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Cinco propuestas de Rosa Montero

En los momentos de crisis,
sólo la imaginación
es más importante que el conocimiento.
Albert Einstein

La controvertida Rosa MonteroSi algún día tengo delante de mí a la novelista Rosa Montero, seguramente no le diría nada, porque cuando uno admira a una persona, cuando se ha ilusionado en decirle que le gustó esto o aquello, fruto de su talento creador o de lo que fuere, basta que se dé el momento soñado para que el cerebro no funcione como debe y deje salir una tontería, y ahí mismo aparece el ridículo del que siempre estaremos arrepentidos. Así que, si algún día tengo delante de mí a Rosa Montero, decididamente,  me quedaré callada.

Uno de los libros que llevé en mi huída intempestiva, fue  La Loca de la casa, de Rosa Montero. (Ya saben, de los que bibliobulímica me envió) Y ahora mismo no podría definir si hubo algo que me hizo tanto bien como lanzarme  de cabeza en su lectura, y aunque al leerlo me di cuenta de la verdadera dimensión de mi ignorancia, lo tomo como punto de partida (uf, siempre estoy empezando) y hago la recomendación desde Mi Librería.

 Pero como sé que hay listas infinitas en los bibliopropósitos de mis amigos,  se me ocurrió un acercamiento al libro a partir de las obras de otros autores que la escritora comenta. Yo  solo levanto mi mano a favor de lo que atinadamente presenta Rosa Montero.

Carson McCullers. El Corazón es un cazador solitarioLa conmovedora y trágica Carson McCullers, autora de El Corazón es un cazador solitario, escribió en sus diarios:
Mi vida ha seguido la pauta que siempre ha seguido: trabajo y amor.

Me parece que ella también debía de contabilizar los días en libros y amantes, una coincidencia que no me extraña nada, porque la pasión y el oficio literario tienen muchos puntos en común.

 

 

Decididamente, no me gustó esta novela, pero es mejor que ustedes saquen sus propias conclusiones.Y el estupendo escritor español José Ovejero llevaba un tiempo bloqueado y sin poder sacar adelante una novela en la que había trabajado durante años cuando, en mitad de un rutinario viaje en avión, y con la intención de salir del atolladero, se dijo a sí mismo: Relájate y escribe cualquier cosa. E inmediatamente se le ocurrió la siguiente frase: 2001 ha sido un mal año para Miki. No tenía ni idea de quién era Miki ni de por qué había sido un mal año, pero ese pequeño problema de contenido no le amilanó en absoluto. Así nació una novela que se redactó así misma a toda velocidad en solo seis meses y que se tituló, como es natural, Un mal año para Miki.A veces tengo la sensación de que el autor es una especie de medium. 

Esta parece ser una buena propuesta para este milenio.Me gusta mucho Italo Calvino; me gusta su prosa limpia, me gustan sus novelas fantásticas, me gustan sus ensayos literarios de Seis propuestas para el próximo milenio. Pero hace poco leí un curiosos libro suyo, Ermitaño en París, que reúne textos diversos, fundamentalmente autobiográficos, y que hizo que Calvino me resultara en ocasiones un tanto cargante.

 

"Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie" Dice Tancredi y abrazó al tío conmovido"...El Gatopardo es la primera y última novela de Giuseppe Tomasi de Lampedusa, que con anterioridad no había hecho otra cosa que escribir cartas. A los cincuenta y ocho años redactó su única novela, y durante dos años la trató de publicar infructuosamente. Se la rechazaron en Einaudi y en Mondadori, porque lo que se llevaba por entonces era la llamada literatura comprometida, o sea, el realismo socialista, y la bellísima obra de Lampedusa no tenía nada que ver con eso, por fortuna para nosostros sus lectores. Al cabo Feltrinelli la sacó en 1957, pero el pobre príncipe murió pocos meses antes, sin saber siquiera si le iban a publicar.

Un título para los guisantes verdes.Un autor amnésico es el maravillosos Conrad de El Corazón en las tinieblas, una novela que, pese a reproducir casi punto por punto una experiencia real del escritor, no tiene nada que ver con lo rememorativo y lo autobiográfico: cuando Conrad habla de la selva no está describiendo la selva del Congo Belga, sino La Selva como categoría absoluta, y ni siquiera eso, porque esa jungla enigmática y horriblemente ubérrima representa la oscuridad del mundo, la irracionalidad, el mal fascinante, la locura.

Creo que me compliqué demasiado, no puedo seguir. Por La Loca de la casa desfilan nombres tan conocidos como Nabokov, Faulkner, Eluard, Grass, Joyce, Kafka, Cervantes, Salgari, Zola, Tolstoi, Hemingway, Rimbaud, Wilde,  Sthendal, Proust, etc, etc, etc…

Acérquense, porque además de mostrarnos un universo literario con sus pro y sus contra, lleno de anécdotas bien aderezadas con su sentido irónico, Rosa Montero nos engatuza con una experiencia personal con triple final, que pudo haber sido de cualquier manera… o quizás no fue de ninguna.

Solo su genial imaginación,  esa loca de la casa, logra que lleguemos al final con una sonrisa, esa que ya nos habíamos puesto desde la primera página:

Me he acostumbrado a ordenar los recuerdos de mi vida
con un cómputo de novios y de libros…

Tener imaginación es garantía de una vida más plena

El que tiene imaginación, con qué facilidad saca de la nada un mundo. Bécquer

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La palabra mágica de Gianni Rodari. (Una propuesta para enriquecer la fantasía)

¿Cómo se inventan las historias?
¿Cómo poner en movimiento las palabras e imágenes?
¿Cómo despertar la fantasía?

Gramática de la fantasíaTodos los que tenemos niños o hemos trabajado para ellos nos hemos hecho alguna vez esas preguntas. Y cada cual halló respuestas en diferentes lugares. A mí me las dio este gran señor: Gianni Rodari.  Ahora releo su Gramática de la fantasía  con cierta nostalgia, porque he cambiado el rumbo y mis hijos ya crecieron. Me pierdo en su amena lectura y me es difícil seleccionar algo para este post. Pero me inclino por recordar aquellas simpáticas estrategias que todos podemos poner en práctica en cualquier circunstancia, para dar plena libertad a la creatividad infantil (aunque pueden probar con adultos, se llevarán sorpresas)

. La palabra mágica:

Dice Rodari que una palabra puede develar espacios en nuestra memoria que yacían bajo el polvo del tiempo y provocar una serie infinita de reacciones en cadena: analogías, sonidos, imágenes, recuerdos, significados, sueños, experiencias, memorias. Propone inventar una historia con una palabra elegida al azar. Y ahí viene una anécdota que no puedo privarme de reproducir y que él mismo contaba:  cuando una profesora preguntó a sus niños si serían capaces de inventar una historia con la palabra “hola”. Este fue el cuento de un niño de cinco años:

Un niño había perdido todas las palabras buenas y solo le habían quedado las feas: mierda, caca, cabrón, etc. Entonces su mamá lo lleva al médico y le dice: abre la boca… El doctor le dice que debe ir a buscar una palabra buena.

Primero encuentra una así (con las manos indica chica), pero mala y luego otra así (indica grande) también mala.

Más tarde encuentra una palabrita rosa que era “hola”, se la mete en el bolsillo, la lleva a su casa y así aprende a decir palabras amables y se vuelve bueno.

Prueben, elaboren un juego para encontrar palabras “mágicas” y denle al niño la libertad de crear.

. el binomio fantástico:

A partir del juego anterior nacía la base para una historia, pero en realidad necesitamos dos palabras para provocar la chispa creadora. Y ahí aparece el binomio fantástico, donde las palabras pierden su significado cotidiano, condición idónea para generar una historia original. Pudieran ser perro y armario, o lápiz y cadena, o abuelo y campana, o camisa y león, y así hasta el infinito y más allá. Veamos un ejemplo de lo que un niño creó a partir del binomio luz y zapatos.

Había una vez un niño que se ponía siempre los zapatos de su papá. Una noche el papá se cansó de que siempre le quitara los zapatos y lo colgó de la luz. A media noche el niño se cayó. ¿Qué pasa, un ladrón?

Cuando el papá se acerca ve al niño por el suelo. Estaba encendido. Entonces el papá intenta apagarlo girándole la cabeza, pero no se apaga. Luego le tira de las orejas y tampoco se apaga, le aplasta la nariz, pero no se apaga, le aprieta el ombligo, pero no se apaga. Por fin, le quita los zapatos y lo consigue, se apaga.

Aplaudan sin pena. Ahora, prueben el binomio fantástico con sus niños, que deben estar hartos de la PC.

Gianni Rodari y los niños

Gianni Rodari y los niños

Rodari no acaba nunca, tiene mil estrategias y toda una hermosa vida que contar.

Gianni Rodari, Cuentos para jugarMi Librería  les deja de tarea una recomendación muy especial, para todas las edades: Cuentos para jugar… y cuando terminen la lectura, háganmelo saber, no sean así.

 Pero si no tienen ganan de ir en busca del libro, ahí tienen una poesía y un minicuento, ambos de puño y letra del mismísimo Gianni Rodari.

 

 

 UN SEÑOR MADURO CON UNA OREJA VERDE

Un día en el expreso de Soria a Monterde
ví que subía un hombre con una oreja verde.
No era un hombre joven, sino más bien maduro,
todo menos su oreja que era de un verde puro.

Cambié pronto de asiento y me puse a su lado
para estudiar el caso de cerca y con cuidado.
Le pregunté: ” Esa oreja que tiene usted, señor…
¿Por qué es de color verde si ya es usted mayor?”

“Puede llamarme viejo … – me dijo con un guiño-
esta oreja me queda de mis tiempos de niño…
Es una oreja joven que sabe interpretar
voces que los mayores no llegan a escuchar.

Oigo la voz del árbol, de la piedra en el suelo,
del arroyo, la del pájaro, de la nube en el cielo…
…Por eso entiendo a los niños cuando hablan de esas cosas
que en orejas de mayores resultan misteriosas”

Eso me dijo el hombre con una oreja verde,
un día en el expreso de Soria a Monterde.

HISTORIA UNIVERSAL
Al principio, la Tierra estaba llena de fallos y fue una ardua tarea hacerla más habitable. No había puentes para atravesar los ríos. No había caminos para subir a los montes. ¿Quería uno sentarse? Ni siquiera un banquillo, ni sombra. ¿Se moría uno de sueño? No existían las camas.

Ni zapatos, ni botas para no pincharse los pies. No había gafas para los que veían poco. No había balones para jugar un partido; tampoco había ni ollas ni fuego para cocer los macarrones. No había nada de nada. Cero tras cero y basta.

Sólo estaban los hombres, con dos brazos para trabajar, y así se pudo poner remedio a los fallos más grandes. Pero todavía quedan muchos por corregir: ¡arremangaos, que hay trabajo para todos!
 

 

Díganme la verdad, ¿no les dan deseos de seguir siendo niños? Pues al que respondió que sí, lo invito a subir juntos por esta escalera…

Escaleras al mundo de la fantasía

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