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La trascendencia del beso hecho con letras.

Por una mirada, un mundo
por una sonrisa, un cielo
por un beso… ¡yo  no sé
qué te diera por un beso!

Rima XXIII
G.A.Bécquer.

Dicksee

Si nos pusiéramos a hablar de las connotaciones del BESO en nuestras vidas, bien podría dedicar un blog entero solo a eso… ¡y con mucho gusto!  Pero no es el caso. He decidido ponerme orejeras y no ver más allá, para concentrarme en esos besos que a través de las letras nos han puesto a pensar… y a sentir. Solo narrativa, buscar en poesía hubiera sido ¿redundancia?.

Me acercaré despacio a las obras,  robaré algunos fragmentos y para que el atrevimiento sea mayor, los clasificaré a mi antojo para divertirme un rato. Pónganle imaginación… ¡para eso fueron escritos!

Gustav KlimtEL BESO APASIONADO
(considerado por muchos el mejor beso literario de la historia)

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja. Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mi como una luna en el agua.

Novela Rayuela (capítulo 7)
Julio Cortázar.

Francesco Hayez.EL BESO MORTAL

OTELO-…Si de su tallo la fresca rosa arranco, no puedo renovar su lozanía; es fuerza que se mustie. Aquí en la mata quiero aspirar aún su dulce esencia. (La besa). ¡Oh aliento embalsamado, a la justicia casi persuades a romper su espada! Un beso; y otro más. Después de muerta estáte así: te mataré, y amarte podré después. Un beso más, el último; tan dulce y tan fatal no lo hubo nunca. Fuerza es llorar; pero es cruel mi llanto, y mi pesar es cual de Dios la ira: donde más ama, hiere.

Teatro: Otelo
Williams Shakespeare.

MagritteEL BESO EQUIVOCADO

Riabóvich se detuvo pensativo… En aquel momento, de modo inesperado, se oyeron unos pasos rápidos y el rumor de un vestido, una anhelante voz femenina balbuceó: “¡Por fin!”, y dos brazos mórbidos, perfumados, brazos de mujer sin dudas, le envolvieron el cuello; una cálida mejilla se apretó contra la suya y al mismo tiempo resonó un beso. Pero acto seguido la que había dado el beso exhaló un breve grito y Riabóvich tuvo la impresión de que se apartaba bruscamente de él con repugnancia. Poco faltó para que también él profiriera un grito, y se precipitó hacia la rendija iluminada de la puerta…

El Beso
Cuento de Anton Chéjov.

Auguste RodinEL BESO INFIEL

De la misma manera que el asesino se lanza contra su víctima, la arrastra, la destroza con ferocidad, dijérase casi con pasión, así también Vronsky cubría de besos el rostro  y los hombros de Ana. Ella apretaba la mano de él entre las suyas y no se movía. Aquellos besos eran el pago de la vergüenza. Y aquella mano que siempre sería suya, era la mano de su cómplice…

Novela Ana Karénina
León Tolstoi

Thedore GéricaultEL BESO DECIMONÓNICO

La mayor parte de las mujeres pierden su autoridad sin más motivo que el abuso de besar, del besar intempestivo. Si ven que el marido o el amante da señales de un poco de fatiga, porque hay horas de laxitud en las que el corazón, lo mismo que el cuerpo, piden reposo, ellas, en vez de comprender lo que a él le ocurre, se obstinan en caricias inoportunas, lo hastían con su obstinación de ofrecerle los labios, lo cansan al estrecharlo entre los brazos sin medida ni razón.
Presta fe a mi experiencia. Para empezar, no beses a tu marido en público, en un vagón o en un restaurante. Es un acto del peor gusto. Aguántate las ganas… Un beso torpe puede ocasionar un gran daño.

Cuento El Beso
Guy de Maupassant

Canova EL BESO QUE NO FUE

Los negros ojos de Rhett recorrieron la cara y viajaron hacia los labios de ella. Scarlett bajó los ojos excitada…si le permitía un casto beso, él podría traerle otros lindos presentes con la esperanza de conseguir otro beso. en esta forma los hombres almacenan besos, aunque solo el cielo sabe para qué…Sería tan interesante tener a Rhett Butler sometido a su amor, reconociéndola o rogándole un beso o una sonrisa. Sí, ella se dejaría besar. Pero él no se movió para hacerlo.
– No pretendo yo besarlo al menos.
– Entonces, ¿por qué tiene la boca fruncida tan ridículamente?

Novela Lo que el viento se llevó
Margaret Mitchell

Lichtenstein.EL BESO ADOLESCENTE

El beso lo inventó la rotación de algún planeta. el beso lo inventó algún atrevido protozoario. El beso lo inventó una rana antes del salto. El beso lo inventó un mamut enternecido. El beso lo inventó el calor de las hogueras. El beso lo inventó el yaguar en plena selva. El beso lo inventó el primer cocuyo cuando pujó por alumbrar. El beso lo inventé yo el día inaugural en que rocé tus labios.

Amor de los pupitres
Félix Guerra.

Y como yo no he sido la única que ha pretendido clasificar besos,  Mi Librería les deja un regalito: un poema del Premio Nobel, la chilena Gabriela Mistral:

(FRAGMENTO)

Hay besos que pronuncian por sí solos
la sentencia de amor condenatoria,
hay besos que se dan con la mirada
hay besos que se dan con la memoria.

Hay besos silenciosos, besos nobles
hay besos enigmáticos, sinceros
hay besos que se dan sólo las almas
hay besos por prohibidos, verdaderos.

…………………………………………………..

Hay besos que producen desvaríos
de amorosa pasión ardiente y loca,
tú los conoces bien son besos míos
inventados por mí, para tu boca.

Poema Besos

Alfred Eisenstaedt (fotógrafo) 

Ha quedado extensa esta entrada, pero bien sabe el buen lector que he dejado mil besos regados por los libros y que no caben todos en mi pequeño blog. También las obras plásticas le han dedicado su arte, por eso están ahí. 
Si alguien quería más, le ofrezco  el besito sincero y cariñoso de Mi Librería .
besitos de Mi Librería

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La Apreciación de la lectura.

Leer, desde los primeros añosUna buena amiga me preguntó: ¿cómo ustedes saben cuándo un texto está bien escrito?  (Fíjense que dijo ustedes, incluyendo a los comentaristas) Y no me quedó más remedio que lanzarme de cabeza en esa arena movediza.

Hoy que  tenemos más posibilidades de expresar públicamente  nuestro pensamiento (los blog son prueba de ello)  es más difícil saber elegir, decantar, seleccionar lo que leemos. Superarnos en este empeño es un fin loable, digo yo.

Escribir no siempre significa escribir bien

La palabra es la herramienta que tiene el escritor, y no es cuestión de unirlas, mezclarlas y aderezarlas con algunos signos de puntuación como ingredientes para transmitir una idea. Se necesita más que una  receta de cocina: conocimiento de técnicas, originalidad, estilo, talento, para lograr esa atmósfera especial de la buena literatura. Pero no es de escribir de lo que hablamos, sino de apreciar lo que leemos.

Como no soy buena  para esto, cualquier ayuda será bienvenida. Trataré de ilustrar con ejemplos . Dice Saramago en su novela Memorial del convento:

Recomendación de Mi Librería

Recomendación de Mi Librería

Empezaron los frailes a entrar en la iglesia y la hallaron a oscuras. Ya estaba conforme el hermano responsable con el castigo que no dejarían de aplicarle por una falta que no sabría explicar, cuando se observó, y fue confirmado por el tacto y el olor, que no era aceite lo que faltaba, que allí estaba derramado por el suelo, sino las lámparas, que de plata eran. Estaba aún fresco el desacato, si así se puede decir, pues las cadenas de donde habían colgado las susodichas lámparas oscilaban aún mansamente, diciendo, en lenguaje de alambre, Hace poco, hace poco.

Cuando uno lee esto, solo le queda asombrarse: ¡¿cómo se le ocurrió esa imagen?! ¡Ese lenguaje de alambre me mató!. Esta misma idea, un escritor mediocre la hubiera dicho más directamente, quizás informándonos del robo sin darnos el detalle que Saramago vio. Bien, hubiéramos recibido la misma idea, pero sin penas ni glorias. Ahora,  un escritor malo se habría esmerado en inventarle mil y un adjetivos, en rebuscar palabras hasta llegar al sin sentido. Y ahí es donde un buen lector dice: ¿qué hago yo perdiendo mi tiempo leyendo esto?

Veamos cómo Julio Cortázar, en su cuento Carta a una señorita en París, nos da su visión de un cuarto excesivamente ordenado y cómo se sobrecoge ante él, un hecho común que quizás otro escritor no le hubiera dado la mayor importancia:

Cuento de CortázarMe es amargo entrar en un ámbito donde alguien que vive bellamente lo ha dispuesto todo como una reiteración visible de su alma, aquí los libros (de un lado en español, del otro en francés e inglés), allí los almohadones verdes, en este preciso sitio de la mesita el cenicero de cristal que parece el corte de una pompa de jabón, y siempre un perfume, un sonido, un crecer de plantas, una fotografía del amigo muerto, ritual de bandejas con té y tenacillas de azúcar… mover esa tacita altera el juego de relaciones de toda la casa, de cada objeto con otro, de cada momento de su alma con el alma entera de la casa y su habitante lejana. Y yo no puedo acercar los dedos a un libro, ceñir apenas el cono de luz de una lámpara, destapar la caja de música, sin que un sentimiento de ultraje y desafío me pase por los ojos como un bando de gorriones.

Solo destaqué algunas palabras e ideas  que me parecieron sencillamente elocuentes.

Para ser un buen lector, para darse cuenta de estas diferencias no es preciso estudiar literatura, ni recurrir a los clásicos, ni saberse los decálogos de Monterroso y Quiroga, ni los consejos de Juan Bosh (para escribir sí, eso es otra cosa).  Lo fundamental es LEER, leer mucho y conscientemente, leer siempre. Comparando lecturas nos formaremos un criterio, se puede sentir placer al leer sin presumir de amplios conocimientos. Leer un cuento, una novela, un libro de ciencias, una revista, una obra de teatro, un guión cinematográfico, leer en internet, el periódico, un comic. Todo eso servirá para un día poder apreciar un texto como algo diferente, novedoso y asombrosamente  bueno, tanto que nos haga decir: ¡Dios mío, cómo pudo escribir eso!

Entonces, – me dice mi amiga, que no se considera una buena lectora  pero que tiene la sagacidad de una- ¿es más importante la forma que el contenido?

Mi primera respuesta fue que ambas tenían el mismo nivel de importancia, porque un buen escritor tiene la visión aguda, la habilidad de encontrar donde hay y donde no hay. Pero puestos a pensar, ese buen escritor retoma un tema humano cualquiera, una circunstancia común y la hace genial a golpe de palabras. ¿Entonces?…

Ya decía yo que era arena movediza el temita. Se me quedan muchas cuestiones en el tintero. Pero ya he sido bastante  atrevida por opinar sin permiso , solo esbozando mis propias ideas con el fin de motivar, de encender la chispa. Solo eso… por ahora.

Leer siempre...

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