Febrero 6, 2010

Desde la cocina:mermelada de guayaba.

Es más dulce que la pera
y como ella perfumada:
pálida y suave por fuera,
por dentro dulcirrosada.

Poesía infantil
del libro Paloma del viento libre.
Adolfo Menéndez Alberdi

Guardo con mucho celo la edición que la Editorial Planeta Mexicana le hizo, en 1990, a la novela de Laura Esquivel, Como agua para chocolate, porque en su portadilla tiene una dedicatoria que mi prima Maggie me escribió a finales del siglo XX. La novela es divertida e ingeniosa, y aunque no logre atrapar a todos los lectores, al menos tuvo garantizados a los que adoramos el arte culinario.

Otra que incursionó en ese género fue la reconocida Isabel Allende, que lanzó su Afrodita, libro lleno de cuentos, poemas y recetas afrodisíacas, entre unas cuantas divagaciones personales, como para decirnos que ella sabía de todo un poco. Y aunque me sigo quedando con La Casa de los espíritus, no está de más releer alguna  receta que nos deleitara con la buena letra de la chilena.

Hay una habanera, médico de profesión, pero tan hija de escritores que terminó “cazando ratones”, llamada  Laidi Fernández de Juan   y escribe unos cuentos para recordar. En uno de ellos, Ciudad inmunda, nos regala como quien no quiere la cosa, un montón de recetas, confirmando una vez más que se puede hacer buena literatura al calor de una cocina.

De todo esto ha pasado un año, y sé que debe estar al sonar el teléfono. Para hoy, te he preparado tocinillo del cielo. Primero hice la masa de harina (bien tamizada con el colador y bien a la medida) y le eché tres gotas de limón. Luego la emborraché con esencia de anís. Al mismo tiempo preparé flan de mantecado en la olla de teflón…Cuando la masa estuvo lista, la separé en dos capas y le introduje el flan dentro. Cuando me llames para que te desee feliz cumpleaños… me iré comiendo tajada a tajada este tocinillo del cielo, igual a como hice hace dos años cuando devoré entero el arroz con leche y canela y como el cumpleaños pasado, en que le tocó el turno al flan de calabazas con vino seco que hice, como siempre, en tu honor.

Traigo el tema a Mi Librería porque en el blog de  fiesta en la cocina  causó un poco de intriga cuando mencioné a la dulce y olorosa guayaba en unas deliciosas empanaditas.

Ya Gabriel García Márquez, había tomado la tropical fruta para el título de un libro singular, El Olor de la guayaba. No lo he leido, así que los dejo opinar. Y  he visto que los mexicanos la usan mucho, pero no creo que nadie como  los cubanos le saquen el máximo a esta fruta   que se destaca fundamentalmente por su olor delicioso y fortísimo, característica que le ha servido para ganarse el epíteto de “chismosa”.

Pues bien, como Mi Librería no quiere quedarse atrás en eso de cocinar letras, se nos ocurrió presentarles esta cubanísima receta… a mi manera. Así, si no pueden hacerla en sus casas, al menos se llevan el sabor de una lectura amena.

MERMELADA DE GUAYABA:

Todas llegan orgullosas con su coronita negra, creyéndose dueñas y señoras del campo. Para que no te seduzcan y caigas en la tentación de la mordida salvaje, lo primero que hay que hacer es darles un buen baño para bajarles los humos y despojarlas de ese atributo falso que se agenciaron sin derecho, pues ya lo tenía la piña de antemano.
Luego se necesitan dos pellizcos de algodón para nuestros oídos: las guayabas emiten un finísimo chillido cuando se les parte a la mitad y si lo escuchas pudiera ser fatal, te pondrías a pensar en cómo se separan para siempre y en la remota posibilidad de volverse a encontrar cuando, en el próximo paso, las revuelvas durante una hora en una gran cazuela con agua a fuego mediano. Parece cruel, pero no hay alternativas.
Cuando han perdido toda su vanidad, las guayabas usan un mecanismo infalible para perdurar: el olor. A estas alturas del proceso, todos tus vecinos en diez kilómetros a la redonda saben lo que estás preparando en este preciso instante. Y vendrán, claro que vendrán, en eso no transigen, incluso cuando destapes el último frasco de conserva el olor seguirá flotando en el barrio dos o tres semanas.
Entra en escena la batidora, que tiene la delicada misión de convertir a las pseudoreinas en pulpa colorada y espesa. Pero es generosa la batidora mía, le apena acabar con las semillas por miedo a abolir la multiplicación de la especie. Entonces me obliga a usar un colador y una cuchara de madera (dicen que son alégicas al metal) para apartar las semillitas, tan embarradas con los restos de sus progenitoras, que puedo hacer un refresco con ellas, pero ahora no, porque voy a verter la pulpa de nuevo en la cazuela y debo agregarle la misma cantidad de azúcar, medida que recomiendo calcular a ojo de buen cubero, medidor reconocido internacionalmente y que nunca falla.
Y mientras pasa el tiempo, la pulpa se vuelve pura sangre, y se endulza, y se espesa, y se envanece, y vuelve a sonreirnos desde el fondo de la cazuela con hermosas burbujas de fuego, desparramando olor y sabrosura por sus bordes, para decirnos que ya está lista y para dejarnos, después de tanto esfuerzo, una vez más… rendidos a sus pies.

 

Enero 26, 2010

Maestros rusos

La literatura rusa del siglo XIX es universalmente reconocida. Vigorosa y trascendente, tuvo escritores que enriquecieron las letras con su genialidad y aportaron un buen número de obras de indiscutible valor y belleza.

El pueblo ruso, sus alegrías, sus guerras y sus esperanzas, los amores y los problemas existenciales, la vida misma,  son pintados con todos los colores que estos maestros esgrimieron para mostrar una cultura rusa tan rica e inmensa como su geografía. Les sorprenderá el humor y la ironía Gógol, las descripciones osadas de Pushkin, la calidez  humana de Chéjov , el realismo desgarrador de Dostoievski, la apasionada letra de Tolstoi. No son los únicos, fue una etapa pródiga y brillante, que no deben pasar por alto. Es difícil abarcar con palabras lo inconmensurable del hombre ruso, pero ellos lo hicieron plenamente y por eso son admirados y yo diría, sin temor a equivocarme, indispensables para la historia de la literatura universal.

La próxima Feria Internacional del Libro de La Habana estará dedicada a Rusia. Mi Librería trae un avance de ese homenaje, recordando algunos grandes a través de sus obras, quizás no las más representativas, pero cuesta escoger una sola rama de ese árbol frondoso. Tengo la esperanza de que aquellos que aún no se atrevieron a leerlos, lo hagan definitivamente.

Recomendación de Mi Librería

NICOLÁS GÓGOL.
Novela: Almas muertas

¡Qué linda mujercita!… Pero ¿qué es lo mejor de ella? Lo mejor es que, al parecer, acaba de salir de algún pensionado o instituto y que aún no hay en ella nada de mujer; es decir precisamente carece de aquello que es desagradable. Ahora es como una criatura: es sencilla, dice lo que se le ocurre, se ríe cuando se le antoja se puede hacer de ella lo que se quiera, puede resultar una maravilla o una nulidad -¡y esto es lo que será!- en cuanto la cojan por su cuenta las mamaítas y las tiítas. En un año la llenarán de cosas de mujer, de tal manera, que no la reconocerá ni su propio padre. No se sabe de dónde aparecerá en ella la presunción y el orgullo; comenzará a conducirse según las instrucciones de los demás; se romperá la cabeza pensando con quién, cómo y cuánto hay que hablar; cómo y a quién debe mirar; temiendo a cada momento hablar más de lo debido, terminará embrollándose y, por fin, mentirá toda su vida, y ¡sabe Dios lo que resultará de ella!.

ALEJANDRO PUSCHKIN.
Novela: Eugenio Onieguin

“Mi tío, hombre de austeras normas de vida, al caer seriamente enfermo, se atrajo súbitamente el respeto de cuantos le rodeaban.
¡Que su ejemplo sirva a los demás de ciencia! Pero, ¡Dios mío, qué aburrimiento estar sentado día y noche con un enfermo, sin alejarse de él un solo paso! ¡Qué fastidio tan enorme divertir a un moribundo, arreglarle las almohadas, darle tristemente la medicina y suspirar y pensar: ¿Cuándo te llevará el  diablo?!”
Así pensaba el joven atolondrado y pícaro, único heredero de todos sus parientes, corriendo en una diligencia, por la voluntad del Todopoderoso, en medio de una nube de polvo.

 FIODOR DOSTOIEVSKI
Novela: Crimen y castigo

La vieja tenía muy poco cabello, casi todo blanco y como de costumbre, estaba untado con una pomada grasienta. Lo llevaba recogido atrás, cerca de la nuca, en un moño sujeto con una peineta de concha. El hacha le dio exactamente en el occipucio, lo que en parte fue debido a su baja estatura. La vieja, que tras lanzar un débil gemido, cayó al suelo, sobre el que quedó sentada. Aún tuvo fuerzas para llevarse las manos a la cabeza. En la derecha seguía conservando el paquete. Entonces Raskolnikov, cuyos brazos habían recobradoinstantánemnte todo su vigor, descargó otros dos fuertes golpes en el mismo punto que el primero. Brotó un chorro de sangre y la vieja se derrumbó de espaldas. El joven se inclinó ligeremente para observar a su víctima:estaba muerta. Sus ojos permanecían tan abiertosque parecían querérsele esacpar de las órbitas, mientras que las postreras convulsiones dieron a su rosto una terrible expresión.

LEON TOLSTOI
Novela: Resurrección.

-La naturaleza de las abejas es tal, que si no eres prudente las dañarás a ellas y te dañarás a ti mismo. Igual sucede en lo que respecta a las relaciones con los hombres. Y esto es solo de justicia, pues el amor recíproco entre los hombres es la ley fundamental de la vida humana. Claro que un hombre no puede obligarse al amor como al trabajo; pero no se deduce de esto que se pueda obrar sin amor con los hombres, sobre todo cuando se tiene necesidad de ellos.
¡Si no te sientes capaz de amar a tus semejantes, quédate en casa! ¡Ocúpate de tu persona, de las cosas inanimadas, pero no de los seres humanos!

 ANTON CHEJOV
Cuento: La Dama del perrito

En Oreanda se sentaron en un banco, no lejos de la iglesia, y estuvieron mirando abajo, al mar, en silencio. A través de la niebla del amanecer, Yalta casi no se veía, en las cumbres de las montañas se mantenían inmóviles las nubes blancas. Las hojas no se movían en los árboles, chirriaban las cigarras, y el monótono y sordo rumor del mar, que llegaba desde abajo, les hablaba de paz, del sueño eterno que nos espera.
Así sonaba el mar allí abajo, cuando aún no estaban aquí ni Yalta, ni Oreanda, así seguía ahora el rumor y así seguiría, igual de indiferente y sordo, cuando no estuviéramos. Y en esta inmutabilidad, en la completa indiferencia hacia la vida y la muerte de cada uno de nosotros se esconde, quizá, el secreto de nuestra salvación eterna, del ininterrumpido movimiento de la vida en la tierra, del constante perfeccionamiento.

Pocos libros actuales tienen la envergadura de estas obras. No lo dejen para después, les garantizo una buena lectura.

 

Enero 20, 2010

Primer aniversario de Mi Librería

Mi Librería está de CUMPLEBLOG. Para la fiesta he invitado a todos mis amigos: los que me estimularon con sus comentarios y los que me regalaron buenas lecturas desde sus blogs.

A todos, absolutamente a todos, ¡gracias por la complicidad!

Pocos se quedaron en casa, quién sabe por qué motivos, como laprimadeaudrey, lamujerquijote, cargada de libros, bodegadeletras y alguien que fue indispensable para este primer añito de Mi Librería: Blog de Libros, que varias veces seleccionó mis comentarios en su sección Lo mejor de lo mejor de la quincena. Los extrañaremos en la fiesta.

Otros tuvieron contratiempos de última hora: como nuncatehagaslibrero, que quiso venir, pero no llegó. Es probable que al aterrizar en La Habana haya caído en la tentación de tomar un taxi hasta la hermosa playa de Varadero. No la culpo entonces.

Sin embargo, la mayoría está aquí y estoy contenta por eso.

Fue un año de aprendizaje, de experimentación, de intercambios y de trabajo. Ahora nos toca celebrar, por eso los he querido juntar en este poster, para soplar juntos la primera velita.

¿Listos?

Este wallpaper con los pocoyós se lo debemos a mi hijo Eddie, que me regaló unas cuantas horas de su precioso tiempo. Lo pueden descargar dando click en la resolución de su pantalla:
1600 x 1200
1400 x 1050
1280 x 960
1024 x 768

¿Les gustó?

Enero 15, 2010

Gazapoteca

El único hombre que no se equivoca,
es el que nunca hace nada.

 

Mientras no se me ocurra otra cosa, mantendré la Gazapoteca como una nueva categoría, no en la columna derecha como habitualmente hacía y que no podía mantener actualizada.

Hoy le hago competencia a  Pifias y gazapos,  porque traigo dos deslices que detecté en publicaciones cubanas. Para ser justos, el mérito corresponde totalmente a Leo, que en honor a su nombre, se bebe los periódicos con un grado de concentración tal, que durante ese tiempo de lectura no se le puede interrumpir.

El primero apareció en el periódico Granma, un día de enero de este recién estrenado 2010. Lean bien:

Como todos saben, en Cuba no nieva, ni nevará en un buen tiempo por mucho que el cambio climático se esfuerce en contradecirme, pero de ahí a que se aprovechen de nuestra ignorancia en esas cuestiones invernales para dejarnos caer 40 metros de nieve en el periódico, es un atentado a nuestra imaginación. ¿O es que fue realmente crudo este invierno y por acá tan ajenos?

El segundo apareció en el periódico Tribuna de La Habana, del mismo mes y año en que estamos:

Siempre me he inclinado por las Letras, por eso considero que las carreras de ingeniería son más difíciles, pero específicamente la que cursó el apreciadísimo Francisco de Albear, debe haber sido de las más complicadas, de hecho ingresó en 1835 y no se matriculó hasta ciento cuatro años después… ¡y luego hizo lo que hizo

Quiero dejar claro que las publicaciones periódicas cubanas son muy cuidadosas, es difícil encontrar errores en ella, he tenido oportunidad de leer otras foráneas y saltan a la vista los gazapos sin el menor recato, pero bueno… al mejor escribiente se le va un borrón, decía el dicho.

Los errores más pequeños
son siempre los mejores.
  
 MOLIÈRE, Jean Batiste Poquelin   

Enero 11, 2010

Primera foto de nuestro grupo bloguero.

El próximo día 21 es el  CUMPLEBOG de Mi Librería. Y si no es mucho pedir, se me antoja un regalito colectivo, que luego lo será para todos: ¡una fotografía de nuestro grupo bloguero!

En vista de que no tengo fotos reales de esa gran familia que se formó durante un año, quiero tenerlos cerca de alguna manera y aprovecharé las pocoyotizaciones  (¿habré inventado algo?) que han hecho cada uno en su blog… ¡pero faltan muchas!

En fin, aquí va el enlace  para todos aquellos amigos que están en mi columna derecha y se sumen  a esta entrada divertida. Igual para los que son nuevos y quieren unirse a nosotros, amantes de los libros, la música, el cine y la risa. Eso tenemos en común, eso nos une, nos hace mejores y nos divierte.

Si logro convencerlos a todos, habrá sorpresas…

Para motivarlos, ahí va un avance de… NUESTRA PRIMERA FOTO DE GRUPO:

Enero 5, 2010

Una segunda lectura a Cien años de soledad.

Soy escritor por timidez.
Mi verdadera vocación es la del presdigitador,
pero me ofusco tanto tratando de hacer un truco,
que he tenido que refugiarme
en la soledad de la literatura.
G.G. Márquez 

De la primera vez que leí Cien años de soledad, me quedó un manojo de nombres en la cabeza que a duras penas podía identificar. Recordaba un par de escenas: el coronel Aureliano Buendía dirigiéndose al pelotón de fusilamiento con los brazos en alto por el dolor inmenso que le provocaban los golondrinos que padecía, incluso hubiera jurado que este Aureliano había muerto ahí mismo. La segunda imagen era cuando Remedios, la bella  se bañaba y un forastero intruso levantó la teja del techo para admirar su desnudez. Ella le advirtió, sin el menor sobresalto, que se iba a caer, como en efecto ocurrió más tarde. Juraba también que me había gustado la novela. Pero nada más.
¿Por qué la memoria le juega a uno esa mala pasada?

Como dice lahistoriaenmislibros,  a algunas personas puede parecerle una novela tediosa y excesivamente larga. Pero eso será para algunos.

Recomendación de Mi LibreríaAcabo de disfrutar una segunda lectura de Cien años de soledad y en cada página me tropecé con tanta buena letra, con tanta magia y con tanta fuerza raigal que terminé garabateando el libro de arriba a abajo.

Por eso hoy Mi Librería invita, como deben haberlo hecho mil veces en este inmenso mar informático, a una segunda lectura de Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, pero esta vez, les propongo que hagan una pausa en las mejores escenas, que aprecien la audacia del lenguaje, la sabiduría con que el autor mezcla realidad y ficción, sin que lo absurdo o hiperbólico nos parezca fuera de lugar.

Dijo García Márquez que cuando escribía Cien años de soledad estaba tan feliz que soñaba estar inventando la literatura. Confieso que no me gusta su persona, después de haberlo escuchado en entrevistas me resulta…¡qué importa eso! Lo cierto es que no solo soñó con inventar una literatura, sino que lo logró. Su novela, convertida hoy en todo un clásico universal, es excepcional, única e irrepetible. No por gusto llevó al colombiano a  un premio Nobel.

Quisiera convencer a quienes no pudieron disfrutarla a plenitud, a aquellos que en una primera lectura abandonaron asustados con una propuesta diferente. Por eso, traigo algunos fragmentos que son, sencillamente, para no olvidar.

- ¿Te sientes mal?-le preguntó.
Remedios, la bella, que tenía agarrada la sábana por el otro extremo, hizo una sonrisa de lástima.
- Al contrario -dijo-, nunca me he sentido mejor.
 Acabó de decirlo, cuando Fernanda sintió que un delicado viento de luz le arrancó las sábanas de las manos y las desplegó en toda su amplitud. Amaranta sintió un temblor misterioso en los encajes de sus pollerines y trató de agarrarse de la sábana para no caer, en el instante en que Remedios, la bella, empezaba a elevarse. Úrsula, ya casi ciega, fue la única que tuvo serenidad para identificar la naturaleza de aquel viento irreparable, y dejó las sábanas a merced de la luz, viendo a Remedios, la bella, que le decía adiós con la mano, entre el deslumbrante aleteo de las sábanas que subían con ella, que abandonaban con ella el aire de los escarabajos y las dalias, y pasaban con ella a través del aire donde terminaban las cuatro de la tarde, y se perdieron con ella para siempre en los altos aires donde no podían alcanzarla ni los más altos pájaros de la memoria.

Aquella noche interminable, mientras el coronel Gerineldo Márquez evocaba sus tardes muertas en el costurero de Amaranta, el coronel Aureliano Buendía rasguñó durante muchas horas, tratando de romperla, la dura cáscara de su soledad. Sus únicos instantes felices, desde la tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo, habían transcurrido en el taller de platería, donde se le iba el tiempo armando pescaditos de oro. Había tenido que promover 32 guerras, y había tenido que violar todos sus pactos con la muerte y revolcarse como un cerdo en el muladar de la gloria, para descubrir con casi cuarenta años de retraso los privilegios de la simplicidad.

Entonces empezó el viento, tibio, incipiente, lleno de voces del pasado, de murmullos de geranios antiguos, de suspiros de desengaños anteriores a las nostalgias más tenaces. No lo advirtió porque en aquel momento estaba descubriendo los primeros indicios de su ser, en un abuelo concupiscente que se dejaba arrastrar por la frivolidad a través de un páramo alucinado, en busca de una mujer hermosa a quien no haría feliz. Aureliano lo reconoció, persiguió los caminos ocultos de su descendencia, y encontró el instante de su propia concepción entre los alacranes y las mariposas amarillas de un baño crepuscular, donde un menestral saciaba su lujuria con una mujer que se le entregaba por rebeldía. Estaba tan absorto, que no sintió tampoco la segunda arremetida del viento, cuya potencia ciclónica arrancó de los quicios las puertas y las ventanas, descuajó el techo de la galería oriental y desarraigó los cimientos

Diciembre 25, 2009

¡¡¡¡¡¡ Nos vemos en el 2010 !!!!!!

Esto no es realmente un post. Es un pretexto para felicitar a todos por igual, a los que llegaron a Mi Librería y se quedaron para siempre, a los que de vez en cuando dan una vueltecita, a los que cierta vez le sirvió algo escrito por aquí. A todos.

Ha sido un año lindo, productivo. Hacer amigos es un privilegio.

Por eso, en lugar de una bella postal, voy a regalarle las últimas fotografías que tomé de Yurima, ¿la recuerdan? Ella es esperanza, alegría, ella es amor. En sus ojitos bellos se puede ver todo lo hermosa que puede ser esta vida si nos lo proponemos, a pesar de los obstáculos.

Y con esta alegría contagiosa de Yurima, me despido hasta el año que viene.

¡¡¡¡  F E L I Z   2 0 1 0  !!!!

Diciembre 21, 2009

Pasión por el béisbol.

Era un tipo extraño,
no jugaba pelota ni nada…

El Nido de la serpiente.
Pedro Juan Gutiérrez.

El béisbol es un enigma. Nadie sabe lo que va a ocurrir cuando un pitcher esconde la pelota en su espalda, aguzando la mirada hacia el receptor, captando señas misteriosas, para luego traerla hasta su pecho, como adorándola antes de ser lanzada. En ese instante de intercambios codificados, la respiración de miles de aficionados se detiene, y por unos segundos, todos están pensando exactamente lo mismo: ¿qué pasará?

El béisbol… o la pelota, como decimos en esta Isla, está visceralmente relacionado con la tradición y la cultura cubana. Es una mezcla sin límites definidos y va dejando su huella por donde quiera que pasa. En la poesía: Aedas en el estadio, (compilación); en las canciones: Soñar en azul, Dúo Buena Fe; en las novelas: El Navegante dormido, de Abilio Estévez ; en los cuentos: Escribas en el estadio (compilación); en obras de teatro: Llévame a la pelota, de Ignacio Gutiérrez;  en un montón de guías y libros sobre la historia de este deporte: Con las bases llenas, de Félix Julio Alfonso; en  películas: En 3 y 2; en documentales: Fuera de liga de Ian Padrón… y en el lenguaje.

El vocabulario beisbolero mantiene una relación constante con el lenguaje en general. Puede que unos pìensen que empobrece el idioma, que promueve la entrada de extranjerismos, en fin, lo cierto es que su impronta en el argot criollo lo hace original, rico y divertido. Pongamos algunos ejemplos de los más usados:

COGER FUERA DE BASE:
Cuando un jugador es sorprendido adelantando mucho y puesto out.
Se usa: cuando una persona es sorprendida en algo indebido.

CAER DE FLY:
El fly ocurre cuando la pelota es atrapada por la defensa, sin haber tocado el suelo, es decir, de aire.
Se usa: cuando una persona aparece de imprevisto, sin avisar.

TOCAR LA BOLA:
Es una jugada para adelantar jugadores en base, un sacrificio, aunque con ella no salga  un gran batazo. Se puede llegar a primera.
Se usa: cuando algo ha salido bien por alguna maniobra sencilla.

SER CUARTO BATE:
Se refiere al jugador más potente del equipo, al que da más jonrones.
Se usa: con una persona que come mucho, también con alguien que haga algo muy bien.

DAR CURVAS:
La curva es un tipo de lanzamiento, difícil y esquivo.
Se usa: para evadir un tema, decir mentiras.

EN 3 Y 2:
Es el conteo máximo permitido a un bateador, después de eso, o se embasa o se poncha.
Se usa: para decir que se está en el límite de las posibilidades.

EMBASARSE:
Llegar a una base es el objetivo de cada bateador, ya sea por hit, toque de bola, error, base por bolas, o deadball.
Se usa: para una persona que ha llegado a una casa sin invitación, sobretodo por largo tiempo.

QUIETO EN BASE:
Es cuando el corredor tiene que mantenerse tranquilo porque es muy vigilado por el pitcher y el catcher, no puede robar bases.
Se usa: cuando hay que permanecer tranquilo por X circunstancias.

HACERLE SWING, O NO:
Swing es el movimieto del bateador para darle a la pelota.
Se usa: cuando te gusta o no una cosa

NO LA VIO PASAR:
Frase que significa que el pelotero no le tiró a una bola buena y por tanto fue strike.
Se usa: cuando se deja pasar una oportunidad.

etc, etc, etc…

En Cuba no hay aficionados al béisbol: todos somos expertos. O eso nos creemos. Si el tema es la pelota será difícil conversar, siempre se termina en una apasionada discusión.

Es un deporte en que las posibilidades son infinitas, inesperadas, por eso hay mil estadísticas que llevar: quién dio más jonrones, más hits, quién se ponchó más, qué equipo es el más ganador, quién impulsó más carreras, qué lanzador tiene mejor promedio, quién robó más bases… y así hasta nunca acabar.

Mi Librería también tiene su equipo preferido: Industriales, su color: azul, su pelotero: Javier Méndez., número 17.

Como todos, grito de alegría cuando ganamos y culpo al manager cuando perdemos. Por eso, hoy saldo mi deuda con esta pasión. Y es que, como se dice por ahí, lo único mejor que el béisbol…

¡es hablar de béisbol! 

Recomiendo: la canción Soñar en azul, del dúo Buena Fe

y el documental Fuera de liga, de Ian Padrón en Youtube

Diciembre 14, 2009

Lo Mejor de lo mejor… en la web (5)

Tengo la necesidad imperiosa de compatir tantos posts buenos,  leídos por ahí, en sitios y blogs , que decidí abrir esta categoría, aunque  tengan que ver o no  con libros-librerías-literatura-lectura y otros tags afines.    Recomendaciones especiales de  Mi Librería.  (Ver la categoría)

UNA DOCTORA FUERA DE SERIE

Esta mujer, entre otras cosas, es anestesióloga… sí, porque así se gana el sustento. Pero es que ella es mucho más: poetisa, escritora, humorista, madre, esposa, amiga… me quedo corta, cortísima… ¿que no me creen? Pues vayan a su blog, allí descubrirán que tiene otro, estoy convencida que no se van a ir tan rápido de allí. Un lugar genial para leer sin abrir más ventanas que ésta. Pásenla bien.

UN DISEÑADOR QUE SUGIERE

Porque no se queda en lo suyo… que bien vale. Porque te motiva, porque te incita, porque te enseña, porque te descubre, porque te sugiere. Por todo eso me gusta el blog de Mork. Ya saben que tengo el diseño pegado en casa, por eso lo sigo, por eso los invito a que se lleguen y se dejen guiar por alguien que sabe más que tú y que yo. Y si a eso le agregamos un buen sentido del humor, una ironía fina y discreta… bueno ya, no tan discreta, que por eso también vale, eh?

UNA COCINA QUE COMIENZA

Dando sus primeros pasos en este blog, Isi e Inma te invitan  a participar… ¡y yo les tomé la palabra! Así que pasen por allí y saboreen todo lo bueno y rico que dejaron estas amigas. Nada, que se puede tener un libro en una mano y en la otra… ¡una empanadita de guayaba y queso!

UN ESTUDIANTE ASTRÓNOMO

Que no tienes que ser astrónomo para disfrutar este blog… si por eso me quedé, porque aprendí un montón de cosas que, aunque usted no lo crea, son extremadamente curiosas. Lléguense, que hay  en este universo tantas maravillas que andan dando vueltas mientras nosotros vivimos…

Diciembre 8, 2009

Recuerdos de una bibliotecaria escolar

Siempre imaginé que el Paraíso
sería algún tipo de biblioteca.

Jorge Luis Borges.

Fueron pocos años, pero inolvidables. Ya sé que suena cursi, pero si digo otra cosa, me alejo de la verdad.

Llegué a la escuela primaria de mis hijos y pregunté dónde estaba la biblioteca. La gentil directora me enseñó un local completamente vacío: – hay que hacerla-  me dijo con cara de quien intenta y no logra.

Érase una vez un rey.

Teatro: Érase una vez un rey

Suficiente.  Allí me quedé unos cuantos años haciendo el trabajo más hermoso que ha salido de mí. Atendía a todos los niños de la escuela, desde prescolar a sexto grado, en un turno fijo de biblioteca semanal para cada grupo docente. En ese encuentro les hablaba de los aspectos técnicos alrededor del libro: sus partes, las  ilustraciones, cómo hacer una bibliografía, cómo usar el índice, el diccionario y a la vez, leíamos cuentos, los iniciaba en el mundo de los libros. No puedo contar cuánto hice, incluso yo misma me asombro haciendo este repaso mental y sé que no podría hacerlo de nuevo… ¡ay, juventud divino tesoro!

Como resultado de esta experiencia elaboré dos folletos de estrategias de animación para la lectura, que luego se generalizaron por todo el país. Hice festivales del cuento en los que cuidaba que estuvieran representadas la literatura tradicional y la contemporánea, la universal, latinoamericana, la cubana… tuve que hacer las adaptaciones, escribir y hasta pasé un curso de dirección de actuación. ¡Qué locura! ¡Qué emoción llevar las obras ganadoras a centros de trabajo, hospitales, teatros! Mis niños actuaron hasta en la calle y en una ocasión lo hicieron para un grupo de sordos y ciegos. ¡Cuántos recuerdos!

Jornada científica

Otra actividad que promoví con verdadera euforia fueron las jornadas científicas,  para  alumnos y profesores… y qué orgullosa me sentía cada vez que algún trabajo propuesto ganaba en eventos municipales, provinciales o nacionales.

Creé la “Pagina Viajera”, una hojita que mensualmente hacía para promover la lectura y que los niños esperaban con verdadero interés. Inventé juegos didácticos, pinté paredes y senté a los niños por el piso.

De aquellas experiencias escribí y pude participar en tres Congresos de Pedagogía. En cada evento, jornada, festival, en cada idea, en cada locura que se me ocurría, tuve el apoyo incondicional de la dirección del centro. Por eso llegaba a la comunidad y movilizaba a todos a mi alrededor. Mi humilde biblioteca escolar era un lugar activo, vivo, capaz de atraer, aglutinar, motivar y convencer.

Y todo eso se lo debo al LIBRO.

Pensé en contarles esta sencilla historia, tan común en este mundo de hacedores, cuando leí un comentario de Isi, recordando la época en que no había internet, hace miles de millones de años. Y yo me pregunto, ¿cuánto más podía haber hecho? ¿hasta dónde hubieran volado mis alas?