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Todos los negros tomamos café…

Es jugo rico, fuego suave, sin llama y sin ardor,
aviva y acelera toda la ágil sangre de mis venas.
El Café tiene un misterioso comercio con el alma;
dispone los miembros a la batalla y a la carrera;
limpia de humanidad el espíritu;
aguza y adereza las potencias;
ilumina las profundidades interiores
y las envía a fogosos y preciosos conceptos a los labios.
José Martí

Una buena mezcla... Los cubanos somos tomadores habituales de café. Esa tacita mañanera no falta en ninguna casa de la isla. Sin ella, el día comienza incompleto.

Es tradición ofrecerlo en cortesía a los visitantes de la casa, de manera que si estás por estos lugares, saludando amigos, te será muy difícil evitarla, todos te brindarán un buchito de café como bienvenida: negro, fuerte y en tacita pequeña. Y no vas a poder decir que no en todas partes.

Por el mundo, el café se ha convertido en pareja ideal de la computadora, pero aquí… aquí es algo más. No voy a hacer la historia del café, solo compruébalo abriendo cualquier libro cubano, sea novela, cuento, teatro, poesía, cualquiera tiene una mención de honor al único negro que no tiene problemas con nadie.

¿No me creen?

Cafetera de cualquier hogar cubanoLlovía después de la caída de la noche con una violencia cerrada, contínua.
Cada vez que eso ocurre en Florida Blanca, hay un buen pretexto para pasar largo rato entre tomar café negro y oir contar historias viejas.

Mirta Yáñez
Una broma pesada
(cuento)

 

Café cubano: una tradición… porque Rolando se veía muy bien, muy cantante, muy cubano, muy muy muy habanero allí con su traje  dril 100 blanco y su sombrero de paja, chiquito, puesto como solamente lo saben poner los negros, tomando café con mucho cuidado de que el café no le manche el traje inmaculado, con el cuerpo echado para atrás y la boca encima de la taza y la taza en una mano y debajo de la mano la otra mano puesta sobre el mostrador tomando café buche a buche.

Guillermo Cabrera Infante
Tres tristes tigres
(novela)

 

Cena con caféMe disculparás las manzanas y las peras, que he sustituído por mangos y guayabas, lo que no está del todo mal al lado de mandarinas y uvas. Después nos queda el café que tomaremos en el balcón mientras te recito poemas de Zenea, el vilipendiado, y pasaremos por alto los habanos, que a ninguno de los dos nos interesan.

Senel Paz
El lobo, el bosque y el hombre nuevo
(cuento – filme Fresa y chocolate)

 

La tacita de porcelana con café negro-¿Quieres café?, es brasileño- pregunta Mónica y cuando Lu mueve la cabeza afirmando, va a la cocina, prepara un café bien fuerte, del que dejó Álvaro, el asturiano, y lo sirven en dos pequeñas tacitas de porcelana, regalo de Herbert, el alemán, que las compró a un precio altísimo. El café, casi sin azúcar, es la pasión de Lu, mucho más si se trata de un café de primerísima calidad como este de Brasil.

Julio Travieso Serrano.
Llueve sobre La Habana.
(novela)

  
Sé que muchos se van a identificar con el tema, y para no perder la costumbre, me despido brindándoles una coffee que pueden regalar cuando estén chateando por el yahoo messenger, solo tienen que poner los siguientes símbolos ~o)     ¡Y ya está!

Beso con café... ¿alguien sabe quién es el autor de esta pieza?

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