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Maestros rusos

La literatura rusa del siglo XIX es universalmente reconocida. Vigorosa y trascendente, tuvo escritores que enriquecieron las letras con su genialidad y aportaron un buen número de obras de indiscutible valor y belleza.

El pueblo ruso, sus alegrías, sus guerras y sus esperanzas, los amores y los problemas existenciales, la vida misma,  son pintados con todos los colores que estos maestros esgrimieron para mostrar una cultura rusa tan rica e inmensa como su geografía. Les sorprenderá el humor y la ironía Gógol, las descripciones osadas de Pushkin, la calidez  humana de Chéjov , el realismo desgarrador de Dostoievski, la apasionada letra de Tolstoi. No son los únicos, fue una etapa pródiga y brillante, que no deben pasar por alto. Es difícil abarcar con palabras lo inconmensurable del hombre ruso, pero ellos lo hicieron plenamente y por eso son admirados y yo diría, sin temor a equivocarme, indispensables para la historia de la literatura universal.

La próxima Feria Internacional del Libro de La Habana estará dedicada a Rusia. Mi Librería trae un avance de ese homenaje, recordando algunos grandes a través de sus obras, quizás no las más representativas, pero cuesta escoger una sola rama de ese árbol frondoso. Tengo la esperanza de que aquellos que aún no se atrevieron a leerlos, lo hagan definitivamente.

Recomendación de Mi Librería

NICOLÁS GÓGOL.
Novela: Almas muertas

¡Qué linda mujercita!… Pero ¿qué es lo mejor de ella? Lo mejor es que, al parecer, acaba de salir de algún pensionado o instituto y que aún no hay en ella nada de mujer; es decir precisamente carece de aquello que es desagradable. Ahora es como una criatura: es sencilla, dice lo que se le ocurre, se ríe cuando se le antoja se puede hacer de ella lo que se quiera, puede resultar una maravilla o una nulidad -¡y esto es lo que será!- en cuanto la cojan por su cuenta las mamaítas y las tiítas. En un año la llenarán de cosas de mujer, de tal manera, que no la reconocerá ni su propio padre. No se sabe de dónde aparecerá en ella la presunción y el orgullo; comenzará a conducirse según las instrucciones de los demás; se romperá la cabeza pensando con quién, cómo y cuánto hay que hablar; cómo y a quién debe mirar; temiendo a cada momento hablar más de lo debido, terminará embrollándose y, por fin, mentirá toda su vida, y ¡sabe Dios lo que resultará de ella!.

ALEJANDRO PUSCHKIN.
Novela: Eugenio Onieguin

“Mi tío, hombre de austeras normas de vida, al caer seriamente enfermo, se atrajo súbitamente el respeto de cuantos le rodeaban.
¡Que su ejemplo sirva a los demás de ciencia! Pero, ¡Dios mío, qué aburrimiento estar sentado día y noche con un enfermo, sin alejarse de él un solo paso! ¡Qué fastidio tan enorme divertir a un moribundo, arreglarle las almohadas, darle tristemente la medicina y suspirar y pensar: ¿Cuándo te llevará el  diablo?!”
Así pensaba el joven atolondrado y pícaro, único heredero de todos sus parientes, corriendo en una diligencia, por la voluntad del Todopoderoso, en medio de una nube de polvo.

 FIODOR DOSTOIEVSKI
Novela: Crimen y castigo

La vieja tenía muy poco cabello, casi todo blanco y como de costumbre, estaba untado con una pomada grasienta. Lo llevaba recogido atrás, cerca de la nuca, en un moño sujeto con una peineta de concha. El hacha le dio exactamente en el occipucio, lo que en parte fue debido a su baja estatura. La vieja, que tras lanzar un débil gemido, cayó al suelo, sobre el que quedó sentada. Aún tuvo fuerzas para llevarse las manos a la cabeza. En la derecha seguía conservando el paquete. Entonces Raskolnikov, cuyos brazos habían recobradoinstantánemnte todo su vigor, descargó otros dos fuertes golpes en el mismo punto que el primero. Brotó un chorro de sangre y la vieja se derrumbó de espaldas. El joven se inclinó ligeremente para observar a su víctima:estaba muerta. Sus ojos permanecían tan abiertosque parecían querérsele esacpar de las órbitas, mientras que las postreras convulsiones dieron a su rosto una terrible expresión.

LEON TOLSTOI
Novela: Resurrección.

-La naturaleza de las abejas es tal, que si no eres prudente las dañarás a ellas y te dañarás a ti mismo. Igual sucede en lo que respecta a las relaciones con los hombres. Y esto es solo de justicia, pues el amor recíproco entre los hombres es la ley fundamental de la vida humana. Claro que un hombre no puede obligarse al amor como al trabajo; pero no se deduce de esto que se pueda obrar sin amor con los hombres, sobre todo cuando se tiene necesidad de ellos.
¡Si no te sientes capaz de amar a tus semejantes, quédate en casa! ¡Ocúpate de tu persona, de las cosas inanimadas, pero no de los seres humanos!

 ANTON CHEJOV
Cuento: La Dama del perrito

En Oreanda se sentaron en un banco, no lejos de la iglesia, y estuvieron mirando abajo, al mar, en silencio. A través de la niebla del amanecer, Yalta casi no se veía, en las cumbres de las montañas se mantenían inmóviles las nubes blancas. Las hojas no se movían en los árboles, chirriaban las cigarras, y el monótono y sordo rumor del mar, que llegaba desde abajo, les hablaba de paz, del sueño eterno que nos espera.
Así sonaba el mar allí abajo, cuando aún no estaban aquí ni Yalta, ni Oreanda, así seguía ahora el rumor y así seguiría, igual de indiferente y sordo, cuando no estuviéramos. Y en esta inmutabilidad, en la completa indiferencia hacia la vida y la muerte de cada uno de nosotros se esconde, quizá, el secreto de nuestra salvación eterna, del ininterrumpido movimiento de la vida en la tierra, del constante perfeccionamiento.

Pocos libros actuales tienen la envergadura de estas obras. No lo dejen para después, les garantizo una buena lectura.

 

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Capablanca, ajedrez y novelas.

Capablanca fue el mejor
porque no necesitó molestarse

GM M. Najdorf
Ganador del primer torneo
 Capablanca in memoriam

Apenas iba a cumplir cinco años cuando por accidente entré a la oficina de mi padre y lo encontré con otro caballero.Nunca había visto un juego de ajedrez; me interesé y volví al día siguiente a verlos jugar. Al tercer día, mientras observaba, mi padre, apenas un principiante, movió un caballo de un cuadro blanco a otro del mismo color. Su adversario -sin dudas del nivel similar- no se dio cuenta. Mi padre ganó y entonces yo le dije que era un hombre tramposo y me reí. Me preguntó qué sabía yo de ajedrez, a lo cual repliqué que podría ganarle la partida. Mi padre me dijo que era imposible, pues me consideraba incapaz de colocar las piezas. Sin embargo, ensayamos y le gané

José Raúl CapablancaEl cubano José Raúl Capablanca fue el primer campeón mundial de ajedrez nacido en un país no desarrollado. Su primacía, entre los años 1921 y 1927 aún es objeto de estudio entre los conocedores y su vida  de leyenda, apasionada y sorprendente,  ha sido llevada al cine.

Se considera su libro Los fundamentos del ajedrez, como el mejor libro sobre el tema que se haya escrito.

En 1901,  con trece años de edad, Capablanca  se coronó campeón nacional  y es actualmente el más joven que haya logrado esa hazaña.

Desde 1962 se desarrolla en Cuba el torneo Capablanca In Memoriam, uno de los eventos ajedrecísticos más fuertes del mundo y el 19 de noviembre, fecha de su natalicio (1888) es considerado el Día Mundial del Ajedrez.

Para muchos es el jugador de ajedrez más grande de todos los tiempos. Y para los cubanos, es un orgullo inmenso.

AJEDREZ Y NOVELAS

En efecto, no voy a dejar el tema ahí. Porque aunque no soy una jugadora de ajedrez (como estodevivir), sí me he tropezado con unas cuantas novelas cuyo tema central gira alrededor del famoso tablero de  64 casillas.  Y me han gustado.

La Tabla de Flandes. Arturo Pérez Reverte

 LA TABLA DE FLANDES
Arturo Pérez Reverte.

Una  restauradora de arte  encuentra una inscripción oculta en forma de partida de ajedrez en un lienzo del un pintor flamenco del siglo XV. El hallazgo hace  desvelar el enigma jugando la partida de ajedrez del cuadro al revés. Tal vez constituya la clave de un secreto que pudo haber cambiado la historia de Europa. Los movimientos de ajedrez marcarán el curso de la historia, siempre acechada por un diabólico juego de trampas y equívocos. 

 

El Ocho. Katherine NevilleEL OCHO
Katherine Neville 

Catherine Velis es  una alta ejecutiva experta en ordenadores, que se ve atrapada sin quererlo en la búsqueda de un legendario ajedrez que perteneció al emperador Carlomagno. El campeón soviético de este juego, de gira por Nueva York, le advierte que corre un grave riesgo si se empeña en encontrar las piezas, pues en ellas reside la clave de una antigua fórmula ligada a la alquimia, la masonería y los poderes cósmicos.
Una novela entretenida, más de lo mismo.

Novela de ajedrez. Sthefan ZweigNOVELA DE AJEDREZ
Stefan Zweig

Narración  centrada en el juego del ajedrez y en la época de poderío nazi.  Sin capacidad para cualquier otra actividad intelectual, Mirko Czentovicz se reveló desde niño como un genio del ajedrez, del que ha llegado a ser campeón del mundo. Pero en un viaje en barco de New York a Buenos Aires, se le presenta un contrincante enigmático: un noble vienés que huye de los nazis. Uno de los pasajeros del vapor se acerca a los dos personajes  acompañando al lector a la confrontación entre los jugadores.

   Zuzgwang. Ronan BennettZUGZWANG
Ronan Bennett

Una historia situada en San Petersburgo en 1914. A punto de estallar la primera guerra mundial , el  periodista O.V. Gulko es brutalmente asesinado. Cinco días más tarde, el doctor Otto Spethmann, recibe la visita de la policia. Un revolucionario relacionado con la muerte del periodista ha aparecido muerto, y entre sus ropas se ha hallado la tarjeta del doctor. Spethmann se ve implicado en un complot para asesinar al zar. Desde ese momento, estará en posición de Zugzwang.   

(Canción mía
para el programa infantil
¡Claro, Clarita!)

AJEDREZ

Se enfrentan en el tablero
dos legiones de soldados:
bando blanco, bando negro
formados a cada lado.

En silenciosa batalla
los peones van primero.
No hay disparos, no hay metralla
ni heridos, ni prisioneros.

El Rey observa sereno,
la Reina avanza ligera.
El tablero es un reguero:
piezas blancas, piezas negras.

Llega el momento final
pocos son los que han quedado
Un rey sonríe triunfal,
otro yace derrotado.

No hay estruendo que delate
el fragor que hubo una vez
pero ha sido un gran combate
este juego de ajedrez.

La escena del crimen.

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Viajar en el tiempo: un deseo novelado

El hombre solo puede hallar su grandeza,
su máxima medida en el Reino de este Mundo.
Alejo Carpentier

Viajes en el tiempo

Viajar en el tiempo y el espacio ha sido ambición del hombre. Y si en el espacio se ha llegado lejos, en el tiempo no hemos dado ni un pasito, ni creo que lo vayamos a dar, aunque otras personas piensen lo contrario.  Ahora,  en la literatura, bueno, ya eso es otra cosa, ahí sí hay tela por donde cortar.

Rescate en el tiempo, Michael Crichton

Para pasar un rato entretenido.

El asunto lo traigo porque me parece que ya va siendo demasiado recurrente en las novelas contemporáneas, tratado no precisamente con rigor científico ni originalidad. Pude terminar de leer Rescate en el tiempo (1999 – 1357), de Michael Crichton y confieso que me gustó (aunque no el filme, ni sus dinosaurios jurásicos anteriores). Fue una lectura fácil, con ingredientes de acción, misterio, tecnología y como colofón un clásico final romántico de amor y de muerte. La leí de un tirón y resultó entretenida, no más.

Pero inmediatamente cayeron en Mi Librería otros como Forastera y Atrapada en el tiempo, de Diana Gabaldon, Puerta al verano, de Robert A. Heinlein, El Caballo de troya, de  J.J. Benítez  y por ahí unos cuantos más. Como apoyatura, una buena carga audiovisual: Lost, Futurama, Regreso al futuro. Para mí era demasiado. Ya sonaba a receta:

Comiendo libros Júntese dos personajes de ambos sexos (para garantizar el romance tradicional, aunque una relación homosexual le daría toques de osadía y contemporaneidad), hágalos coincidir en un lugar pintoresco (léase un castillo medieval en Reikjavik, las minas del rey Salomón o el Museo de Ciencias Naturales de Ulan Bator) e indúzcalos a pasar por un laberinto, una gruta, un pasadizo (en esta parte puede uno auxiliarse de un Diccionario de sinónimos y antónimos) y elija un período de la humanidad en que quiera que aparezcan (no se limite, de todas formas no tendrá que investigar mucho). Lo demás viene solo, el éxito dependerá de su talento como escritor y de la publicidad que consiga.

Sucede también que el tema  no es nada nuevo, bien conocidas son las obras de aquellos grandes, que no sé si fueron los iniciadores del género, pero sí que están entre los mejores exponentes. Me refiero  a:

. H. G. Wells con su Máquina del tiempo, y sus versiones para el cine. Es una historia que no envejece, aún creo que sorprendería a cualquier adolescente que la descubra en una librería.
. Richard Matheson con su Cita en el pasado (Somewhere in the time), aquella bellísima historia que mostró el cuerpo de Christopher Reeve sin el traje de Superman. Ingeniosa y romántica, no descuidó el suspense para atrapar al lector.
. Y qué me dicen de Mark Twain con aquel Yanqui de Connecticut en la corte del rey Arturo,  buena dosis de humor y sabiduría. Ha tenido muchos imitadores esta novela, pero yo me quedo con el original.
. Recuerdo también aquel cuento de Isaac Asimov, El bardo inmortal, donde se atreve a traer a Shakespeare al presente, si no lo han leído, no se lo pierdan, pasarán un buen rato, se los garantizo. En El Fin de los tiempos, sus personajes pueden moverse de un tiempo a otro, pero del ruso prefiero  los cuentos.
. ¿Y los archiconocidos  Arthur C. Clarke, Ray Bradbury o Robert Silverberg?  Todos ellos nos hicieron viajar a su antojo.

La Máquina del tiempo

En la literatura infantil solo recuerdo traslados espaciales: Peter Pan, Gulliver,  Alicia en el país de las maravillas, Las Crónicas de Narnia…  no creo que incluyan cambios temporales, tendría que releerlas,  pero yo insisto en  recordar a la Reina Blanca de Alicia en el país de los espejos, que sutilmente pasaba del pasado al futuro, vivía temporalmente al revés, para ella no existía el hoy porque según decía: la memoria viaja en dos direcciones
Y hablando de niños y máquina del tiempo, vayan a ver Scrat. No time for nuts… una simpatiquísima recreación del personaje pasando de un tiempo a otro en busca de su inseparable bellota.

YossNovela de ciencia ficción cubana Por acá tampoco nos privamos del paseít0 por donde no nos corresponde: el cubano Yoss, máximo exponente de la ciencia ficción en la isla escribió   Los Pecios y los náufragos   y se anotó un punto con esta novela.
Hay quien dice que más.

 Estoy muy lejos de ser una experta en el tema, para eso les puse unos enlaces de sitios especializados, o si no pregúntenle a estodevivir, que es una buena lectora de ciencia ficción,  pero quería compartir  ideas y con esto, despedirme de estas novelas hasta nuevo aviso, es decir, hasta una recomendación bien fundamentada, que me convenza de que vale la pena emplear mi tiempo presente… el único que tengo.

Scrat en No time for nuts

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