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Los chichiricú: esos güijes fascinantes de la mitología cubana.

Las mitologías pertenecen al acervo de la cultura universal,
por el arte hondo de su fuerza creadora.
Cuando el mito es bello, es arte.
Samuel Feijóo.

palmas cubanas, árbol nacionalNo hay que creer en ellos, ni siquiera cuestionarse su existencia para disfrutarlos. Cada pueblo tendrá los suyos porque son fruto de la imaginación del hombre y abundan por el mundo en mil formas diferentes, enriqueciendo la mitología ancestral. Pero en Cuba conviven con la gente, especialmente en el campo y cualquier guajiro puede estar horas contando historias.

la leyenda de Matías PérezUno de los libros que más he vendido en Mi Librería es precisamente Mitología cubana, de Samuel Feijóo, un hombre que dedicó su vida a recopilar cuentos, leyendas, refranes, dichos y otras manifestaciones de la sabiduría popular cubana. También fue poeta, pintor, periodista, y hasta un poco de locura hubo al final de la vida de ese gran estudioso.

majáHe revisado el Catauro de seres míticos y legendarios de Cuba   y tropecé con  muchos personajes mitológicos: damas con guadaña, vampiros, cagüeiros, babujales, aparecidos, indias que se transforman. Hay leyendas tan ingeniosas y ocurrentes que se convierten en riquísima lectura: La dama de blanco, La Luz de Yara, Madre de agua, La Leyenda del guajiro del café, La Muerta viva, Matías Pérez…

güijeMis preferidos son los güijes, esos seres fantásticos que aparecen en los ríos y lagunas de nuestra isla, ellos son la versión tropical del duende europeo. Siempre se les identificó con la imagen de negritos malvados, peludos y peligrosos.Pero hay otro tipo de güijes que son los chichiricú. Estos son calvos y aparecen muy bien descritos por Fernando Ortiz, uno de nuestros etnólogos más importantes.

…duendes atrevidos que apenas caía la noche salían a mortificar a las gentes perdidas en la lobreguez. No mataban ni herían a los pasantes: más traviesos que malévolos, se contentaban con burlarse de sus víctimas, asustándolas o dándoles broma. Tales eran los chichiricú, dos genios negritos venidos de la Costa de Guinea. Eran hombre y mujer, siempre emparejados y en cueros vivos. Salían siempre juntos a empresas de travesuras, retozando con los infieles extraviados…

chichiricúEn los años 80, el libro Los Chichiricú del charco de la Jícara, de la cubana Julia Calzadilla  obtuvo el premio Casa de las Américas. Este libro es precioso, narra el paseo de dos chichiricú por la isla, adaptando sus travesuras y andanzas al nivel infantil. Su título sonoro siempre me pareció atractivo y las ilustraciones de Fabelo son sencillamente deliciosas.

pezEstoy más apegada al libro porque hace un montón de años que lo compré en una visita de trabajo a la biblioteca municipal del pueblo de Maisí. ¿Saben dónde está? en el extremo más oriental de la isla, un lugar de difícil acceso y con unas vistas al mar inolvidables. Pues allí llegué y en una pequeña librería vi el libro y lo compré. Nunca más lo he vuelto a ver, ni siquiera en otra edición, aunque sé que las hay. Cosas que pasan.

Isla de Cuba.

Pues para no dejarlos con la boca hecha agua, ahí va un fragmento breve, para los amantes de la literatura infantil y la fantasía.

Los Chichiricú del charco de la JícaraDE CUANDO QUERÍAN QUE LLOVIESE

Una mañana, los chichiricú querían que lloviese.
Y ella le dijo a él que cogiera una regadera y llenara las nubes de agua fría.
Y él le dijo a ella que era mejor colgar un latón de la  palma más alta.
Y ella le volvió a decir lo de la regadera.
Y él volvió a decirle lo del latón.
Y así estuvieron largo rato, hasta que ella se salió con la suya.
Entonces él le dijo que si ella hubiese sido una fruta sería mandarina, porque constantemente quería estar dándole órdenes.
Pero ella lo abrazó suavemente y le sopló con cariño la nariz, que así es como besan los duendes.

Ahora que han leído esto, ya están advertidos: si andan cerca de un río de noche y el aire se llena de burbujas y sienten un sonido como el chiquichiquichá de las maracas es que hay algún chichiricú que se prepara para su próxima travesura. Después no digan que no les avisé.café cubano para los amigos que lean este blog

Viñetas: Eddie Leo Padrón, tomadas del  Catauro de seres míticos y legendarios en Cuba.
Mapa: Diana Padrón de la Torre.

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La palabra mágica de Gianni Rodari. (Una propuesta para enriquecer la fantasía)

¿Cómo se inventan las historias?
¿Cómo poner en movimiento las palabras e imágenes?
¿Cómo despertar la fantasía?

Gramática de la fantasíaTodos los que tenemos niños o hemos trabajado para ellos nos hemos hecho alguna vez esas preguntas. Y cada cual halló respuestas en diferentes lugares. A mí me las dio este gran señor: Gianni Rodari.  Ahora releo su Gramática de la fantasía  con cierta nostalgia, porque he cambiado el rumbo y mis hijos ya crecieron. Me pierdo en su amena lectura y me es difícil seleccionar algo para este post. Pero me inclino por recordar aquellas simpáticas estrategias que todos podemos poner en práctica en cualquier circunstancia, para dar plena libertad a la creatividad infantil (aunque pueden probar con adultos, se llevarán sorpresas)

. La palabra mágica:

Dice Rodari que una palabra puede develar espacios en nuestra memoria que yacían bajo el polvo del tiempo y provocar una serie infinita de reacciones en cadena: analogías, sonidos, imágenes, recuerdos, significados, sueños, experiencias, memorias. Propone inventar una historia con una palabra elegida al azar. Y ahí viene una anécdota que no puedo privarme de reproducir y que él mismo contaba:  cuando una profesora preguntó a sus niños si serían capaces de inventar una historia con la palabra “hola”. Este fue el cuento de un niño de cinco años:

Un niño había perdido todas las palabras buenas y solo le habían quedado las feas: mierda, caca, cabrón, etc. Entonces su mamá lo lleva al médico y le dice: abre la boca… El doctor le dice que debe ir a buscar una palabra buena.

Primero encuentra una así (con las manos indica chica), pero mala y luego otra así (indica grande) también mala.

Más tarde encuentra una palabrita rosa que era “hola”, se la mete en el bolsillo, la lleva a su casa y así aprende a decir palabras amables y se vuelve bueno.

Prueben, elaboren un juego para encontrar palabras “mágicas” y denle al niño la libertad de crear.

. el binomio fantástico:

A partir del juego anterior nacía la base para una historia, pero en realidad necesitamos dos palabras para provocar la chispa creadora. Y ahí aparece el binomio fantástico, donde las palabras pierden su significado cotidiano, condición idónea para generar una historia original. Pudieran ser perro y armario, o lápiz y cadena, o abuelo y campana, o camisa y león, y así hasta el infinito y más allá. Veamos un ejemplo de lo que un niño creó a partir del binomio luz y zapatos.

Había una vez un niño que se ponía siempre los zapatos de su papá. Una noche el papá se cansó de que siempre le quitara los zapatos y lo colgó de la luz. A media noche el niño se cayó. ¿Qué pasa, un ladrón?

Cuando el papá se acerca ve al niño por el suelo. Estaba encendido. Entonces el papá intenta apagarlo girándole la cabeza, pero no se apaga. Luego le tira de las orejas y tampoco se apaga, le aplasta la nariz, pero no se apaga, le aprieta el ombligo, pero no se apaga. Por fin, le quita los zapatos y lo consigue, se apaga.

Aplaudan sin pena. Ahora, prueben el binomio fantástico con sus niños, que deben estar hartos de la PC.

Gianni Rodari y los niños

Gianni Rodari y los niños

Rodari no acaba nunca, tiene mil estrategias y toda una hermosa vida que contar.

Gianni Rodari, Cuentos para jugarMi Librería  les deja de tarea una recomendación muy especial, para todas las edades: Cuentos para jugar… y cuando terminen la lectura, háganmelo saber, no sean así.

 Pero si no tienen ganan de ir en busca del libro, ahí tienen una poesía y un minicuento, ambos de puño y letra del mismísimo Gianni Rodari.

 

 

 UN SEÑOR MADURO CON UNA OREJA VERDE

Un día en el expreso de Soria a Monterde
ví que subía un hombre con una oreja verde.
No era un hombre joven, sino más bien maduro,
todo menos su oreja que era de un verde puro.

Cambié pronto de asiento y me puse a su lado
para estudiar el caso de cerca y con cuidado.
Le pregunté: ” Esa oreja que tiene usted, señor…
¿Por qué es de color verde si ya es usted mayor?”

“Puede llamarme viejo … – me dijo con un guiño-
esta oreja me queda de mis tiempos de niño…
Es una oreja joven que sabe interpretar
voces que los mayores no llegan a escuchar.

Oigo la voz del árbol, de la piedra en el suelo,
del arroyo, la del pájaro, de la nube en el cielo…
…Por eso entiendo a los niños cuando hablan de esas cosas
que en orejas de mayores resultan misteriosas”

Eso me dijo el hombre con una oreja verde,
un día en el expreso de Soria a Monterde.

HISTORIA UNIVERSAL
Al principio, la Tierra estaba llena de fallos y fue una ardua tarea hacerla más habitable. No había puentes para atravesar los ríos. No había caminos para subir a los montes. ¿Quería uno sentarse? Ni siquiera un banquillo, ni sombra. ¿Se moría uno de sueño? No existían las camas.

Ni zapatos, ni botas para no pincharse los pies. No había gafas para los que veían poco. No había balones para jugar un partido; tampoco había ni ollas ni fuego para cocer los macarrones. No había nada de nada. Cero tras cero y basta.

Sólo estaban los hombres, con dos brazos para trabajar, y así se pudo poner remedio a los fallos más grandes. Pero todavía quedan muchos por corregir: ¡arremangaos, que hay trabajo para todos!
 

 

Díganme la verdad, ¿no les dan deseos de seguir siendo niños? Pues al que respondió que sí, lo invito a subir juntos por esta escalera…

Escaleras al mundo de la fantasía

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