numerosos, así como sorprendentes.

    Me ha encantado la entrada. Te sigo desde mi lector de RSS.

    Un saludo.

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