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Cinco poemas de amor: Nicolás Guillén

Esto es solo un acercamiento a la poesía cubana por el día de los enamorados. Es tan abarcador este mundo que solo me atreví a mostrar la lírica de nuestro Poeta Nacional  Nicolás Guillén, para que cada uno elija, para que cada uno sueñe a su manera, para que nadie carezca hoy (¡ni nunca!)  de una frase y no exista un pretexto para dejar de susurrarle a la persona amada unas hermosas palabras de amor.

A VECES

A veces tengo ganas de ser cursi
para decir: La amo a usted con locura.
A veces tengo ganas de ser tonto
para gritar: ¡La quiero tanto!

A veces tengo ganas de ser niño
para llorar acurrucado en su seno.

A veces tengo ganas de estar muerto
para sentir,
bajo la tierra húmeda de mis jugos,
que me crece una flor
rompiéndome el pecho,
una flor, y decir:
Esta flor, para usted.

CANCIÓN.

¡De qué callada manera
se me adentra usted sonriendo,
como si fuera la primavera!
(yo, muriendo.)

Y de qué modo sutil
me derramó en la camisa
todas las flores de abril.

¿Quién le dijo que yo era
risa siempre, nunca llanto,
como si fuera la primavera?
(No soy tanto.)

En cambio, ¡qué espiritual
que usted me brinde una rosa
de su rosal principal!

¡De qué callada manera
se me adentra usted sonriendo,
como si fuera la primavera!
(Yo, muriendo.)

MARIPOSA.

Quisiera hacer un verso que tuviera
ritmo de Primavera;
que fuera como una fina mariposa rara,
como una mariposa que volara
sobre tu vida, y cándida y ligera
revolara sobre tu cuerpo cálido
de cálida palmera
y al fin su vuelo absurdo reposara
–tal como en una roca azul de la pradera–
sobre la linda rosa de tu cara…

Quisiera hacer un verso que tuviera
toda la fragancia de la Primavera
y que cual una mariposa rara revolara
sobre tu vida, sobre tu cuerpo, sobre tu cara.

CERCA.

Cerca de ti, ¿por qué tan lejos verte?
¿Por qué noche decir, si es mediodía?
Si arde mi piel, ¿por qué la tuya es fría?
si digo vida yo, ¿por qué tú muerte?

Ay, ¿por qué este tenerte sin tenerte?
Este llanto ¿por qué, no la alegría?
¿Por qué de mi camino te desvía
quién me vence tal vez sin ser más fuerte?

Silencio. Nadie a mi dolor responde.
Tus labios callan y tu voz se esconde.
¿A quien decir lo que mi pecho siente?

A ti, François Villón, poeta triste,
lejana sombra que también supiste
lo que es morir de sed junto a la fuente.

CÓMO NO SER ROMÁNTICO Y SIGLO XIX

Cómo no ser romántico y siglo XIX,
no me da pena,
cómo no ser Musset
viéndola esta tarde
tendida casi exangüe,
hablando desde lejos,
lejos de allá del fondo de ella misma,
de cosas leves, suaves, tristes.

Los shorts bien shorts
permiten ver sus detenidos muslos
casi poderosos,
pero su enferma blusa pulmonar
convaleciente
tanto como su cuello-fino-Modigliani,
tanto como su piel-margarita-trigo-claro,
Margarita de nuevo ( así preciso ),
en la chaise-longue ocasional tendida
ocasional junto al teléfono,
me devuelven un busto transparente
( Nada, no más un poco de cansancio ).

Es sábado en la calle, pero en vano.
Ay, cómo amarla de manera
que no se me quebrara
de tan espuma tan soneto y madrigal,
me voy no quiero verla,
de tan Musset y siglo XIX
cómo no ser romántico.

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Recorrido teatral en Mi Librería

¿Se lee teatro?
Hice un repaso por los libros más vendidos en Mi Librería de este género literario y lo más solicitado recayó, como esperaba, en las obras que forman parte del sistema de enseñanza y en segundo lugar, en obras clásicas cubanas que con frecuencia están en el repertorio de los grupos aficionados.

De las primeras, la más demandada fue Romeo y Julieta, la tragedia de Shakespeare, ya una vez les conté una anécdota humorística con esta obra.  Muchos se asombran de su brevedad, entonces yo aprovecho y descargo toda una conferencia para terminar recomendando  esa alocada fantasía de amor que es Sueño de una noche de verano, de la que recuerdo siempre su grata versión cinematográfica, protagonizada por Michelle Pfeifer y Kevin Kline. Muchos la criticaron, pero yo, que no sé nada de cine, la disfruté bastante.


De España: La Casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca, donde aparece mi querida tocaya  Adela, que me pone a conversar sobre su rebeldía,  su afán de ir contra las reglas, ella me gusta, aún con su trágico final. Lorca tiene una historia en Cuba que algún día contaré. Le siguen Fuenteovejuna, de Lope de Vega y La Vida es sueño, de Calderón de la Barca. Por cierto, un día me sorprendí releyendo esta última con un lápiz en la mano y terminé destacando citas muy interesantes y enamorándome del texto. ¿No la has leído aún? Inténtalo, te llevará poco tiempo.

Otra muy pedida fue Casa de muñecas, de Henry Ibsen, que se editó aquí en una antología llamada Teatro realista escandinavo y que incluía obras  tan buenas como La Señorita Julia, del sueco August Strindberg. Estos teatros que tratan el tema de los conflictos cotidianos, aparentemente inadvertidos, se leen como novelas. Creo que a esos que saltan sus lecturas de diálogo en diálogo deben gustarle mucho. Pero son mucho más, son un acercamiento a la pìel misma del dilema moderno de la mujer, no se pueden pasar por alto.

De América, solo recuerdo haber vendido Un Tranvía llamado deseo,  de  Tennessee Williams  y sé que solo lo buscaron los muchachos que cursan estudios universitarios de Teatrología o Historia del arte. Claro que pienso en  Marlon Brando ¿cómo olvidarlo?.  Me gustó mucho su autobiografía Brando por Brando.

También ellos solicitaron a los antiguos: SófoclesEsquilo y Eurípides  fundamentalmente. Menos mal.

En fin, solo clásicos. Nadie se aventura con algún autor desconocido, como ocurre con la novela y la poesía. El teatro latinoamericano parece que no existe… ¿o sí?

De lo cubano, También predomina lo ya establecido y madurado: Requiem por Yarini, de Carlos Felipe, que narra la historia de un chulo del barrio de San Isidro por los años cincuenta; María Antonia, de Eugenio Hernández, que toca elementos de la religión afrocubana y la emblemática Santa Camila de la Habana Vieja de  Brene, con los conflictos de los años 59 y 60, y que ha sido representada en todos los tiempos y tiene varias versiones para la televisión.

Las comedias costumbristas de Héctor Quintero  son las más representadas por nuestros grupos de aficionados: Contigo pan y cebolla y Sábado corto, simpáticas y agudas, siempre bien recibidas. Una de las últimas películas cubanas está basada en una obra de este autor: El Premio flaco, ya la verán por ahí. No faltó tampoco  Virgilio Piñera, Son sus obras muy complejas, verdaderos retos para grupos de teatro profesionales, excelentes joyitas.

Y esta es la parte en que alguien me pregunta: ¿y tú, lees teatro?. Y no me queda más remedio que responder sinceramente: no. Confieso que no es porque no me guste el género, sino porque ¡no me cae nada en las manos!

Por eso dejo en el aire la inquietud: ¿no se lee teatro porque no se escribe? ¿o se escribe y no se publica? ¿no gusta el género? ¿o está hecho solo para verlo y no para leerlo? ¿es un libro técnico?

¡Tanto teatro infantil que leímos y dramatizamos en nuestra infancia!… ¿a dónde fue a parar? ¿sólo al teatro, de vez en cuando?

 

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Pasión por el béisbol.

Era un tipo extraño,
no jugaba pelota ni nada…

El Nido de la serpiente.
Pedro Juan Gutiérrez.

El béisbol es un enigma. Nadie sabe lo que va a ocurrir cuando un pitcher esconde la pelota en su espalda, aguzando la mirada hacia el receptor, captando señas misteriosas, para luego traerla hasta su pecho, como adorándola antes de ser lanzada. En ese instante de intercambios codificados, la respiración de miles de aficionados se detiene, y por unos segundos, todos están pensando exactamente lo mismo: ¿qué pasará?

El béisbol… o la pelota, como decimos en esta Isla, está visceralmente relacionado con la tradición y la cultura cubana. Es una mezcla sin límites definidos y va dejando su huella por donde quiera que pasa. En la poesía: Aedas en el estadio, (compilación); en las canciones: Soñar en azul, Dúo Buena Fe; en las novelas: El Navegante dormido, de Abilio Estévez ; en los cuentos: Escribas en el estadio (compilación); en obras de teatro: Llévame a la pelota, de Ignacio Gutiérrez;  en un montón de guías y libros sobre la historia de este deporte: Con las bases llenas, de Félix Julio Alfonso; en  películas: En 3 y 2; en documentales: Fuera de liga de Ian Padrón… y en el lenguaje.

El vocabulario beisbolero mantiene una relación constante con el lenguaje en general. Puede que unos pìensen que empobrece el idioma, que promueve la entrada de extranjerismos, en fin, lo cierto es que su impronta en el argot criollo lo hace original, rico y divertido. Pongamos algunos ejemplos de los más usados:

COGER FUERA DE BASE:
Cuando un jugador es sorprendido adelantando mucho y puesto out.
Se usa: cuando una persona es sorprendida en algo indebido.

CAER DE FLY:
El fly ocurre cuando la pelota es atrapada por la defensa, sin haber tocado el suelo, es decir, de aire.
Se usa: cuando una persona aparece de imprevisto, sin avisar.

TOCAR LA BOLA:
Es una jugada para adelantar jugadores en base, un sacrificio, aunque con ella no salga  un gran batazo. Se puede llegar a primera.
Se usa: cuando algo ha salido bien por alguna maniobra sencilla.

SER CUARTO BATE:
Se refiere al jugador más potente del equipo, al que da más jonrones.
Se usa: con una persona que come mucho, también con alguien que haga algo muy bien.

DAR CURVAS:
La curva es un tipo de lanzamiento, difícil y esquivo.
Se usa: para evadir un tema, decir mentiras.

EN 3 Y 2:
Es el conteo máximo permitido a un bateador, después de eso, o se embasa o se poncha.
Se usa: para decir que se está en el límite de las posibilidades.

EMBASARSE:
Llegar a una base es el objetivo de cada bateador, ya sea por hit, toque de bola, error, base por bolas, o deadball.
Se usa: para una persona que ha llegado a una casa sin invitación, sobretodo por largo tiempo.

QUIETO EN BASE:
Es cuando el corredor tiene que mantenerse tranquilo porque es muy vigilado por el pitcher y el catcher, no puede robar bases.
Se usa: cuando hay que permanecer tranquilo por X circunstancias.

HACERLE SWING, O NO:
Swing es el movimieto del bateador para darle a la pelota.
Se usa: cuando te gusta o no una cosa

NO LA VIO PASAR:
Frase que significa que el pelotero no le tiró a una bola buena y por tanto fue strike.
Se usa: cuando se deja pasar una oportunidad.

etc, etc, etc…

En Cuba no hay aficionados al béisbol: todos somos expertos. O eso nos creemos. Si el tema es la pelota será difícil conversar, siempre se termina en una apasionada discusión.

Es un deporte en que las posibilidades son infinitas, inesperadas, por eso hay mil estadísticas que llevar: quién dio más jonrones, más hits, quién se ponchó más, qué equipo es el más ganador, quién impulsó más carreras, qué lanzador tiene mejor promedio, quién robó más bases… y así hasta nunca acabar.

Mi Librería también tiene su equipo preferido: Industriales, su color: azul, su pelotero: Javier Méndez., número 17.

Como todos, grito de alegría cuando ganamos y culpo al manager cuando perdemos. Por eso, hoy saldo mi deuda con esta pasión. Y es que, como se dice por ahí, lo único mejor que el béisbol…

¡es hablar de béisbol! 

Recomiendo: la canción Soñar en azul, del dúo Buena Fe

y el documental Fuera de liga, de Ian Padrón en Youtube

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Lectura entre dos… o más

Gertrudis Gómez de AvellanedaHe pensado, pues, que debemos convenir en una cosa, y es que siempre que tú vengas y esté sola, aprovechemos tales momentos para realizar un deseo que tengo hace mucho tiempo, y que es el de leer contigo alguna obra interesante… Con ese objeto he hecho una lista de algunas obras de mi gusto, que voy a nombrarte para que tú escojas la que te parezca y me lo digas. Yo la tendré en casa inmediatamente y la comenzaremos en la primera oportunidad. ¡Qué placer presiento, mi dulce amigo, en leer contigo una obra interesante!

Diario de amor
Gertrudis Gómez de Avellaneda.

Alguien dijo una vez que no leer era como vivir en un calabozo mientras la vida fluye afuera. Y me parece una metáfora elocuente, por eso la archivé en mi memoria. Pero hoy pienso más: pienso que si además de vivir con la lectura, le buscamos una buena compañía, entonces la experiencia se convierte en aventura, nos transformamos en testigos  y en esa complicidad compartida el recuerdo del libro se hace intenso.

No puedo contenerme cuando leo un buen trozo literario y me estremece la trama, la audacia narrativa o la sencillez de la palabra… ¡Pobre del que pase por mi lado en ese momento! Ahí mismo lo detengo y sin importarme su premura le disparo mi asombro sin otra opción que la de escucharme ¡y qué satisfacción nos da cuando comprobamos que valió la pena!

Otra cosa es leer a la vez, cada uno por su lado, pero el mismo libro, adelantándose unas páginas uno, luego el otro, según el tiempo libre de cada cual. Y caer en esas conversaciones que dejan boquiabiertos a los que escuchan sin saber:  ¿crees que la ciudad sobrevivirá a tal situación? ¿viste como mengano dijo todo lo que sabía? ¿ya mataron a la fulana? Y así seguimos, ajenos al mundo, metidos de lleno en el tiempo y el espacio de la ficción…

Todo esto vino a mi mente cuando vi las fotos de Palimp.  No puedo hacer un enlace a ellas y ya, quiero traerlas a mi blog ¿con su permiso?… ¡es que no me pude resistir!

Lecturas compartidas... desde Cuchitril literario

Lecturas compartidas... desde Cuchitril literario

Y eso también lo dan los blog de libros. Compartir libros es agregarle valores, es intercambiar criterios, puntos de vista, es hacer varias lecturas diferentes de un mismo texto. Me gusta eso.

Lecturas compartidas

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Los cuentos de La Edad de Oro.

José MartíSienten a sus niños
frente a la PC
porque para ellos es este post…
y para todos los que tengan
alma de niño
en algún rincón de sus vidas.

Portada original de la revista La Edad de Oro, reproducida luego en muchas ediciones del libro.Había una vez un hombre llamado José Martí. Él era periodista, pero no uno cualquiera: Martí era un periodista excepcional. Por eso aceptó la propuesta de escribir íntegramente una revista mensual  para los niños de América: La Edad de Oro.

“Entro en esta empresa con mucha fe, y como cosa seria y útil a la que la humildad de la forma no quita cierta importancia de pensamiento”.

A pesar de su consagración a ella, de La Edad de Oro solo se publicaron cuatro números. Eso fue en New York, en 1889. Diez años después de  caer en combate José Martí en tierras cubanas, es que se edita La Edad de Oro en un solo volumen, como un libro.

No hay cubano que no haya leído este libro hermoso. Sus poesías, cuentos, historias, leyendas, biografías… tocados todos por la pluma genial del Maestro, son lectura apasionante.

Hoy solo hablaré de los cuentos, que son seis: Meñique, El Camarón encantado, Los Dos ruiseñores, que son adaptaciones en los que aflora el inconfundible estilo martiano y los otros tres,  fruto de su imaginación: Nené traviesa, Bebé y el Señor Don Pomposo y La Muñeca negra.

Para que los busquen, para que los conozcan,  para que los disfruten, para que los incorporen a sus vidas,  Mi Librería les regala un pedacito de estos  últimos preciosos cuentos:

Ilustración original del cuento Nené Traviesa. NENE TRAVIESA (fragmento)
Esa noche que hablaron de las estrellas trajo el papá de Nené un libro muy grande: ¡oh, cómo pesaba el libro: Nené lo quiso cargar, y se cayó con el libro encima, no se le veía más que la cabecita rubia de un lado y los zapaticos negros del otro. Su papá vino corriendo y la sacó de debajo del libro, y se rió mucho de Nené, que  no tenía seis años todavía y quería cargar un libro de cien años.

La Muñeca negra, de José MartíLA MUÑECA NEGRA(fragm.)
Hoy el padre no trabajó mucho, porque tuvo que ir a una tienda: ¿a qué iría el padre a una tienda?: y dicen que por la puerta de atrás entró una caja grande: ¿qué vendrá en la caja? ¡a saber lo que vendrá!: mañana hace ocho años que nació Piedad… Piedad no sabía, no sabía.

La Edad de OroBEBE Y EL SEÑOR DON POMPOSO(fragm)
Bebé levanta la cabecita poco a poco. Raúl está dormido… Bebé se escurre de la cama, va al tocador en la punta de los pies, levanta el sable despacio, para que no haga ruido…y ¿qué hace, qué hace Bebé? ¡va riéndose, va riéndose el pícaro! Hasta que llega a la cama de Raúl y le pone el sable dorado en la almohada.

Recuerden bien: cuando tengan el libro, léanlo despacio, con calma, saboreando cada palabra.

“porque con los cuentos se ha de hacer lo que decía Chichá, la niña bonita de Guatemala:

– ¿Chichá, por qué te comes esa aceituna tan despacito?

– Porque me gusta mucho.”

Creo que a cualquier educador le gustaría tener un marcador como este.

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Reinvindicación del choteo

Quizás alguien no conozca cuál es el sentido que esta palabra tuvo en Cuba hace unas décadas atrás. Decía Jorge Mañach en su ensayo Indagación al choteo:

… es la mofa franca, desplegada, nada aguda generalmente, como que no tiene hechura de dardo, sino más bien de polvillo de molida guasa, que se arroja a la cara de la víctima.
El negrito, el gallego, el borracho, la mulata, personajes tipos del criollismo

Yo ni intentaré decirlo mejor. Él escribió esto en 1928, pero aún en el 2009, el cubano sigue con esa gracia nativa que tal vez el clima o las circunstancias o qué sé yo, hayan influido tanto como para incorporarla a su idiosincrasia.Y seguimos hasta hoy con la manía de reirnos de cualquier situación seria, de tirarlo todo a relajo. Si no, miren cómo  estodevivir  llevó a la risa una experiencia de llanto.

Hoy nadie le llama así, nadie recuerda las tan usadas “trompetillas” a los politiqueros de turno. Los jóvenes de hoy prefieren “dar chucho”, “dar cuero” o algunas formas de usar el tan traído y llevado verbo joder,  y aunque no sepan decir qué significa el choteo, siguen burlándose de la radio, la televisión, la prensa, los artistas, los guajiros, los problemas del vecino, de sí mismos y hasta de la madre que los parió…  aunque pequemos de irreverentes, todos soltamos la carcajada.

El cubano es así, no tiene remedio. Y esto le ha servido de mucho, especialmente para amortiguar carencias y necesidades, para defenderse de situaciones adversas o para decir indirectamente lo que no puede criticar sin salir lastimado.

Por los años 70 y 80 el máximo exponente de este género en la literatura fue Héctor Zumbado. Anteriormente había sido Marcos Behmaras, pero a mí me tocó de cerca el primero, a quien veo pasar frente a Mi Librería de vez en cuando y a quien el destino  le jugó una mala pasada con una inmerecida golpiza que le afectó el cerebro. Por suerte su obra quedó para siempre intacta, en varios libros: Riflexiones, Amor a primer añejo, Limonada

Hace unos pocos años leí a Rosa Montero, en su libro La vida desnuda, y me recordó mucho esta forma de satirizar la vida cotidiana muy parecido a lo que por acá se hace. No debe ser la única española, para eso bastaría con visitar a loqueahorro, especialista en el género.

Pero volviendo a la Isla grande,  hoy he reído mucho con Eduardo del Llano, tanto, que no sé qué escoger para este comentario. Entonces me decidí por Cuota, del libro Basura y otros desperdicios.

 La cola se había demorado mucho; cuando Alfil llegó ante el mostrador traía un encabronamiento adicional. El empleado lo miró con indiferencia.
– Dime.
– ¿Qué te voy a decir? Quiero lo que me toca.
– Bueno, coge – dijo el empleado, poniendo sobre la pulida superficie un paquete de regular tamaño – aquí hay dos personajes principales, quince secundarios y treinta ocasionales. Tienes también varias escenas de acción y una erótica.
– ¿Y los signos de puntuación?
– Se acabaron. Pero vuelve la semana que viene a ver si cae el surtido.
– ¿Eso es en serio? no puedo escribir sin los signos de puntuación.
– Trata de meterle una onda moderna, sin comas ni puntos. Y que las escenas sean tranquilas para que no necesites interrogaciones ni admiración.
– Pero, ¿cómo rayos voy a escribir una escena erótica, por ejemplo, sin los signos? ¿Te imaginas a la protagonisdta diciendo fríamente
dame más ay que rico? Ahí tiene que haber pasión, entusiasmo, qué sé yo.
– Trata de lograrlo por contexto. Y todavía no te he dicho lo peor. No hay finales asignados este mes.
– ¿Cómo que no hay finales?
– No hay. Vinieron tres y ya se les otorgaron a casos muy justificados, obras de carácter priorizado. Claro que yo conozco a un tipo que te vende un final, pero cobra caro.
– Estamos mal -gimió Alfil- ¿Hay narraciones paralelas? Yo no cogí las del mes pasado.
– Pues te embarcaste, porque se acabaron ¿Paralelas? Narración lineal y vas con suerte. Monólogos sí, todos los que quieras, especialmente monólogos interiores, que no llevan signos.
– ¿Y versos?
– Tienes que escoger entre un soneto y una décima. Si coges la décima tienes derecho a tres líneas de citas adicionales.
– Dame el soneto – resolvió el escritor- y la dirección del socio que vende el final.
– Tienes suerte – dijo el empleado mientras le envolvía el pedido- te llevas el  último soneto. Estas cosas en la calle están perdidas o carísimas.
Luis Alfil asintió y tomó el paquete. Pesaba poco, pero con aquello debía arreglárselas para terminar la novela que estaba escribiendo. Una novela optimista, llena de fe en el futuro.

 Unos artistas de primera línea, se han reunido y de manera independiente, sin recursos apenas, han realizado algunos cuentos de Eduardo del LLano: Monte Rouge, Photoshop, Brainstorm  y otros. Les dejo uno, pero no se queden sin ver los demás. Les mostrará una cara de la moneda que no siempre se ve.

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Todos los negros tomamos café…

Es jugo rico, fuego suave, sin llama y sin ardor,
aviva y acelera toda la ágil sangre de mis venas.
El Café tiene un misterioso comercio con el alma;
dispone los miembros a la batalla y a la carrera;
limpia de humanidad el espíritu;
aguza y adereza las potencias;
ilumina las profundidades interiores
y las envía a fogosos y preciosos conceptos a los labios.
José Martí

Una buena mezcla... Los cubanos somos tomadores habituales de café. Esa tacita mañanera no falta en ninguna casa de la isla. Sin ella, el día comienza incompleto.

Es tradición ofrecerlo en cortesía a los visitantes de la casa, de manera que si estás por estos lugares, saludando amigos, te será muy difícil evitarla, todos te brindarán un buchito de café como bienvenida: negro, fuerte y en tacita pequeña. Y no vas a poder decir que no en todas partes.

Por el mundo, el café se ha convertido en pareja ideal de la computadora, pero aquí… aquí es algo más. No voy a hacer la historia del café, solo compruébalo abriendo cualquier libro cubano, sea novela, cuento, teatro, poesía, cualquiera tiene una mención de honor al único negro que no tiene problemas con nadie.

¿No me creen?

Cafetera de cualquier hogar cubanoLlovía después de la caída de la noche con una violencia cerrada, contínua.
Cada vez que eso ocurre en Florida Blanca, hay un buen pretexto para pasar largo rato entre tomar café negro y oir contar historias viejas.

Mirta Yáñez
Una broma pesada
(cuento)

 

Café cubano: una tradición… porque Rolando se veía muy bien, muy cantante, muy cubano, muy muy muy habanero allí con su traje  dril 100 blanco y su sombrero de paja, chiquito, puesto como solamente lo saben poner los negros, tomando café con mucho cuidado de que el café no le manche el traje inmaculado, con el cuerpo echado para atrás y la boca encima de la taza y la taza en una mano y debajo de la mano la otra mano puesta sobre el mostrador tomando café buche a buche.

Guillermo Cabrera Infante
Tres tristes tigres
(novela)

 

Cena con caféMe disculparás las manzanas y las peras, que he sustituído por mangos y guayabas, lo que no está del todo mal al lado de mandarinas y uvas. Después nos queda el café que tomaremos en el balcón mientras te recito poemas de Zenea, el vilipendiado, y pasaremos por alto los habanos, que a ninguno de los dos nos interesan.

Senel Paz
El lobo, el bosque y el hombre nuevo
(cuento – filme Fresa y chocolate)

 

La tacita de porcelana con café negro-¿Quieres café?, es brasileño- pregunta Mónica y cuando Lu mueve la cabeza afirmando, va a la cocina, prepara un café bien fuerte, del que dejó Álvaro, el asturiano, y lo sirven en dos pequeñas tacitas de porcelana, regalo de Herbert, el alemán, que las compró a un precio altísimo. El café, casi sin azúcar, es la pasión de Lu, mucho más si se trata de un café de primerísima calidad como este de Brasil.

Julio Travieso Serrano.
Llueve sobre La Habana.
(novela)

  
Sé que muchos se van a identificar con el tema, y para no perder la costumbre, me despido brindándoles una coffee que pueden regalar cuando estén chateando por el yahoo messenger, solo tienen que poner los siguientes símbolos ~o)     ¡Y ya está!

Beso con café... ¿alguien sabe quién es el autor de esta pieza?

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