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Supersticiones de la humanidad… ¿un tema antiguo?

A pesar de la remotísima antigüedad de las supersticiones, el hombre de hoy sigue creyendo en ellas, aunque la ciencia le abra puertas y le dibuje caminos sólidos a sus interrogantes.

Parece ser que el misterio sobre lo que el porvenir nos tiene reservado seguirá desatando agüeros, presagios y cuantas mañas adivinatorias sean precisas para el vaticinio, si no certero, al menos esperanzador, no importa que sean fruto de la ignorancia, pues en muchas ocasiones he oído al “más leído” decir un “por si acaso” y alejarse sin recato alguno del gato negro que se acerca sigiloso.

En Mi Librería hay un hermoso libro que así se titula: Supersticiones de la humanidad, editado en Barcelona, por Jaime Seix, el año 1881 y su autor es J.Coroliu. Ya les había prometido comentar sobre él en un post anterior  y hoy cumplo regalándoles un pedacito de esta obra monumental ilustrada con cromos y grabados representando escenas de la mitología y de la historia que he utilizado para ilustrar mi entrada.

El libro es un amplio ensayo de esas prácticas ancestrales, un viaje a espacios perdidos de la geografía, pero no de la historia, porque los pueblos son los mismos ayer y hoy, y las ideas supersticiosas se resisten a  desaparecer como las cucarachas.

No conozco bien los límites entre leyenda, religión, mitología y esas artes que tantas variantes muestran: magia negra y blanca, quiromancia, agorería, nigromancia, brujería, astrología, hechicería, espiritismo…Todas se mezclan en una suerte de tradición oral que a pesar de su origen turbio emergen resplandecientes como ave fénix.

Solo dejo una pequeñísima muestra de este libro fascinante de más de mil inmensas páginas y que hoy descansa en Mi Librería. Mañana… mañana no sé hacia donde sople el viento.

Pincha las imágenes para verlas un poco más grandesSe ordena a las recién paridas que tengan una vela encendida por espacio de tres días y tres noches, pues durante este período los genios del mal podrían fácilmente perjudicar al niño y mediante esta precaución no pueden acercarse a él a la distancia de quince codos.

PERSIA

En Caldea y Asiria se usaron mucho los talismanes que llamaron mamit y cuya virtud era alejar los espíritus maléficos de las viviendas de los hombres. Los hacían con retazos de ropa en los cuales  escribían exorcismos, otros eran amuletos a manera de medallones colgados al cuello con imágenes y fórmulas mágicas grabadas en su superficie.
ASIRIA

Después de haber acampado el rey dos días en aquel lugar, mandó que anunciasen su marcha para el día siguiente. Pero al llegar la noche, estando claro y sereno el firmamento fue apagándose la luz de la luna, apareciendo por momentos este astro como manchado y tinto en sangre. Como esto acontecía precisamente la víspera de librarse una gran batalla, todo el ejército se sintió profundamente turbado por un sentimiento que no tardó en converttirse en verdadero espanto.
EGIPTO

Las muchachas casaderas tratan de adivinar cuál tendrá marido antes de terminar el año, formando un círculo en el cual esparce cada una de ellas delante de sí un puñado de granos de avena. Una mujer colocada en el  centro del corro y llevando en brazos un gallo bien tapado, da varias vueltas con los ojos cerrados y luego suelta el volátil. Aquella cuyo montoncito de avena es primeramente picoteado por él, será la primera en casarse.
RUSIA

No bien hubo dicho estas palabras cuando el soberano de los dioses le envió el águila, el más seguro de los agüeros entre todos los que vuelan bajo el cielo, era Morfnos, ave cazadora. Sus alas se abrieron, dice Homero, y pasó volando a la derecha y encima de la ciudad. Tranquilizáronse todos y se regocijaron al verla.
GRECIA

.En Flandes hay una superstición según la cual los nacidos en viernes poseen un don especial para curar la fiebre.

. En Cataluña, el arromo es un árbol maléfico cuya sola presencia en el jardín de una casa puede ser la causa de que enfermen y mueran varios de sus moradores.

. En Irlanda dicen que si se va a contar a un árbol el sueño que se ha tenido, el vegetal se seca y perece. También creen posible transportar a una planta la maldición del hombre.

.En Holanda creen que para no tener nunca dolor de muelas no hay como cortarse las uñas los viernes.

Confieso que me sorprende la vigencia de tales creencias. Basta encontrarse con ellas al abrir cualquier revista  en la última página y tropezar con un infalible horóscopo. Tristemente la creencia fiel a las supersticiones solo trae el embrutecimiento de la gente.  Veamos, entonces, su lado cultural, folklórico, literario y divertido… pero nada más.

Ojalá este tema infinito haya removido neuronas. Mientras espero sus comentarios, cruzaré los dedos, tocaré madera y me aseguraré de salir a la calle con el pie izquierdo… por si acaso.

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La elegancia de… Muriel Barbery

¿Dónde se encuentra la belleza?
¿En las grandes cosas que, como las demás,
 están condenadas a morir,
o bien en las pequeñas que, sin pretensiones,
saben engastar en el instante una gema de infinitud?.


En Mi Librería hay muy pocas reseñas de libros. Opté desde un principio por la promoción de la literatura, buscando sus aristas interesantes, para que el visitante pudiera escoger, aceptar, establecer una relación con los libros en general y redescubrir conmigo la belleza y sencillez de la palabra escrita.

Pero hoy hago una excepción. He leído La Elegancia del erizo, de Muriel Barbery. Y no puedo quedarme callada después de haber disfrutado tanto su lectura.

Dice la sinopsis de la contraportada:

En el número 7 de la calle Grenelle, un inmueble burgués de París, nada es lo que parece. Dos de sus habitantes esconden un secreto. Renée, la portera, lleva mucho tiempo fingiendo ser una mujer común. Paloma tiene doce años y oculta una extraordinaria inteligencia. Ambas llevan una vida solitaria, mientras se esfuerzan por sobrevivir y vencer la desesperanza. La llegada de un hombre misterioso al edificio propiciará el encuentro de estas dos almas gemelas.
Juntas, Renée y Paloma descubrirán la belleza de las pequeñas cosas. Invocarán la magia de los placeres efímeros e inventarán un mundo mejor. La Elegancia del erizo es un pequeño tesoro que nos revela cómo alcanzar la felicidad gracias a la amistad, el amor y el arte. Mientras pasamos las páginas con una sonrisa, las voces de Renée y Paloma tejen, con un lenguaje melodioso, un cautivador himno a la vida.
Las protagonistas. El libro ya ha sido llevado al cine.

Y yo no sé bien qué más decir: que hacía tiempo no encontraba una lectura con la que me identificara, un libro distinto a todos, con la carga de humor que necesito y la palabra sabia que me sorprende. Para algunos será raro, o sencillamente no será de su agrado, para otros será fabuloso,  pero lo cierto es que no es un libro que pueda pasar inadvertido fácilmente.

De cómo la autora logra acercarnos a la belleza de lo cotidiano, cómo su erudición se arriesga en una descripción frágil, por lo aparentemente insignificante, es algo que no sé. Ejemplos hay un montón, solo elijo uno simpático para demostrar que el humor no está reñido con la buena letra:

Recomendación de Mi Librería

Recomendación de Mi Librería

Tengo una gran simpatía por Neptune. Sí, nos apreciamos mucho, sin duda por la gracia de la complicidad que nace de que los sentimientos de uno son inmediatamente accesibles al otro. Neptune siente que le tengo cariño; sus distintos deseos me son a mí transparentes. Lo sabroso de todo este asunto reside en el hecho de que él se obstina en ser un perro cuando su ama querría hacer de él un caballero. Cuando sale al patio, tirando, tirando a más no poder de su correa de cuero amarillo, mira con codicia los charcos de agua enfangada que se pasan todo el día ahí tan tranquilos. En cuanto su dueña tira con un golpe seco de su yugo, Neptune baja el trasero a ras del suelo y, sin más ceremonia, se pone a lamerse los atributos. Cuando ve a Athéna, la ridícula whippet de los Meurisse, saca la lengua como un sátiro lúbrico y jadea de manera anticipada, con la cabeza llena de fantasías. Lo más gracioso que tienen los cockers es que, cuando están de buen humor, tienen unos andares como si se balancearan; es como si llevaran unos muellecitos fijados a las patas que, al andar, los impulsara hacia arriba, pero suavemente, sin brusquedad. Al andar así, se les agitan también las patas y las orejas, como el balanceo de un navío, y el cocker, barquito amable que cabalga sobre tierra firme, aporta a estos pagos urbanos un toque marítimo que me encanta.
Cartel del filme

Yo le suplico al destino
que me dé la oportunidad
de mirar más allá de mí misma.
Paloma

Gracias a Ale,  bibliobulímica, que lo puso en mis manos.

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