¿A dónde me lleva ese olor?

Llegaré a París mañana por la noche.
No te laves.
Carta de Napoleón a Josefina.
 
Foto de Melia Milita

Cada vez que entro en un gimnasio me asalta su olor característico. No sé describirlo, pero sé a donde me lleva en la memoria: a las horas de entrenamiento que sudé en ellos cuando era niña.

El olor transporta a momentos vividos en el pasado. A todos nos ha ocurrido esta experiencia. El olfato es el más subjetivo y enigmático de los sentidos: misterioso y excitante, puede sorprendernos donde menos se espera… y entonces, es capaz de abrir una ventana que creíamos cerrada para siempre.

Nunca imaginé que este fenómeno guardara una relación directa con la literatura. Pues sí, la hay. Los psicólogos decidieron llamar a este atributo fisiológico del olfato EFECTO PROUST, en honor a este reconocido escritor francés, Marcel Proust, que recreó una situación olfativa en una de las más conocidas novelas de la literatura contemporánea: En busca del tiempo perdido.

En busca del tiempo perdido. Marcel Proust En cuanto reconocí el sabor del pedazo de magdalena mojado en tila que mi tía me daba…la vieja casa gris con fachada a la calle, donde estaba su cuarto, vino como una decoración de teatro a ajustarse al pabelloncito del jardín que detrás de la fábrica principal se había construido para mis padres, y en donde estaba ese truncado lienzo de casa que yo únicamente recordaba hasta entonces; y con la casa vino el pueblo, desde la hora matinal hasta la vespertina y en todo tiempo, la plaza, adonde me mandaban antes de almorzar, y las calles por donde iba a hacer recados, y los caminos que seguíamos cuando hacía buen tiempo… así ahora todas las flores de nuestro jardín y las del parque del señor Swann y las ninfeas del Vivonne y las buenas gentes del pueblo y sus viviendas chiquitas y la iglesia y Combray entero y sus alrededores, todo eso, pueblo y jardines, que va tomando forma y consistencia, sale de mi taza de té. 

Muchos olores son atrapados en la memoria : a libros viejos, a tierra mojada, a madera, a mar, a pan caliente, a piel de bebé. Sin embargo, no es frecuente encontrar descripciones de olores en la literatura. Creo que es un sentido que tiende a sugerirse, queda para la imaginación del lector, imperceptiblemente le ponemos olor a las situaciones. 

El olor es un sentido para la novela, digo yo. El cuento, en su afán de síntesis, apenas lo sugiere. Creo que quienes más caso le hacen son los poetas. ¿Quién no se ha leído a estas alturas El Perfume de Patrick Süskind?  Otra estremecedora novela que recurre muchísimo a descripciones olfativas es Los Desnudos y los muertos, de Norman Mailer.  

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Andaban afanosamente unos pocos metros y se paraban. En la oscuridad, ni la distancia ni el tiempo tenían sentido. Ya no tenían calor; se estremecían y temblaban en la noche húmeda y todo a su alrededor  estaba empapado y hecho papilla; hedían pero no ya con olores animales; sus ropas estaban endurecidas con la basura del barro de la selva, y un olor frío, pútrido y húmedo, algo entre hojas marchitas y excrementos, les llenaba las narices. Sólo sabían que debían continuar avanzando, y marcaban el tiempo con las contracciones de la náusea. 

 

 A diferencia de los animales, los hombres confiamos más en lo que leemos, en lo que vemos, en lo que tocamos y no en los aromas que nos rodean. Pero sabemos del efecto seductor de los olores, de su carácter personal, inconfundible, tan exclusivo como las huellas dactilares. Entonces, ¿valdría la pena prestarle más atención? 

Y mañana, cuando les falte el canto de la alondra,
o el perfume de la rosa
se acordarán que hubo una flor
y que hubo un pájaro.

Poema CXIV
Dulce María Loynaz

Película El perfume

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11 comentarios

Archivado bajo COMENTARIOS, LITERATURA UNIVERSAL

11 Respuestas a “¿A dónde me lleva ese olor?

  1. Hola Ade,
    vengo atraída por el título, seducida por ese “olvidado” sentido que tiene mayor poder evocador que el resto, y tanto ha hecho sufrir a artistas durante siglos al intentar darle vida en sus obras pictóricas, literarias… Recuerdo los cuadros dedicados a los cinco sentidos…

    Proust y Mailer, dos monstruos, dos extremos, los imagino con olores muy dispares desde luego.

    Me ha encantado conocer a través de tí lo del efecto Proust, gracias!
    Somos los occidentales los que nos hemos apartado de este sentido, en Asia está más presente , las obras de escritores como Roy (El dios de las pequeñas cosas), así lo confirman.
    Es un aprendizaje ver sus elecciones en los mercados, como huelen los mariscos, hasta las zapatillas de deporte tienen olores, soy incapaz de separar las experiencias de un viaje de sus olores…

    Es inevitable la referencia a El perfume, que leí hace muchos años y me hizo pensar que lo mio con los olores no era una alergia, jajaja. 😉

  2. Y el olor a libro nuevo, los zapatos nuevos, que huelen a cuero, así como las billeteras de piel, el olor a mar, a veces delicioso y a veces preocupante si estás en la Bahía de la habana.. el olor de la ropa recien lavada que se tiende al Sol..el olor de mis perros, el de una panadería, el olor a carro viejo de los almendrones, en fin , son tantos, amén de los que nos asustan o alejan, el olor de hospital, de medicinas, de basura vieja en la calle sin recoger por días, el olor a petroleo de las aguas de la Avenida del puerto, el olor a humedad de las posadas dedicadas al sexo por horas, el olor a grasa de las cocinas de los restaurantes o puestos callejeros en que se usa el aceite tantas veces para freir.. en fin, un mundo en olores..

  3. loslibrosdeteresa

    El olor a los lapiceros que me lleva al colegio cuando tenía 6 años, el olor a la comida de mi madre, el olor a lluvia. El olor a chocolate, fantástico.
    Creo que de todos los sentidos el olor es el más sutil.
    Siempre escribes cosas tan bonitas.
    Un saludo
    Teresa

  4. Y, por supuesto, el olor de los libros: el papel ajado, los libros nuevos, por estrenar… Tampoco conocía la relación de Proust con los olores, y me ha encantado cómo nos lo has descubierto. El perfume, sí, es un libro que me fascinó.

    Saludos.

  5. Isi

    A mí “El perfume” me causaba un desasosiego fuera de lo normal, me repugnaba el protagonista, lo veía tan inhumano… Pero es lo bueno de este tipo de libros; que te arrancan las emociones.

    A mí el mundo de los olores me fascina. Yo le digo a mi chico que lo mejor de la mañana es que “huelo a tí” 😉

  6. Una entrada tan sugerente como de costumbre, yo recuerdo que una vez olí no sé qué y me recordó una caja de lata, que estaba en casa de alguién de mi familia, cuando yo era pequeña. Y vi la caja con sus dibujos y colores en ese mismo momento.

    Realmente el mayor mérito de “El perfume” era el punto de vista del olfato.

    Lo de Napoleón y Josefina, genial, y lo de la Gazapoteca, creo que no me he reído más en mi vida, y es que este humor negro me va mucho.

    Eso de que habría que traer a varios millones de fuera, para que se murieran aquí, me ha gustado mucho. Oye, y como madrileña ¡me he quedado mucho más tranquila!

  7. adelita137

    Maribel: qué comentarios más interesantes… es cierto, creo que los olores de Proust y de Mailer deben ser completamente opuestos…¡como su literatura!, ahora me alegro de haberlos escogido. Pensando en lo que dices de los asiáticos…¿no inventaron ellos el famoso incienso que nos hacen comprar cuando queremos una velada especial? Eso me parece cosa de asiáticos, sin duda. Humm…ya los huelo…
    (a los inciensos, no a los asiáticos, jeje)

    estodevivir: ¿no eras tú la que tenías la manía de oler cada cosa nueva que comprabas? ¿o los libros nuevos? ahora no estoy segura, pero había alguien de la familia que acostumbraba a eso…

    los libros de teresa: gracias por el elogio inmerecido… y me mataste con eso del olor a chocolate, ¡así no se puede hacer dietaaaaaa!

    homolibris: yo también me enteré ahora, y me dio tanto gusto saberlo que tuve que compartirlo, qué bueno que aporté algo a los demás… vanidad literaria?

    Isi: creo que si te repugnaba el protagonista, entonces no había nada fuera de lo normal… y en cuanto al olor del chico…¡esa experiencia es fabulosa! incluso cuando ya no son tan chicos, jeje… esto es entre tú yo, eh?

    loquemeahorro: me has traído una idea que hacía mucho tiempo me había dado vueltas y estaba olvidada: la del humor negro. Mucho que me ha hecho reir, así que, aunque tenga sus detractores, voy a dedicarle un tiempo, ¿qué te parece? Me siento bien al saber que te tranquilicé madrileña, ahora, deja que veas el próximo, a ver si vas a poder dormir, jeje.

    Los quiero
    AD.

  8. Ade, era yo, sigo siendo yo, huelo los zapatos, las ropas, los libros, todo, a veces, cosas de la vejez, me contengo delante de los demás, pero sigo con ese placer de la oledera cercana de olores agradables…

  9. Sí, humor negro sí!!!
    Yo me excuso diciendo “ya se sabe, el humor negro, tan español”, pero no sé si cuela 🙂

  10. El olor es una forma de recrear la realidad, porque el hombre esta abierto a experimentar con sus sentidos, cada uno en distinto nivel pero todos lo hacen, el olor del pan en la panadería es más perceptible para un panadero que para un comensal cualquiera, cada quien tiene sus olores que lo identifican con algo y también depende de que sentido y con que lo tengas más despierto. Me encanta el olor particular de algunas mujeres desnudas, me refiero al natural, esa experimentación que da inicio o esta en el placer por dar un alcance. Saludos.

    PD: Felicitaciones por tener un espacio tan ameno y bien llevado.

    Mario.

  11. eva

    me gusta la literatura sospechosa no denunciante

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