Cosas de niños

Esta entrada es para Maguna Matata,
quiero oir su risa desde lejos.

Tengo muy gratos recuerdos de los niños en la escuela, montones de anécdotas que a cada rato comento entre amigos para sonreir de las ocurrencias infantiles, tan frescas siempre, tan originales, tan simples.

Les cuento dos que tienen su escenario en la biblioteca escolar en la que trabajé y luego dos más que leí y quedaron gratamente grabadas en mi mente y que también surgen en el marco educativo.

Aprovecho para enlazar un cuento de Isaac Asimov: Cosas de niños, del que tomé el título prestado para el post. A él lo admiro no por sus novelas de ciencia ficción, sino por sus cuentos, que me parecen ingeniosos y siempre traen esa carga de humor que necesito para lanzarme al día con optimismo. No sé por qué, veo a Asimov como un niño grande jugando a hacer literatura.

Estaba experimentando con una nueva estrategia de animación a la lectura, y recuerdo que utilizaba un cuento en que tres hermanos escogían diferentes oficios. Esto me llevaba a jugar con los niños a decir y representar lo que  desearían ser cuando fueran grandes.
Recuerdo que tenía una visita importante, bibliotecarias y metodólogas de otros municipios habían venido a ver el encuentro. Todo marchaba de maravillas, los niños, muy motivados, querían ser, como se esperaba: médicos, maestros, arquitectos, cosmonautas… hasta que “saltó” el que tenía que dar la nota.

– ¿Qué serás tú cuando pase el tiempo?- dije, ingenua.

– Yo seré babalao.

Eso es a lo que yo llamo pura vocación, aunque otros insistan en la tradición familiar… y folklórica.

Me gustaba hacer adaptaciones de cuentos, incluso para los más pequeñitos. Escogía entonces algo sencillo, y esta vez fue Pollito Pito … ¿lo recuerdan?

– ¿Dónde vas Pollito Pito?
   ¿Dónde vas tan tempranito?

-El cielo se va a caer
  y el rey lo debe saber
  vamos de prisa
  a darle la noticia.

Y así, se repite un montón de veces porque aparecen nuevos personajes (cosa muy buena esta de la repetición en los cuentos para chiquiticos, les ejercita la memoria). Pero parece que el personaje de “mi” cuento estaba cansado el día de la puesta en escena. Sí, porque lo hacen con público, después de todo, para llevarse todo el aplauso. Y en medio de la más atenta audiencia, se acerca Gallo Fino y le dice a mi Pollito Pito:

– ¿Dónde vas, Pollito Frito?

Me imagino que “tan tempranito” no era precisamente a un restaurante a donde iba… ¿o era una visión de futuro que tuvo Gallo Fino?

Cuentan que en una guardería, jardín de la infancia o círculo infantil, como le llamamos por aquí, unos chiquitos desempeñaban roles de familia en una casita improvisada y diminuta que habían acondicionado para ellos. Varios padres se acercan sin ser vistos, para disfrutar del juego de sus hijos. Sonríen satisfechos, se enorgullecen de verlos desenvolverse con soltura. Pero a un papá se le ocurre decir, muy orondo:

-¡Ese es el mío!

Justo en ese momento, el pequeñito que había señalado, se dirige al falso refrigerador de cartón, lo abre y muy resuelto se vuelve y le pregunta a sus compañeritos:

– ¿Alguien quiere una cerveza?

Otro día les contaré sobre el papá avestruz.

En la escuela habían orientado a los niños que trajeran por escrito una autorización de los padres para cuidar un conejo, en caso de que su hijo saliera ganador en la rifa del día siguiente.

-Bueno, firmaré de todas formas, mi hijo no va a tener tanta suerte entre casi 40 alumnos, nunca ha ganado una rifa, no va a ser ahora que cargue con el dichoso conejo.

Al día siguiente por la tarde, el niño aparece con cara de fiesta en la casa, cargando por supuesto el animalito de marras.

-¿Pero cómo fue eso? ¿Cómo pudiste ganar el sorteo?

– No hubo sorteo , mamá, yo fui el único niño que llevó firmada la autorización… ¡y me gané el conejo!

Por eso digo que siempre hay que leer bien lo que se firma, que a cualquiera le dan gato por liebre… ¿o es al revés?

 Dejo abierto los comentarios para nuevas anécdotas infantiles que quieran compartir… ¿quién continúa?

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14 comentarios

Archivado bajo COMENTARIOS, HUMOR DE LIBRERIAS

14 Respuestas a “Cosas de niños

  1. Ahora mismo no me acuerdo de ninguna anécdota infantil, pero me la pensaré, eso sí, quería decir ¡Primer! y que me ha encantado la entrada, sobre todo la del conejo.

    Gracias por ponerme una sonrisa a estas horas mañaneras.

  2. Ay, Ade, que bonito que me hayas dedicado este post tan lindo y simpático, jiji, todas las anecdotas están supersimpáticas, y sí me reí con todas, que era tu objetivo, pero fué una risa llena de ternura, ternura por tí y todos ustedes. Ahora tendrás que explicarle a la gente, por qué motivo yo soy Ana, pero también Maggie y además Maguna Matata, jiji. En tus manos dejo ese enredo. Contéstame también el email que te escribí, anda. te quiero mucho, mucho, mucho.

  3. Todas muy buenas, pero la última, insuperable.

  4. He recordado una: El niño de unos conocidos le dijo un día a su madre “mamá, hay que compartir”, y ella pensó “me parece que nunca le hemos explicado lo que significa esa palabra y no tiene ni idea de lo que está diciendo”.

    – Ah, sí ¿y qué es compartir?
    – Pues compartir, ya sabes mamá: rojo, azul, amarillo… compartir.

    pd. Yo creo que en la guardería le habían dicho que tenía que compartir sus lápices de colores y se había quedado con esa idea

  5. isabel

    Buenísimo Ade. Te cuento una de mi hija (esa entonces personita de dos años era un arma de destrucción masiva) estaba la niña malita y debido a que para que se tomara una cucharada de jarabe tenia que tirar el bote entero, con ella no servían, jeringas ni artilugios, el pediatra le receto inyecciones intramusculares. Fuimos a un dispensario de monjas cerca de casa, estaba la sala de espera llena de pacientes que al verme con una chiquitina que tosía como si se hubiera fumado una caja de puros habanos, me ofrecieron que pasara antes que ellos, entramos a un cuartito donde nos recibió una encantadora monjita vestida de enfermera, a quien mi hija le dirigió una mirada siniestra, en ese momento yo empecé a sudar intentando predecir el futuro más inmediato, pero no me dió tiempo, la monjita preparó la jeringuilla (de cristal y hervida), de un mueblecito de cuatro cajones tomó un algodon…yo tumbé a la niña sobre mis rodillas, lé destapé las nalgas…y entonces empezó todo, se solto de mis manos, empezó a pegarle a la monja con el aparato de tomar la tensión, la monja gritando, yo tambien, la niña gritándole “mala más que mala” a la monja, la cajonera se volco desparramando todo su interior por el suelo, la jeringuilla se rompió…y cuando pude cazar a la niña abrí la puerta y me fuí de allí, teniendo que pasar en medio de ese pasillo de gente, que me miraban mudos, incrédulos y con cara interrogante, sin saber quien pegaba a quien…

  6. Aunque mis hijos dan para mil y una anécdotas, la que te voy a contar es mía. cuando mis padres esperaban a mi hermano, no sé por qué pensaban que era niña y estaban discutiendo de nombres. Mi madre dijo que como mi abuela no, que era muy feo (Se llamaba Jovita) ¿Adivinas lo primero que le dije a mi abuela – su suegra – nada más entró por la puerta?. Efectivamente. “Mamá dice que tu nombre es muy feo”. Si es que no se puede hablar delante de los enanos….

  7. adelita137

    Loque: Yo nunca podré corresponder a tu “primer”… ¡es que tienes tantos seguidores! y además, “hay que compartir”, jeje, qué bien.

    Maguie: Es que tenemos tantas anécdotas juntas de cuando éramos jóvenes…¿recuerdas cuando te regañaba yo por levantar el tenedor con el trozo de pizza y tú, por joder(que no encuentro otra palabra más adecuada), la levantaste más todavía y salió aquel trozo volando hasta la mesa de los vecinos? jaja, si nos dejan…

    Isa: Ay, esos niños llenarían páginas de libros, no creas que la tuya es fiera, es que vienen hechos así de fábrica, jeje. Un beso grande.

    Dra.Jomeini: Ya en tu blog hay para escoger y llevar, ¡y de las buenas! Me alegro entonces que hayas recordado un pedacito de tu niñez… vaya que tampoco nosotros nacimos angelitos, ¿no?

    Palimp: Parece que la del conejo se lleva las palmas… ¿o es que te tocó cargar con alguno?

    AD.

  8. De momento no, la mía sólo tiene 2 añitos 🙂

  9. Isi

    Me ha gustado muchísimo la entrada Ade! Estas anécdotas de niños son graciosísimas!
    Yo te cuento una de mi prima pequeña: vuelve del cole de la mano de mi abuela y de repente pregunta “Oye Abu, ¿tú eres sagrada?” -Obviamente se refería a si era religiosa y creía en Dios, pero debió de mezclar conceptos- y mi abuela responde “Para tu abuelo sí, hija”. 😀

  10. Hola Ade
    cómo me apetece venirme por tu post con mis dos sobrinos de casi 6 años y casi 1…
    Con ellos compruebo como se me ve de seria, mi sobrino me ve y me dice: “ya sabía que me ibas a llevar otra vez al museo” ( en mi descargo decir que sale encantado….y yo me tiro con el por el suelo para dibujar juntos lo que le gusta…)
    Lo de la firma y el conejo me ha hecho soltar una supercarcajada….
    Yo de mayor también quiero ser babalao, y “sagrada” claro como la abu de la prima de Isi

    Un abrazo 😉

  11. Bueno, anécdotas de niños tengo muchas porque trabajé largo tiempo en un jardín de infantes.
    Te dejo un par de historias, cosecha de mi experiencia como maestra de inglés de niños de 5 años:

    Mati viendo comer a Inés unos bocadillos de espinaca medio quemados:
    – Qué asco esa carne que estás comiendo, Inés.
    Ella, furiosa:
    – ¡No es carne, es espinaca!
    – Bueno, eso, es carne de espinaca…

    – Who works in the hospital? (¿quién trabaja en el hospital?) le pregunto a mi clase, viendo los nombres de los distintos lugares y trabajos.
    – The doctor!!! -responden, entusiasmados.
    – Very good! And who works in the supermarket?
    – The cashier!!!
    – Excellent! And who works in the church (la iglesia)?
    – … ¿Dios?

  12. adelita137

    Isi:Jaja, esa respuesta de tu abuela es genial, qué chispa tiene. ¿A quién habrá salido esa niña precoz?

    Maribel:Ya te agradecerá de grande esas visitas al museo… creo que ya tú eres “sagrada” para cierta persona…¿o no? ¡que lo diga él!

    Libros:¡Qué buenas anécdotas! Merecían un post ellas solitas.

    ¡Cómo se ha enriquecido mi entrada con estos comentarios! ¿Quién da más?

    Un beso a todos
    AD.

  13. Ade:
    aquí estoy poniéndome al corriente…me fui de parranda y ahora ya me anda con todo lo que se me viene encima ¡tengo exámenes esta semana!
    te leí y me reí mucho.
    Cuando estaba embarazada de mi tercer hijo, me llevé a los dos primeros (que tenían 5 y 2 años) a que me hicieran una ecografía. Me destapan la barriga, comienzan a mover el aparato por ella y el doctor anuncia “Si mire ¡aquí está el bebé!” mi niño de 2 años puso los ojos como plato y exclamó “Mamá pero ¿cómo pudiste??? ¡te lo comiste!”

  14. adelita137

    Ya te extrañaba por aquí, especialmente en una entrada en la que eres experta, jeje. Buena anécdota, me imagino que hayas tenido que escojer entre un montón, pero quien quiera más, que vaya a tu blog y lo vea.
    Ahora, te deseo buena suerte en esos exámenes.
    He pensado en ti por estos días en que hay unos voleibolistas cubanos compitiendo por Guadalajara, ya sabes que siempre estoy atenta a los deportes…
    Un saludo
    AD.

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